Controversial …
La CIA en la sierra de Chihuahua
Inteligencia, narcotráfico y soberanía vulnerada.
Por: Raúl Sabido.
“Si verdaderamente existiera voluntad de combatir el narcotráfico, ¿por qué las autoridades de Chihuahua no se ajustaron a la Constitución y a las leyes mexicanas, solicitando la colaboración formal de las instancias federales para la participación de agentes estadounidenses? La omisión no es menor: se trata de un acto que, bajo el disfraz de cooperación, vulnera la soberanía nacional y abre la puerta a que agencias extranjeras operen en nuestro territorio sin rendir cuentas.”
> La CIA y la DEA, funciones distintas:
La CIA es la principal agencia de inteligencia exterior de Estados Unidos, mientras que la DEA se encarga del combate al narcotráfico. Ambas tienen funciones distintas: la CIA se dedica a operaciones encubiertas y análisis estratégico, mientras la DEA ejecuta acciones policiales contra el tráfico de drogas.
La presencia de agentes encubiertos de la CIA en un operativo contra drogas en Chihuahua revela una tensión entre jurisdicciones establecidas en la ley de los Estados Unidos y un exceso que roza la violación constitucional de México.
> El caso Chihuahua:
En días recientes, se reportó la destrucción de lo que se describió como el mayor laboratorio de metanfetaminas en el estado de Chihuahua. Un accidente de carretera fue trágico y revelador donde hubo cuatro muertos, dos mexicanos y dos estadounidenses. El muy lamentable accidente, donde murió personal policiaco estatal y ciudadanos norteamericanos pero que, accidentalmente, reveló que había cuatro norteamericanos que resultaron ser agentes encubiertos de la CIA, dos murieron y dos resultaron ilesos al no estar en el vehículo accidentado, el personal policiaco estatal regresaba de un operativo anti drogas que habían cumplimentado en forma exitosa…¿y los agentes de la CIA?
Este dato cambia todo. La presencia de la CIA en un operativo antidrogas dentro de territorio mexicano plantea un doble problema:
A) Violación de soberanía nacional porque la Constitución mexicana prohíbe operaciones militares o de inteligencia extranjeras sin autorización expresa.
B) Exceso de mandato: la CIA, al participar en un operativo antidrogas, invade funciones que corresponden, por ley de su propio país, a la DEA y, por supuesto, únicamente a las autoridades mexicanas.
> Reflexión constitucional:
El caso expone una tensión muy peligrosa: la frontera entre inteligencia y acción policial se diluye cuando agencias extranjeras operan en México sin transparencia ni coordinación oficial federal. La muerte de agentes encubiertos de la CIA no solo revela la magnitud del posible operativo, sino también la opacidad, y silencio, con el que se ejecutó.
La narrativa oficial de “combate al narcotráfico” no puede justificar la violación de la Constitución. La soberanía nacional no es negociable, y menos aun cuando se trata de operaciones encubiertas.
> Caso paradigmatico:
La destrucción del laboratorio en Chihuahua es un hecho relevante en la lucha contra las drogas, pero la participación de la CIA lo convierte en un caso paradigmático de cómo la seguridad nacional puede ser vulnerada bajo el argumento de cooperación internacional ilegitima. México debe exigir claridad y respeto a sus instituciones. La lucha contra el narcotráfico no puede convertirse en un pretexto para que agencias extranjeras, y locales, operen al margen de la ley y de la Constitución.
> Maru Campos y César Jáuregui:
Responsabilidades en la sombra del narco laboratorio
Responsabilidades posibles de la gobernadora Maru Campos: a) Responsable de garantizar que cualquier operación en Chihuahua respete la Constitución y las leyes mexicanas. b) Debía coordinarse en materia de narcotráfico con la federación y evitar intervención extranjera sin autorización. c) La presencia de la CIA implica una omisión grave de vigilancia y control político tolerando agentes extranjeros que su objetivo, claramente conocido, es desestabilizador.
Las posibles responsabilidades del Fiscal César Jáuregui: a) Responsable de que las investigaciones y operativos se realicen bajo jurisdicción mexicana. b) Debe velar por la legalidad de los procedimientos. c) La participación de agentes extranjeros sin transparencia lo coloca en el centro de una posible responsabilidad administrativa y política.
> Narrativas oficiales difusas:
Las autoridades de Chihuahua han buscado maquillar el trasfondo al hacerse pública la presencia de agentes de la CIA:
Han hecho énfasis en la magnitud del laboratorio que se insiste en que era “el más grande”, aunque no se han presentado pruebas gráficas que den cuenta de ello.
Han guardado silencio sobre la presencia de la CIA, han buscado evitar la mención de la participación de agentes encubiertos estadounidenses en actividades en la sierra de Chihuahua. Niegan que hayan participado en la acción contra un laboratorio, pero no trasparentan el porque la presencia de ellos en la sierra.
Ponderan el discurso de éxito presentando la operación como un triunfo contra el narcotráfico, intentando acallar la discusión sobre la violación constitucional.
> El matiz político:
La derecha opositora ha buscado darle al operativo un matiz de “gran logro”, desviando la atención de lo esencial: la violación de la soberanía y la Constitución por parte de las autoridades estatales. El problema no es la destrucción del laboratorio, eso es positivo, sino el cómo se hizo y quiénes participaron, eso no lo complementan.
> Rendición de cuentas:
Maru Campos y César Jáuregui deben rendir cuentas. No basta con presumir la destrucción de un laboratorio; deben explicar por qué agentes de la CIA, que no es su función, operaban en la sierra de Chihuahua y bajo qué autorización y con qué coordinación. La narrativa oficial del gobierno del estado ha sido insuficiente y evasiva.
La soberanía mexicana no puede ser sacrificada en aras de un discurso político. El verdadero escándalo no es el laboratorio, sino la complicidad, por acción u omisión, de las autoridades locales en permitir que una agencia extranjera pisoteara la Constitución cuando es un asunto que por su delicadeza la presidenta Sheinbaum lidia con la intencionalidad de intervención de los Estados Unidos.
> La CIA y la imposición de Washington:
La CIA no es una agencia neutral de inteligencia; es un instrumento de poder de Washington y la Casa Blanca. Su historia en América Latina está marcada por operaciones encubiertas, infiltraciones y desestabilización de gobiernos que no se someten a la voluntad estadounidense.
Haber sido “autorizados” por las autoridades estatales apertura graves presunciones de intencionalidad desestabilizadora porque es el formato de la CIA en los países progresistas. Hay muy altas posibilidades de la perdida del estado por la gobernadora en las próximas elecciones y la sierra puede ser un punto de ebullición prefabricada y desestabilizadora que busque beneficiar a la derecha.
Hoy, en países como México, la CIA actúa con la misma lógica: intervenir allí donde los gobiernos no se alinean plenamente con los intereses de Estados Unidos. La narrativa del combate al narcotráfico sirve como justificación, pero el trasfondo es claro: mantener control político y estratégico sobre territorios que se resisten a ser simples satélites de Washington.
La defensa de la soberanía exige desenmascarar estas operaciones. Porque mientras la CIA siga actuando en México bajo la sombra del narcotráfico, lo que está en juego no es solo la seguridad, sino la independencia misma del país.
Desde la tribuna del Senado nació la estrategia de demerito de la gravedad del hecho de la presencia de la CIA, la dictó Ricardo Anaya y se filtró en las redes con todos sus periodistas, comentaristas, youtubers, portales, bots y chateros afines.
¿Porque no informaron? ¿Qué escondían al no informar?







