¿De qué sirve tanta preparación policial si no se respeta el protocolo, la libertad de expresión ni el trabajo de los reporteros?
Chihuahua, Chih.— Lo que debía ser una cobertura periodística durante el cierre del Festival Internacional de la Ciudad de Chihuahua (FICUU) terminó en una denuncia por presunto abuso policial, luego de que el periodista Ricardo Perea, conductor del programa Tijereando La Noticia, fuera detenido por elementos de la Policía Municipal mientras grababa la atención médica que recibía una mujer durante el concierto de Alejandro Fernández, en la Plaza del Ángel.
De acuerdo con el testimonio del comunicador, una mujer que se encontraba frente a él se desvaneció y comenzó a recibir atención por parte de paramédicos. Mientras documentaba lo ocurrido, un agente de apellido Estrada le habría exigido dejar de grabar y amenazado con detenerlo, bajo el argumento de que se encontraba en un acto público.
Perea señaló que continuó realizando su labor informativa y que, tras un segundo intercambio con el oficial, dos elementos identificados con los apellidos Macías y Carnero lo esposaron y trasladaron al centro de mando.
Sin embargo, el periodista denunció que durante el traslado fue sometido y arrojado al piso, además de que la pantalla de su teléfono celular resultó dañada.
DETENCIÓN BAJO CUESTIONAMIENTO
El comunicador relató que, al llegar al centro de mando, algunos elementos cuestionaron los motivos de su detención. Posteriormente fue llevado a la Comandancia Sur, donde permaneció aproximadamente cuatro horas.
Según su versión, durante una audiencia ante una jueza cívica se le acusó de agredir a los policías y amenazarlos con despedirlos, presuntamente por tener parentesco con un alto mando de la corporación. Perea negó haber realizado tales amenazas.
Añadió que los agentes involucrados no acudieron a la audiencia y que, al no encontrar elementos suficientes para acreditar los señalamientos, la jueza determinó dejarlo en libertad sin imponerle sanción alguna.
¿DÓNDE QUEDA EL RESPETO A LA LIBERTAD DE PRENSA?
El caso abre cuestionamientos sobre la actuación de los elementos municipales, el uso de la fuerza y el respeto a los derechos de quienes realizan labores informativas en espacios públicos.
¿De qué sirve tanta capacitación policial si, ante una situación como esta, se termina señalando una posible actuación arbitraria en contra de un periodista? La preparación de los agentes debe reflejarse en el respeto a los derechos humanos, el cumplimiento de los protocolos y el uso proporcional de la fuerza, no en acciones que puedan intimidar o impedir el trabajo de la prensa.
La cobertura de un acontecimiento público no debe convertirse en motivo de confrontación entre reporteros y autoridades. Cualquier restricción a la labor periodística debe tener fundamento legal y no depender de decisiones arbitrarias.
Ante lo sucedido, Ricardo Perea solicitó la intervención del Gobierno Municipal de Chihuahua para que se investiguen los hechos y se establezcan garantías que permitan a los reporteros cubrir eventos públicos sin sufrir agresiones, detenciones injustificadas ni obstáculos para ejercer su profesión.
La pregunta permanece: ¿quién vigila a quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir la ley? La ciudadanía merece policías capacitados, respetuosos de los derechos humanos y sujetos a mecanismos de rendición de cuentas. La libertad de prensa y el respeto a la legalidad no deben quedar a criterio de ningún elemento policial.







