Controversial …
La riqueza inútil de la guerra y la cobardía del silencio
Cuando al final todo se acaba, se acaba todo.
Por: Raúl Sabido.
“La guerra siempre promete grandeza, pero solo entrega ruinas. En un mundo que se tambalea entre la amenaza nuclear y la indiferencia cómplice, la riqueza acumulada por quienes lucran con la destrucción se revela inútil frente al vacío que deja la muerte. Más grave aún que el estruendo de las bombas es el silencio de quienes callan, porque en esa cobardía se legítima la barbarie. Ante la fragilidad de nuestra civilización debemos preguntarnos: ¿Qué valor tiene el poder, y la riqueza, si se construye sobre la negación y el exterminio de la vida?”
> Un mundo en jaque:
El planeta entero se estremece ante la amenaza nuclear lanzada desde la silla presidencial de Estados Unidos. No es un rumor menor, es la posibilidad real de que una civilización milenaria, la Persa, sea borrada de la faz de la tierra por la arrogancia de un líder que confunde poder con destrucción.
La humanidad se encuentra frente al espejo de su propia fragilidad: ¿Cómo hemos permitido que la vida de millones dependa del capricho de un solo hombre disfuncional?
> El gatillo nuclear y la irresponsabilidad política:
Un ataque nuclear no es un juego de estrategia, es la negación absoluta de la vida. La silla presidencial debería ser un espacio de responsabilidad histórica, no un trono desde el cual se lanzan advertencias apocalípticas.
El poder no puede ser sinónimo de exterminio. La amenaza de borrar una cultura entera es un acto de barbarie que pone en jaque no solo a Irán, sino a la humanidad entera.
> El pueblo estadounidense no es el enemigo:
La sociedad norteamericana ha construido durante dos siglos un modelo de bienestar, innovación y seguridad. No es justo que el mundo confunda las declaraciones de un dirigente disfuncional con la esencia de un pueblo que, en su mayoría, no comparte esa visión apocalíptica. El pueblo estadounidense no es responsable de la arrogancia de un discurso, pero sí tiene la enorme responsabilidad de alzar la voz contra él, y quitarle el poder, ellos lo pusieron en el “trono” (nadie los engaño) ellos hoy tienen la enorme responsabilidad de quitarlo del poder, solo al ciudadano estadounidense le corresponde esa responsabilidad y a nadie más.
> El negocio de la guerra: riqueza inútil:
Detrás de cada amenaza nuclear se esconde un engranaje económico: el complejo industrial armamentista. Son las empresas que viven de la guerra, del odio y de la muerte, son empresas que repudian la paz.
Si existe paz, la transforman en enfrentamientos para mantener su riqueza. Pero ¿de qué les servirá esa riqueza acumulada ante la extinción del mundo? Ni los búnkeres más profundos podrán protegerlos de un planeta aniquilado, donde el dinero será papel inútil y el oro un metal sin valor.
> La cobardía del silencio:
Muy grave es la complicidad de quienes callan ante los genocidas y la amenaza nuclear como advertencia de extinguir a un pueblo de la faz de la tierra. El silencio es una forma de cobardía que legítima la barbarie. Y si quienes se autoproclaman “pueblo elegido por Dios” (Israel) son los coadyuvantes de este apocalíptico mensaje enviado a los iraníes, ¿Qué cuentas entregarán a Dios cuando propician y participan en el exterminio de otra civilización? Si según todos somos hijos de Dios….. (¿creen o no creen en Dios?)
Ese mismo pueblo “elegido por Dios” fue víctima del holocausto llevado a cabo por los nazis, y por sus principios teológicos, y su historia, debería ser el primero en alzar la voz contra cualquier intento de repetir lo que vivieron en la era del Nacionalismo Hitleriano, simplemente les gana la hipocresía y la codicia, hoy son genocidas y su único dios es el poder, el dinero y lo ajeno.
> La defensa de la vida:
¿Qué acaso la vida no es la base de cualquier doctrina teológica?
El mundo no puede seguir alimentando la maquinaria de la guerra ni tolerar la cobardía de quienes callan ante ella. La humanidad entera debería repudiar la riqueza inútil de quienes lucran con la muerte y dicen enarbolar los postulados de la vida.
La defensa de la vida debe ser la columna vertebral de nuestra civilización. Porque si el futuro depende de la ira, la estupidez, el egocentrismo, la arrogancia y de la perversidad moral de un solo hombre disfuncional, de la codicia de unos pocos y del silencio cómplice de muchos, entonces sí, la humanidad habrá firmado su propia sentencia de extinción.
Y ¿Cuándo rindas cuentas ante Dios?
La humanidad no puede seguir midiendo su grandeza en armas ni su poder en silencios cobardes y cómplices. La verdadera riqueza está en la vida, en la memoria de los pueblos y en la dignidad de quienes se atreven a defenderla.
Si no aprendemos a repudiar la lógica de la guerra y a romper la cobardía del silencio, entonces no será un enemigo externo quien nos destruya, sino nuestra propia incapacidad de elegir la vida sobre la muerte. Y, cuando llegue el momento de rendir cuentas:
¿Qué podrán decir ante Dios quienes lucraron con la muerte y la extinción? ¿Qué justificación habrá cuando la vida, sustento de toda doctrina teológica, haya sido traicionada por su codicia y el poder?
> El infierno estará de fiesta.







