Historia de
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, retomó ayer el cargo después de 112 días de licencia, en medio de una investigación mexicana que no encontró elementos para procesarlo y de las acusaciones de Estados Unidos que lo vinculan con Los Chapitos.
A través de redes sociales, Rocha Moya emitió un video de 39 segundos en el que se dirige a los y las sinaloenses.
“Sinaloenses, hace más de tres meses me separé temporalmente del cargo de gobernador, con la decisión de no interferir en ningún proceso. Hoy estoy de regreso”, declaró el mandatario.
El inicio de este caso, que cimbró la política nacional, se remonta a la captura de Ismael El Mayo Zambada y el asesinato de Héctor Melesio Cuén, líder del Partido Sinaloense, en julio de 2024.
Rocha Moya dejó temporalmente el cargo en mayo pasado, después de que autoridades estadounidenses lo acusaran de presuntos vínculos con Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa.
El 25 de julio de 2024 ocurrió un doble acontecimiento que cambiaría la política de Sinaloa: Ismael El Mayo Zambada fue detenido en Estados Unidos junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, tras una supuesta emboscada orquestada por el segundo contra el líder de La Mayiza.
Ese mismo día fue asesinado Héctor Melesio Cuén, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), líder del Partido Sinaloense (PAS) y entonces diputado federal electo por el PRI.
En un primer momento, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa sostuvo que Cuén Ojeda había sido víctima de un intento de robo de su camioneta en una gasolinería.
Esa versión fue desmentida por la Fiscalía General de la República (FGR) en agosto, cuando corroboró que su asesinato se dio en la misma finca donde se privó de la libertad a El Mayo.
El 10 de agosto de 2024, el abogado de Zambada difundió una carta atribuida al capo en la que aseguró que había acudido a una reunión para ayudar a resolver las diferencias entre Rocha Moya y Melesio Cuén por el control de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Según su relato, el encuentro estaba programado para el 25 de julio en el Rancho Huertos del Pedregal, en Culiacán.
De acuerdo con esa versión, Joaquín Guzmán López habría preparado la reunión para emboscar, secuestrar a Zambada y trasladarlo en avión a Estados Unidos. El capo también aseguró que Cuén Ojeda fue asesinado en el mismo lugar y momento en el que él fue privado de la libertad.
El gobernador negó en ese momento haber estado en la reunión o siquiera enterado de la misma y sostuvo que ese día no se encontraba en Sinaloa. También fue la primera vez que rechazó cualquier vínculo con el crimen organizado.
El caso tomó un nuevo giro cuando la FGR revisó la investigación realizada por la fiscalía de Sinaloa sobre el asesinato de Melesio Cuén, pues detectó inconsistencias y omisiones.
El 16 de agosto de 2024, Sara Bruna Quiñónez presentó su renuncia como fiscal de Sinaloa. Su salida ocurrió después de las observaciones de la FGR.
El 29 de abril de 2026 el caso escaló a un nivel internacional. Estados Unidos acusó a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa de presuntos vínculos con Los Chapitos.
Según la acusación, funcionarios sinaloenses habrían colaborado con esa facción criminal a cambio de apoyo político, protección institucional y sobornos.
La investigación también señaló presuntas facilidades para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La acusación representó un cambio sustancial respecto de la controversia de 2024.
El 1 de mayo de 2026, apenas dos días después de que Estados Unidos hiciera públicas las acusaciones, Rocha Moya solicitó licencia temporal para separarse de la gubernatura, con el fin de que se desarrollaran investigaciones sin que él permaneciera al frente del Ejecutivo estatal.
El Congreso de Sinaloa aprobó la licencia y Yeraldine Bonilla Valverde asumió como gobernadora interina.
Durante los siguientes 112 días, Rocha Moya permaneció separado del cargo y compareció ante autoridades mexicanas en calidad de testigo.







