Controversial …
* La hipocresía como doctrina de Estado
“Obro con mi mano, pero no concedo que tu voz me replique.”
Por: Raúl Sabido.
* El cinismo en la apelación al derecho internacional:
El reciente llamado urgente de Israel al Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar a Irán por el uso de armas prohibidas y ataques contra infraestructura civil no puede leerse sino como un ejercicio absoluto y descarado de cinismo político. La apelación al derecho internacional por parte de un Estado que ha hecho de su violación sistemática una práctica cotidiana revela una contradicción que raya en lo grotesco.
* Gaza y el silencio cómplice occidental:
Israel ha bombardeado Gaza con una intensidad que rozó el exterminio de su población civil, dejando miles de muertos y una infraestructura reducida a escombros. El silencio cómplice de gran parte del mundo occidental frente a esta masacre es, en sí mismo, una forma de cínica hipocresía global. A ello se suma el uso de “fósforo blanco” contra Líbano y los ataques contra instalaciones civiles en Irán. Sin embargo, cuando la respuesta proviene del otro lado, Israel se presenta como víctima y exige justicia internacional.
* El negocio de la devastación: de Gaza a Israel
La Riviera de Gaza de Trump.
La idea de que la destrucción de Gaza responde a intereses inmobiliarios, como el supuesto proyecto denominado “La Riviera de Gaza”, refleja una visión crítica sobre cómo la guerra puede ser utilizada como herramienta de “especulación” inmobiliaria. La devastación de un territorio no solo elimina a su población, sino que abre espacio para proyectos económicos que se disfrazan de “reconstrucción” mientras borran la memoria y la identidad de quienes allí vivían, la extinción del reclamo futuro.
* El zoológico del sionismo:
Parque temático.
Hoy, la metáfora se traslada a Israel: la hipótesis de que su propia destrucción podría ser vista como oportunidad para un nuevo desarrollo inmobiliario, bautizado irónicamente como “El zoológico del sionismo”. La imagen es brutal: un país convertido en espectáculo, un territorio reducido a ruinas que se transforma en parque temático de su propia arrogancia. Es la representación del karma, entendido como la devolución de aquello que se sembró: lo que Israel hizo en Gaza, ahora lo enfrenta en su propio suelo.
* El karma como justicia histórica:
La paradoja nuclear.
La narrativa oficial israelí acusa a Irán de buscar la bomba nuclear, mientras el propio Estado israelí posee más de 90 ojivas nucleares sin haber firmado el Tratado de No Proliferación. ¿Quién le otorgó ese derecho divino de decidir quién puede y quién no puede tener armas de destrucción masiva?
¿La moralidad de Trump?
* La institucionalización de la hipocresía:
Lo que vemos hoy es la institucionalización de la hipocresía como doctrina de Estado. Israel se arroga el papel de juez y verdugo, mientras se blinda con el apoyo político y militar de Estados Unidos, Europa y los países árabes que callan ante sus excesos. Esa actitud no es solo cobardía: es la arrogancia de quien se sabe protegido por un sistema internacional que aplica la ley de manera selectiva.
* La Patagonia Sionista: un espejismo de supervivencia
El colapso.
Israel, tras décadas de ejercer una política de fuerza sobre Palestina, Líbano e Irán, se encuentra hoy en un escenario de devastación total. Si sus plantas de desalinización, sus sistemas eléctricos y hospitalarios están siendo destruidos, la población israelí se va a ver en la necesidad de ser arrojada a un desierto hostil, sin agua, sin techo, sin servicios básicos. En otras palabras, viviría lo mismo que hoy padecen los palestinos bajo ocupación.
* La ironía de la desposesión:
La ironía es brutal, quienes justificaron la desposesión de otro pueblo podrían experimentar en carne propia la desposesión. Y mientras tanto, sus líderes sionistas parecen tener la mirada puesta en la Patagonia argentina, un territorio que, según se denuncia, habría sido ofrecido por el presidente Javier Milei. Javier Milei viajó por última vez a Israel en junio de 2025, en una visita oficial donde firmó un memorándum con el primer ministro Benjamín Netanyahu. En ese viaje, consolidó su alineamiento político con el Estado israelí. Se le observó salir de la reunión con planos inmobiliarios.
* Colonialismo tardío y escapismo político:
¿Cómo calificar esta actitud sionista? Es, en esencia, una mezcla de colonialismo tardío y escapismo político. Colonialismo, porque supone que un territorio ajeno puede ser convertido en alternativa emergente. Escapismo, porque en lugar de enfrentar las consecuencias de sus actos, busca trasladar el problema a otro rincón del mundo.
* El insulto a la soberanía:
La Patagonia sionista no es un proyecto de paz, sino un proyecto de huida. Es la confesión implícita de que la política de fuerza ha llegado a su límite. Pero también es un insulto a la soberanía de Argentina y a la dignidad de los pueblos que habitan esa región.
* De los nazis a la élite sionista:
Argentina como refugio histórico.
La mitología contemporánea sostiene que, tras la derrota del Tercer Reich, miles de nazis encontraron refugio en el sur de Argentina. Se habla de redes de protección, de la complicidad de Estados Unidos y de la llegada de jerarcas nazis. Argentina abrió sus puertas a quienes habían sido verdugos de los judíos en Europa, y los recibió junto con la riqueza nazi que llevaban.
* La paradoja de las víctimas convertidas en poderosos:
Hoy, la paradoja histórica se repite, aunque con otros protagonistas. Ya no son los nazis quienes buscan refugio, sino, según se denuncia, es la élite sionista, víctimas históricas de esos mismos nazis cuyos descendientes son ciudadanos argentinos que viven en La Patagonia. El paralelismo es inquietante: un país que en el pasado acogió a los opresores, ahora podría convertirse en destino de quienes han ejercido políticas de despojo, y exterminio, en Medio Oriente, pero llevan consigo sus riquezas.
* La Patagonia como mito geopolítico:
La Patagonia argentina aparece en este relato como un espacio mítico, un “plan emergente alternativo” para quienes el colapso de Israel está a la vista. La oferta atribuida al presidente Javier Milei, con el beneplácito de Estados Unidos, refuerza la idea de que el sur del continente puede ser nuevamente escenario de una migración política cargada de tensiones históricas.
* La Patagonia no es la tierra prometida a Abraham.
* El espejo incómodo de la historia:
La Patagonia sionista, como antes la Patagonia nazi, no es solo un mito geopolítico: es un símbolo de cómo las élites siempre encuentran puertas abiertas para su supervivencia, mientras los pueblos despojados quedan sin refugio ni voz. La historia se repite, pero con protagonistas distintos, y la pregunta que queda es ¿Argentina volverá a ser escenario de una impunidad disfrazada de hospitalidad?
* Con el ultraderechista Milei sí.







