Mayci Neeley: de romper las reglas en BYU a brillar como estrella y sostén de su familia
Kerry Justich (ES)
Cuando Mayci Neeley dio a luz a su tercer hijo este verano, no se tomó un descanso por maternidad. En lugar de eso, seguía activa en redes sociales y trabajando como si nada hubiera cambiado.
El perfil de Instagram de la estrella de telerrealidad estaba lleno de videos en los que presumía las bolsas de regalo que preparó para las enfermeras que la atendieron durante el parto y bailaba con su esposo, Jacob Neeley, dentro de la habitación del hospital. Apenas cuatro días después de su cesárea, ya había subido un vlog totalmente editado en el que documentaba el nacimiento de su hija Charli.
“Nunca me quedé encerrada en casa, aunque creo que probablemente debí hacerlo. Salí desde que regresé del hospital”, cuenta Neeley, de 30 años, en entrevista con Yahoo. “Así fue como me criaron”.
Aunque hoy en día es conocida por su participación en The Secret Lives of Mormon Wives (La vida secreta de las esposas mormonas), una serie de Hulu, y por su presencia en el polémico universo de #MomTok, la historia de Mayci Neeley va mucho más allá de lo que se muestra en pantalla. Exatleta de la División I (en la universidad) que se convirtió en emprendedora, ha atravesado la maternidad a una edad temprana, el duelo, las exigencias culturales y la fama viral, todo mientras redefine lo que significa vivir con fe bajo sus propios términos.
Su recorrido —y todo lo que ha aprendido hasta ahora— está plasmado en su nuevo libro, Told You So (Te lo dije).
En esta entrevista, Neeley reflexiona sobre la crianza que marcó su vida, las lecciones que le dejó convertirse en madre soltera a los 20 años y los valores que espera transmitirles a sus tres hijos: Hudson, de 10 años; Harlow, de 4; y la recién nacida Charli.
Una crianza mormona poco convencional
En The Secret Lives of Mormon Wives (TSLOMW), Mayci Neeley es vista como una “santa” entre un elenco de “pecadoras” que disfrutan poner a prueba los límites. Participa activamente en su iglesia, no consume alcohol y tiene fama de ser la más sensata del grupo. Pero es la primera en admitir que no es perfecta.
“Nunca he sido una persona muy tradicional en lo religioso, porque crecer como mormona en California es distinto a hacerlo en Utah. Los mormones de California son un poco más relajados, y yo crecí en un ambiente mucho más flexible”, cuenta Neeley. “De hecho, no tenía muchos amigos mormones cuando era niña, y creo que eso fue muy positivo: yo tenía mi fe, y ellos la suya”.
Neeley asistía a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, aunque recuerda haber recibido miradas de juicio por parte de otros feligreses debido a su forma de vestir. También solía visitar otras iglesias con sus amigas, lo que le permitió conocer distintas religiones y formas de vida. Aun así, se considera que fue una “mormona modelo”. “Para cuando tenía como 17 años, literal, solo había besado a un chico. Era súper inocente”, dice. Aunque, reconoce, eso no duró mucho.
Siendo la menor de tres hermanas, Neeley siguió sus pasos en varios aspectos, especialmente en el tenis. “Ellas ya habían conseguido becas deportivas antes que yo, así que al ver sus trayectorias, supe que iba a ser atleta de División I. Nunca lo dudé, pero sabía que requería mucho esfuerzo y práctica”, explica.
Cuando logró entrar a la Universidad Brigham Young (BYU), una institución ligada a la iglesia mormona, se enfrentó a las tentaciones de romper el código de honor de la escuela, que prohíbe las relaciones sexuales antes del matrimonio, el consumo de drogas, alcohol e incluso bebidas como café o té. Ella reconoce que hizo todo eso.
“Mis hermanas eran las hijas ejemplares, así que creo que por eso mis papás se sorprendieron tanto cuando me embaracé a los 19 años”, recuerda Neeley, quien se describe como la “oveja negra” de la familia. Pero en lugar de desviarla de su camino, asegura que esa experiencia marcó un punto de inflexión positivo en su vida.
Navegando por la vergüenza
Uno de los episodios más dolorosos en la vida de Mayci Neeley fue la muerte de Arik Mack, su novio intermitente en la universidad y padre de su hijo mayor. En su libro, Neeley relata cómo, estando embarazada de 14 semanas, se enteró a través de redes sociales de que Mack había fallecido en un accidente automovilístico, justo después de descubrir que él le había sido infiel. El impacto emocional de esa noticia, sumado a la complejidad de afrontar la maternidad en solitario a una edad tan joven, la marcó profundamente.
“Durante el embarazo y el posparto con mi primer hijo, pasé por un par de años en los que me sentí algo insegura. Sentí mucha vergüenza, mucha culpa”, confiesa Neeley. “Mucha gente tiene relaciones sexuales fuera del matrimonio; simplemente no se embarazan, así que no tienen que ‘cargar con sus pecados’ a la vista de todos”.
En ese momento, Neeley se sentía fuera de lugar dentro de su comunidad mormona. Pero, al mismo tiempo, tenía claro que quería terminar sus estudios y su carrera universitaria en el tenis. Y le atribuye a su hijo, Hudson, el impulso para seguir adelante.
“Tenía que salir bien en la escuela porque necesitaba una carrera para poder mantener a mi hijo, y fue ahí cuando se me encendió el motor a mil”, afirma. “No tenía opción en ese momento”.
La vida de Mayci Neeley empezó a tomar forma cuando conoció a su actual esposo, Jacob —con quien lleva siete años casada—, y logró concluir sus estudios en la Universidad Brigham Young (BYU). En ese periodo, se comprometió a fortalecer su vínculo con la fe y trató de adaptarse al rol tradicional de esposa y madre que se queda en casa.
“Algunas mamás lo disfrutan, se sienten realizadas, se sienten bien por dentro”, reflexiona Neeley. “Yo no. No quiero restarle valor al papel de la madre, porque ser ama de casa es el trabajo más duro, y también el más importante. Pero en mi caso, no sentía la satisfacción que quería… la que sí siento con una carrera profesional. Ahí fue donde surgió mi lado emprendedor”.
Aunque en ese momento no se imaginaba como una influencer tradicional, empezó a crear contenido para redes sociales, trabajó en videografía, fotografía e incluso lanzó un blog. Por consejo de su padre, también comenzó a escribir un diario. “Quizá un día pueda convertirse en un libro que le sirva a alguien”, le dijo él.
Fue así como Neeley empezó a compartir en internet sus vivencias, tanto las buenas como las difíciles. “Sentía mucha vergüenza y culpa por algunas de mis experiencias, y pensaba que debía haber más personas allá afuera —tanto en general como dentro de la comunidad mormona— que se sintieran igual”, explica. “Solo quería conectar con otras personas, porque cuando yo estaba atravesando momentos difíciles, no sentía que tuviera eso. Esperaba que mi voz ayudara a otros a sentirse valiosos, a saber que no tienen que ser perfectos”.
De ama de casa a sostén económico
Hoy en día, Mayci Neeley sigue contando su historia, pero en una escala mucho mayor. A través de Instagram y TikTok —donde suma en conjunto 3.6 millones de seguidores— documenta distintos momentos de su vida, incluyendo su evolución como madre de Hudson y el proceso de fertilización in vitro (FIV) que siguió para tener a Harlow y Charli.
También publica contenido sobre su faceta como fundadora de Babymama, una marca enfocada en nutrición prenatal, y administra otra cuenta llamada Sinner Sunday, donde comparte confesiones anónimas de sus seguidores y responde a ellas de forma abierta. Y, por supuesto, continúa grabando para la serie de Hulu.
Lo que comenzó como una forma de desahogo y conexión personal se ha convertido en un proyecto mucho más grande de lo que imaginaba, y le ha permitido convertirse en el principal sostén económico de su familia, incluido su esposo.
“Tradicionalmente —y según el estereotipo— el hombre es quien sostiene económicamente al hogar. Es quien se encarga de proveer, mientras que la mamá tiene como rol principal criar a los hijos y llevar la casa”, señala Neeley. “Mi mamá no trabajaba cuando yo era niña, pero siento que mis papás siempre me han apoyado en mi decisión de tener una carrera y mantener a mi familia”.
Aun así, que Jacob haya dejado su empleo para asumir un rol más de apoyo en casa no ha estado exento de desafíos. “La sociedad tiene muy arraigada la idea de que el hombre debe ser el proveedor, así que cuando no lo es, puede ser difícil a nivel emocional… Sé que mi esposo ha lidiado con eso”, reconoce Neeley. “Y también sé que yo no podría hacer todo lo que hago sin él”.
Criar con valores, pero sin tabúes
Mayci Neeley está criando a sus hijos bajo los valores de la fe mormona. Sin embargo, tiene claro que no quiere cerrar los ojos ante las realidades de la adolescencia.
“Cuando yo era niña, fue mi mamá quien me habló sobre el sexo. Básicamente fue: ‘No tengas relaciones, no te embaraces’. Y supongo que tenía razón, porque terminé embarazada. Pero en lugar de repetir ese enfoque, quiero ser más abierta y decirles: ‘Mira, preferiría que no hicieras X, Y o Z por esta razón. Pero si lo haces, quiero que sepas que puedes venir a mí, podemos hablar y buscar una solución’”, explica. “También tenemos que hablar sobre sexo seguro”.
Otro de los temas que planea abordar con honestidad es el consumo de alcohol. “Cuando yo bebía y estaba en mi etapa rebelde, era muy irresponsable. Pude haberme matado o haber puesto en peligro a otra persona por no actuar con cabeza fría”, dice. “Quiero educar a mis hijos para que, si alguna vez se encuentran en una situación así, me llamen. Yo los voy a ayudar”.
Aunque todavía está buscando el mejor momento y la mejor forma de enseñarles a sus hijos a partir de sus propios errores, su hijo mayor —Hudson, de 10 años— ya le pidió leer su libro.
“Le dije: ‘Cuando tengas 18, te lo voy a dar’”, cuenta Neeley. “Nuestra vida es tan pública ahora, que si quisiera, mi hijo podría buscar mi nombre en Google y encontrar cosas. Pero espero que este libro sea una forma de que, algún día, mis hijos lean mi historia contada por mí misma”.







