La soberanía no se negocia
En tiempos donde la seguridad pública se ha convertido en uno de los temas más sensibles para México, también se vuelve indispensable recordar un principio básico de cualquier nación democrática: la soberanía no está a discusión.
Las declaraciones del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, durante la rueda de prensa encabezada por Morena, no son menores. Más allá de la confrontación política que inevitablemente generan, colocan sobre la mesa un debate de fondo: ¿hasta dónde puede llegar la cooperación internacional sin vulnerar la autonomía del Estado mexicano?
Pérez Cuéllar fue claro al marcar una línea entre coordinación y subordinación. Y en una frontera tan compleja como la de Ciudad Juárez, donde la relación bilateral con Estados Unidos es cotidiana y necesaria, sus palabras adquieren todavía mayor peso. Nadie puede negar que la colaboración entre ambos países es indispensable para combatir fenómenos como el tráfico de armas, drogas o personas. Pero tampoco puede normalizarse la idea de que fuerzas extranjeras intervengan directamente en territorio nacional.
La soberanía no es un discurso patriótico vacío; es la base sobre la que descansa la autoridad del Estado mexicano.
Por eso también resulta relevante el respaldo expresado hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, en su carácter de comandanta suprema de las Fuerzas Armadas. En momentos de tensión política y cuestionamientos institucionales, Morena busca cerrar filas alrededor de la figura presidencial y enviar un mensaje de unidad frente a cualquier señal de presión externa.
Sin embargo, el episodio también revela el creciente nivel de confrontación política en Chihuahua. Las acusaciones lanzadas por la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, contra la gobernadora Maru Campos, elevan el tono del conflicto y anticipan un escenario de fuerte polarización rumbo a los próximos meses.
Hablar incluso de juicio político ya no es solamente un posicionamiento mediático; es una estrategia de presión política que busca colocar a la administración estatal bajo escrutinio permanente.
Pero en medio del ruido partidista hay una realidad que no debe perderse de vista: Chihuahua enfrenta desafíos enormes en materia de seguridad, violencia y crimen organizado. Y frente a ello, la ciudadanía espera soluciones, no solamente discursos.
La convocatoria a la “Marcha por la Seguridad y la Soberanía Nacional” busca justamente capitalizar ese sentimiento social. Morena apuesta por convertir la defensa de la soberanía en una bandera política y emocional capaz de movilizar simpatías.
La pregunta será si este debate logra traducirse en acciones concretas para mejorar la seguridad o si terminará atrapado en la lógica de confrontación entre fuerzas políticas.
Porque defender la soberanía implica mucho más que lanzar consignas: exige instituciones fuertes, coordinación efectiva y resultados reales para la población.







