Se les cayó el teatro: Urge cambio de estafeta en el show de Marquito Bonillita
Por [eduardo aredondo ] En Chihuahua ya no se sabe si reír o llorar con cada nueva declaración de Marco Bonilla. El alcalde capitalino ha hecho de la ignorancia una estrategia de comunicación, y de la contradicción, su sello personal. Pero esta semana, mientras vacaciona en Disney como si gobernar fuera un pasatiempo estacional, quedó más que claro que lo suyo ya no es descuido, es cinismo… o algo peor.
Y aquí es donde urge el cambio de estafeta. La Nacha Plus y la Noventaycinco —sí, su peculiar dupla de ases en comunicación— ya no dan una. Sus estrategias de “a ver qué se le ocurre al patrón hoy y lo justificamos mañana” ya no engañan a nadie. La narrativa no cuadra, la improvisación se les nota, y los golpes hacia otros actores políticos caen con el peso de un globo desinflado.
Porque, a ver, ¿en qué cabeza cabe que Bonilla salga a acusar a tres medios de Chihuahua de estar “comprados” por Cruz Pérez Cuéllar, presidente municipal de Juárez, cuando él mismo tiene más espectaculares en la ciudad que Oxxos por cuadra? ¿Con qué cara critica las entrevistas pagadas, si las suyas están hasta en los camiones del transporte urbano? La hipocresía ya no sorprende, pero sí ofende la torpeza con que la ejecutan.
Y si el nivel de manejo de crisis es de risa, la confusión técnica con la que abordan los temas de desarrollo urbano ya raya en lo patético. Bonilla no sabe quién es el responsable de qué en una obra, confunde al DRO con el DRU, habla de vicios ocultos sin entender a qué se refiere, y Adriana Díaz Negrete —su directora de desarrollo urbano— anda tan perdida como él, pero sin siquiera un GPS que la oriente.
Así no se puede. Así no se debe gobernar. Pero sobre todo, así no se puede aspirar a ser candidato a gobernador. Porque si esto es lo mejor que tiene el PAN para 2027, ya pueden irse haciendo a la idea: se van a la banca. Y no por seis meses, por seis años mínimo.
El equipo de comunicación de Bonilla está rebasado. Les urge un relevo, alguien que al menos sepa cómo se construye una narrativa coherente o que se atreva a decirle al jefe que se calle cuando no tiene idea de lo que está hablando. Porque cada vez que abre la boca, la realidad se le escapa como agua entre los dedos, y lo único que logra es hundirse más en sus propias contradicciones.
Claro, esto suponiendo que alguien en su equipo quiera corregirle la plana. Porque si la estrategia es seguir viviendo en la burbuja de likes comprados, notas a modo y espectaculares luminosos mientras Chihuahua se derrumba —literalmente— en bardas y fraccionamientos mal hechos… entonces no sólo urge un cambio de estafeta.
Urge que alguien les recuerde que gobernar no es un show. Y que la función, aunque quieran alargarla, ya se les está acabando.
Marquito Bonillita: Vacaciones en Disney declaran servidores de presidencia municipal bajo cuerda y declaraciones desde la ignorancia
Mientras la ciudad enfrenta múltiples crisis urbanas y cuestionamientos sobre la actuación del gobierno municipal, el alcalde Marco Bonilla disfruta de unas vacaciones con su familia en Disneylandia. No es la primera vez que el edil se ausenta en momentos clave, pero esta vez sus recientes declaraciones han rebasado los límites del desconocimiento y la contradicción.
El desconcierto entre la ciudadanía y medios informativos crece, pues Bonilla no solo se muestra desinformado en temas fundamentales de la administración pública y del desarrollo urbano, sino que insiste en criticar acciones que él mismo ha replicado.
Lo irónico es que Bonilla mantiene su rostro en múltiples espectaculares a lo largo de la ciudad. ¿Incongruencia? ¿Proyección? ¿O simplemente desmemoria?
En relación al caso Monte Zenit, donde una barda perimetral colapsó, Bonilla insiste en responsabilizar al Director Responsable de Obra (DRO), figura encargada de la etapa de edificación de viviendas. Sin embargo, la barda pertenece a la etapa de urbanización, lo que coloca la responsabilidad en una figura distinta: el Director Responsable de Urbanización (DRU). Esta diferencia no es menor, pues implica que el alcalde ni siquiera tiene claro a quién debe fincar responsabilidades legales.
De acuerdo con fuentes dentro de Desarrollo Urbano, el DRO y la DRU son personas distintas, y Bonilla lleva meses culpando al arquitecto equivocado. ¿Desconocimiento técnico o estrategia para desviar la atención?
Más confusión: contratos y garantías
En otra intervención, el alcalde aseguró que los compradores de vivienda pueden hacer valer garantías por vicios ocultos a través del contrato hipotecario. Nuevamente, confunde conceptos: esas garantías aplican al interior de las viviendas, no al fraccionamiento en sí. Las fianzas por defectos de urbanización debieron establecerse mediante acuerdos municipales y no aparecen en los contratos privados de compraventa. Y entonces, ¿dónde quedaron esas fianzas?
Este tipo de errores no solo son preocupantes por su carga técnica, sino porque revelan una falta de comprensión profunda sobre cómo operan las estructuras de responsabilidad dentro del desarrollo urbano. Y lo más alarmante: quienes deberían asesorarlo, como la directora de Desarrollo Urbano, Adriana Díaz Negrete, parecen aún más perdidos.
¿Mentiras, ignorancia o ambas?
Las declaraciones de Bonilla oscilan entre la falsedad descarada y la ignorancia técnica, lo que ha generado una creciente preocupación incluso entre sectores del PAN. Su credibilidad se tambalea mientras los problemas reales se acumulan y sus escapadas vacacionales contrastan con el malestar ciudadano.
“Cada que abre la boca, parece que es para decir un disparate”, se escucha con frecuencia en redes sociales y medios críticos. La figura de Marco Bonilla como posible candidato a la gubernatura en 2027 ya no parece tan sólida, y dentro del PAN hay quienes temen que este “proyecto estrella” termine por hundir sus posibilidades en la próxima contienda. El desgaste del espectáculo: Marquito Bonillita y la necesidad de un nuevo liderazgo







