Tras años trabajando discretamente detrás de cámaras, Devyn Dalton recibió la llamada para ser la doble de acción de Matt Damon en ‘La odisea’. Un comentario público sobre sus brazos lo cambió todo
Matt Damon ha peleado contra monstruos, sobrevivido en Marte e interpretado personajes que van desde Jason Bourne hasta Odiseo. Pero cuando recientemente le preguntaron al ganador del Oscar sobre el rodaje de La Odisea, de Christopher Nolan, que sigue dominando la taquilla, no fue una de las épicas escenas de acción de la película lo que más recordó, sino la mujer que fue su doble de acción.
“Cuando filmamos las escenas con perspectiva forzada junto a los lestrigones… había dobles de acción que medían más de 2.10 metros y otros que medían menos de 1.50 metros”, contó Damon en el pódcast Happy Sad Confused. Como Nolan prefiere los efectos prácticos al CGI, la secuencia recurrió a la perspectiva forzada, utilizando dobles de distintas estaturas para crear la ilusión de gigantes imponentes. “Mi doble era una mujer, una doble de acción con los brazos más impresionantes que he visto en mi vida”.
Ese elogio catapultó de inmediato a la doble de acción canadiense Devyn Dalton al centro de atención. A sus 34 años, ha pasado mucho tiempo trabajando discretamente detrás de cámaras para dar vida a grandes producciones de Hollywood, transformándose en todo tipo de personajes, desde simios mediante captura de movimiento hasta uno de los protagonistas más importantes de la industria. Aunque muchos espectadores apenas están conociendo su nombre, ese momento viral es el resultado de décadas de preparación.
En una entrevista con Taryn Ryder, de Yahoo, Dalton habla sobre los años de entrenamiento que la llevaron a formar parte de La odisea, cómo fue conocer a Damon y de qué manera ha construido una carrera demostrando que la fuerza viene en todos los tamaños.

Dalton (derecha, caracterizada para la escena) sustituyó a Damon en una secuencia clave de la película.
Mido 1.37 metros y, de alguna manera, conseguí uno de los trabajos más importantes de mi carrera: ser la doble de acción de Matt Damon en La odisea. No ocurrió de la noche a la mañana. Fueron años de entrenamiento, perseverancia y de demostrar que la fuerza no tiene una sola forma ni un solo tamaño.
Entonces, una entrevista lo cambió todo.
Matt estaba hablando sobre la película cuando dijo que yo tenía “los brazos más impresionantes” que había visto en su vida. Mi teléfono empezó a sonar sin parar a las cuatro de la mañana.
Al principio, solo eran amigos etiquetándome en el video. Después comenzaron a llegar las solicitudes de entrevistas. Nunca imaginé recibir este nivel de atención, pero ha sido una experiencia muy gratificante. La respuesta ha sido muy positiva y creo que a la gente realmente le gusta ver que se reconozca a una mujer fuerte por su fortaleza.
Lo curioso es que la mayoría de las personas supo de mí solo por mis brazos. No vieron las décadas de trabajo que hubo detrás de ellos.
Crecí en Vancouver, en la provincia canadiense de Columbia Británica, y empecé a bailar desde muy pequeña. Con el tiempo, la danza me llevó al teatro y, cuando tenía unos 9 años, encontré un recorte de periódico que anunciaba una búsqueda de talentos. Le rogué a mi mamá que me dejara hacer la audición, y aceptó. Terminé firmando con un representante y empecé a trabajar como actriz infantil en comerciales y pequeños papeles para televisión.
Recuerdo haber pensado: ‘quiero llegar e impresionar a Matt Damon con mis brazos’
Después de terminar la preparatoria, conseguí trabajo en las películas de El planeta de los simios, donde conocí la tecnología de captura de movimiento. Esa experiencia cambió por completo mi carrera. Me enamoré de contar historias a través del movimiento. Mientras trabajaba en esas películas conocí a varios dobles de acción que me animaron a comenzar a entrenar.
Lo que empezó con artes marciales y coreografías de combate pronto se convirtió en una carrera.
Una de las cosas que más me gusta del trabajo como doble de acción es que nunca dejas de aprender. Cada producción exige algo distinto de ti. Cada especialista tiene una habilidad nueva que puedes estudiar. Cada papel te obliga a ser más fuerte, más atlética o más convincente. Ese desafío siempre me ha fascinado.
Con el tiempo, todos esos años de trabajo me llevaron hasta La odisea.
La gente suele pensar que los dobles de acción hacen audiciones igual que los actores, pero muchas veces tu audición es tu reputación. Los coordinadores conocen tu trabajo. Saben si eres confiable, si trabajas de forma segura y si tienes la capacidad física para hacer lo que se necesita. Haber sido contratada para esta película fue el resultado de años construyendo esa confianza.
La producción fue extremadamente hermética. Como todos los demás, tuve que ir descubriendo poco a poco en qué proyecto estaba trabajando. Eso forma parte de la magia del cine y me gustaría que siguiera siendo así.
Lo que sí puedo decir es que, cuando supe lo que requería el papel, quise prepararme lo mejor posible.
Ya entreno seis o siete días a la semana. El ejercicio siempre ha sido parte de mi vida, pero para este proyecto adopté un enfoque diferente. Trabajé con un entrenador para ajustar mi alimentación, llevé un control de mis macronutrientes y orienté mis rutinas hacia el fisicoculturismo, con especial énfasis en fortalecer la parte superior del cuerpo.
Recuerdo haber pensado: “quiero llegar e impresionar a Matt Damon con mis brazos”. Escucharlo elogiar mis brazos meses después fue algo surrealista.
Por supuesto, este trabajo implicaba mucho más que tener músculos. Ser la doble de acción de otro actor significa desaparecer dentro de su interpretación. No se trata de parecerte a ti misma, sino de estudiar cómo se mueve esa persona, cómo se desenvuelve y qué energía aporta al personaje. Para este papel, quería que cada movimiento transmitiera fuerza, seguridad y determinación.
También soy muy consciente de que la gente no siempre espera que alguien con mi apariencia haga este tipo de trabajo.
A lo largo de mi carrera ha habido momentos en los que las personas se fijaron primero en mi estatura antes que en mis capacidades. Al principio, sentía que tenía que demostrar un poco más que los demás lo que era capaz de hacer. Con el tiempo, sin embargo, entendí algo importante: el trabajo habla por sí solo.
He pasado años esforzándome por no dejar que nadie me encasille. Nunca quise que mi estatura definiera lo que podía o no podía hacer. Quería que me conocieran por ser una profesional fiable, trabajadora y en quien el equipo pudiera confiar en el set. Por eso este momento ha sido tan emotivo.
Siempre he confiado en mí misma. Pero que alguien como Matt reconociera públicamente mi trabajo, y que tantas personas lo celebraran, se siente como una validación después de años de hacer, en silencio, un trabajo que el público nunca estaba destinado a notar.
Nunca quise que mi estatura definiera lo que podía o no podía hacer
Matt fue maravilloso durante toda la experiencia. Es una persona amable, humilde e increíblemente generosa. No tenía ninguna obligación de mencionarme, pero decidió dar visibilidad a los dobles de acción y al trabajo que hacemos detrás de cámaras. Siempre le estaré agradecida por eso.
Cuando la gente ve una película, ve a las estrellas. Lo que no siempre ve son los cientos de artistas, artesanos y miembros del equipo que trabajan juntos para hacer posibles esos momentos. Todos y cada uno de ellos son importantes.
Espero que eso sea lo que la gente recuerde de esta historia. Pero también espero que alguna niña, especialmente una que alguna vez se haya sentido subestimada por su apariencia, vea todo lo que es posible lograr.
Si mi historia le recuerda aunque sea a una persona que la fuerza existe en todas las formas y tamaños, entonces este momento inesperado habrá adquirido un significado aún mayor del que jamás imaginé.
Este texto fue editado ligeramente para mejorar su claridad y brevedad.







