Estrella Ortiz
Ha sido a principios de este mes, cuando los paparazzis nos inundaban con las primeras imágenes de Nicole Kidman acudiendo (por primera vez en mucho tiempo) en solitario a la fiesta de los Oscars. Lejos quedaban las imágenes de la actriz junto a su, por entonces marido, Keith Urban, deleitándose en un apasionado beso por allá en el 2023. No parecía que tras esa pasión, ya se almacenaban, nada más y nada menos, que 17 años de matrimonio con sus idas y venidas (ahora ya sabemos que más idas que venidas). Cualquiera podría haber asegurado que se trataba de una primera declaración de amor tras la emulsión de aquella intensidad.
Hoy, el escenario es otro, y, tras la separación de ambos, (oficializada este pasado enero) Nicole no solo se dejaba fotografiar en solitario, también concedía entrevista (y portada) para la revista Variety en la que dejaba claro que, tras su fin de romance, se encontraba bien, puesto que siempre iba “en busca de lo bueno” y que estaba agradecida por su familia y por “seguir adelante”. Keith, por su parte, ha preferido abrazar en la línea del silencio, aunque su última aparición dio de qué hablar, eso sí, sin necesidad de ejecutar palabra. El cantante de música country actuó a bordo del crucero Top Shelf Country Cruise, con destino a las Bahamas, ante un público de poco más de 1.000 personas.
Una escena que perfectamente podría haber pasado por desapercibida, no lo hizo. Según una fuente cercana a Keith, que anteriormente había ofrecido conciertos en recintos mucho más grandes, no estaba muy contento con la actuación. “Es el tipo de trabajo que Keith habría rechazado rotundamente durante su matrimonio con Nicole Kidman”, declaró a New idea esta semana.
Aunque Keith y Nicole lograron llegar a un acuerdo de divorcio en el que Nicole pasará 306 días al año con sus hijas, mientras que Keith dispondrá de 59 y no deberá de pasarle ningún pago por pensión alimenticia, se estima que la separación ha sido muy costosa para ambas partes. “Cuando hay tanto dinero en juego en una separación, los abogados no son baratos, independientemente del resultado”, explicaba la fuente.
Por eso, para alguien que tiene ya 19 conciertos programados para este año (12 en Estados Unidos, 4 en Canadá, 1 en Bahamas y 2 en Reino Unido), que dé uno para un aforo tan reducido es por dos motivos: por paliar y recuperar gastos o, por inercia, mantener su mente ocupada. “Los cruceros no son precisamente el trabajo soñado, pero permiten pagar las facturas, y le dan a Keith algo en lo que concentrarse. Está intentando mantenerse ocupado ahora que su divorcio ha finalizado”, añadía.
Aunque no se conocen los detalles económicos que contrajo por una actuación de petit comité, un músico de esa talla podría embolsarse los bolsillos fácilmente con una cifra de seis dígitos, teniendo en cuenta que los billetes de pasajeros oscilaban entre 3,025 dólares y 13,200 con suite penthouse (tomando como referencia los datos de costes que ya hay fijados para el próximo crucero 2027, en el que confirmamos que también estará Keith).
“Le está dando un toque brillante a la situación. Ahora mismo, cantar en un crucero supone un gran cambio con respecto a su exitosa gira del año pasado”, afirmaba. “Sin embargo, Keith está decidido a seguir trabajando mientras elabora, junto con su nuevo equipo directivo, algunos planes interesantes para la segunda mitad de este año”, concluía.
Sea cual sea la razón, lo cierto es que mantener la mente ocupada parece la opción más sensata. Al mismo tiempo, en un entorno donde la especulación no deja de crecer, han surgido rumores de que Nicole podría estar dándose una nueva oportunidad en el amor junto al actor Simon Barker, su compañero de reparto en la serie Scarpetta (2026), ampliamente reconocido por su papel en El mentalista (2008).







