¿LOS DETUVIERON PARA DESPUÉS DEJARLOS IR? ¡LA JUSTICIA NO PUEDE SER UN JUEGO!
REFLEXIÓN | EL CHISMOSO DE EGO CHIHUAHUA
En Chihuahua, las preguntas incómodas no desaparecen con el silencio de las autoridades. Por el contrario, crecen cuando una detención genera expectativas de justicia y, después, todo parece quedarse en el aire.
Dos hombres fueron detenidos en Ciudad Juárez durante un operativo relacionado con las investigaciones por el homicidio de Omar Ricardo González, alias “El Ricky”, ocurrido en las inmediaciones de Fashion Mall. Sin embargo, el Poder Judicial confirmó que ninguno fue presentado ante un juez de Control.
Y aquí comienza la reflexión.
¿Para qué sirve una investigación, el seguimiento mediante cámaras de vigilancia y un operativo policial, si después no existe una explicación clara sobre lo que sucedió con los detenidos?
Si había elementos suficientes para investigar, que se actúe conforme a la ley. Si no eran las personas que buscaban, que se explique. Y si hubo errores en el procedimiento, que se reconozcan y se corrijan.
Porque detener a una persona no significa que sea culpable, pero tampoco basta con detenerla y dejar a la sociedad llena de dudas.
¿Acaso se equivocaron de personas? ¿Faltaron pruebas? ¿Hubo errores ministeriales? ¿O simplemente la investigación tomó otro rumbo?
Son preguntas legítimas que merecen respuestas, no especulaciones ni silencios.
La ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurrió, siempre respetando la presunción de inocencia y el debido proceso. La justicia no consiste solamente en detener; también implica investigar correctamente, presentar los casos ante las autoridades judiciales cuando corresponda y explicar las decisiones que se toman.
Porque si fueron detenidos por error, alguien debe aclararlo. Y si existían elementos para continuar investigándolos por otros delitos, la autoridad debe informar qué sucedió con ese procedimiento.
¡NO SE PUEDE JUGAR CON LA JUSTICIA NI CON LA CONFIANZA DE LOS CHIHUAHUENSES!
En un caso que sacudió a la sociedad, las dudas no se resuelven con un simple “lo sentimos, nos equivocamos”. Se resuelven con hechos, transparencia y resultados.
La pregunta sigue en el aire: ¿quién explica por qué los detenidos nunca llegaron ante un juez?







