La gran tarde de Joselito Adame en La México
El hidrocálido desbordó arte y poder en la inauguración de la temporada 2015-2016
Por más de una década, Joselito Adame fue el nombre que llevó el estandarte del toreo mexicano en plazas de ambos lados del Atlántico. Su regreso a La Plaza México en la inauguración de la temporada 2015-16 marcó una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria colectiva de la afición: una demostración de temple, madurez y torería ante un público que terminó rendido a su poderío y su estilo.
Aquel 25 de octubre de 2015, tras una temporada sin pisar el ruedo capitalino, Joselito volvió a la plaza más grande del mundo con la decisión de imponer su ley. Y lo hizo. Ante toros de Handam y Xajay, de juego desigual, el hidrocálido firmó dos faenas que pusieron de pie a los tendidos y le valieron tres orejas en total, consagrándolo como la gran figura del festejo inaugural.
La prensa especializada coincidió: Adame toreó con profundidad, técnica y sentimiento. La crítica subrayó su dominio absoluto, su temple y esa capacidad de convertir la mansedumbre en bravura, de hacer que los toros funcionen a partir de su toreo. Su actuación con “Jovito”, de Xajay —rematada con una estocada de recibir— fue calificada como “una zapopina monumental” y un ejemplo de poder sereno.
Mientras José María Manzanares logró una oreja de su primer toro y Eulalio López “Zotoluco” se fue de vacío, Adame acaparó reflectores. “El toreo era suyo”, escribió entonces el cronista José Cueli, mientras Leonardo Páez y Alcalino coincidían en que aquella tarde reveló el punto más alto de su carrera y la confirmación de su madurez artística.
La gesta en La México no fue un hecho aislado. Ese mismo 2015, Adame había desorejado en Madrid, en plena feria de San Isidro, y en Guadalajara (España) logró el indulto del toro “Hechicero”, de Fuente Ymbro, en lo que muchos consideran la faena más completa de su vida.
En México, sus números hablan por sí solos: 36 orejas en 30 actuaciones en La Plaza México. En Europa, más de 18 tardes en Las Ventas —la mayor cifra para un torero mexicano— y cuatro orejas en La Maestranza de Sevilla.
Tras la pandemia de COVID-19, su figura se fue apagando hasta anunciar su retiro en Huesca (España), el 14 de agosto de 2025. Se fue en plenitud física, pero consciente de haber cerrado un ciclo brillante.
Aquel día de 2015, sin embargo, fue puro apogeo. Una tarde donde Joselito Adame volvió a ser dueño del arte, del tiempo y del toro.







