Morena: la encuesta ya tiene puntero
En política, el poder no siempre lo tiene quien más habla, sino quien más crece. Y la más reciente Encuesta de Encuestas de Polls.mx envía un mensaje que en Morena difícilmente pasará inadvertido: Cruz Pérez Cuéllar llega al arranque de la sucesión de Chihuahua como el aspirante mejor posicionado para disputar la gubernatura en 2027.
No se trata de una encuesta aislada ni de una fotografía tomada al azar. Es un consolidado de mediciones públicas que coloca al alcalde de Ciudad Juárez con 44.7 por ciento de las preferencias, por encima de Andrea Chávez, quien registra 34 por ciento. La diferencia de 10.7 puntos no es menor. En términos políticos, obliga a replantear el discurso de quienes daban por definida la competencia.
Durante meses, la narrativa dominante apostó por presentar a la senadora como la figura con mayor proyección dentro del movimiento. Su presencia nacional, su cercanía con la dirigencia y su constante exposición mediática alimentaron esa percepción. Sin embargo, los números del consolidado muestran que la percepción pública y la intención de respaldo interno no necesariamente avanzan por el mismo camino.
Ese es el dato que hoy incomoda a más de uno.
Morena ha convertido las encuestas en el eje de la selección de sus candidaturas. Así llegó Claudia Sheinbaum a la candidatura presidencial; así se definieron gubernaturas y coordinaciones estatales. Por ello, cuando un aspirante comienza a despegar en los ejercicios demoscópicos, el efecto trasciende lo estadístico: modifica alianzas, acelera adhesiones y reconfigura estrategias.
La política mexicana tiene una constante. Los liderazgos no sólo se construyen con estructura territorial o presencia en medios; también se alimentan de la percepción de competitividad. Quien aparece arriba comienza a atraer a quienes buscan estar cerca del eventual ganador. Es una lógica pragmática que se repite elección tras elección.
Eso no significa que la candidatura esté decidida. Falta tiempo, falta proceso interno y falta una larga ruta política. Pero también sería un error minimizar una ventaja de dos dígitos en un partido donde las encuestas son el mecanismo formal para tomar decisiones.
En este momento, la presión ya no está sobre Cruz Pérez Cuéllar. Él aparece como el referente a alcanzar. La presión cambia de lado: recae sobre quienes necesitan demostrar que pueden cerrar la distancia antes de que la tendencia termine por consolidarse.
Porque en política las campañas comienzan mucho antes de que se abran las urnas. Y las encuestas, aunque no entregan triunfos, sí construyen la narrativa de quién llega con el viento a favor.
Hoy, esa narrativa favorece a Cruz Pérez Cuéllar. El resto tendrá que decidir si combate esa tendencia… o termina aceptándola.







