Marta Sanz Romero
Mientras la astronauta Christina Koch recibe esta semana el premio Princesa de Asturias en Oviedo, la carrera para volver a pisar la Luna sigue adelante. En concreto, la NASA acelera las pruebas de los vehículos que llevarán a los astronautas que sigan los pasos de esta pionera.
Del vuelo orbital de Artemis II hasta la construcción final de una base lunar en la que vivan los primeros habitantes del satélite. El camino es largo, pero poco a poco se van viendo los avances. Este final de año y 2027 son años clave para poner a prueba los vehículos.
Además, la NASA no puede relajarse: China le pisa los pies con un ambicioso plan espacial y agencias como la de Japón también avanzan en sus propias misiones a la Luna y Marte.
Los coches espaciales
Hace tres años, la NASA seleccionó a tres empresas para desarrollar los próximos vehículos lunares que circularán en la futura base lunar: Intuitive Machines, Lunar Outpost y Venturi Astrolab. De los tres, ahora solo dos siguen trabajando con la NASA. La agencia seleccionó a Venturi Astrolab y Lunar Outpost en lugar de Intuitive Machines para este programa.
El plan es que el LTV esté en la superficie lunar antes de Artemis V, la misión que implicará el tercer aterrizaje de astronautas dentro de este programa y que se espera para 2030. Entonces, servirá como medio para desplazarse por la superficie, pero también como vehículo autónomo o controlado en remoto y capaz de realizar misiones de exploración solo.
Hasta entonces, ya se están empezando a dar los primeros pasos y se acercan misiones espaciales que llevarán parte de la tecnología implicada para ponerla a prueba.
El LTV deberá ser capaz de soportar las condiciones extremas del polo sur de la Luna y dispondrá de tecnologías avanzadas de gestión de energía, conducción autónoma y sistemas de comunicación y navegación de última generación. Incluso fuera de esos periodos, el proveedor podrá utilizar su LTV para realizar actividades comerciales en la superficie lunar; eso sí, sin que estén relacionadas con las misiones de la NASA.
VIPER
El primero de estos rovers es VIPER. Su lanzamiento está previsto para finales de 2027 a bordo del segundo módulo de aterrizaje “Blue Moon Mark One” de Blue Origin. Pero antes, durante el primer trimestre de 2027 despegará Endurance, el primer vuelo de prueba y demostración de la tecnología del módulo de aterrizaje robótico que cargará con VIPER en siguientes misiones.

VIPER | Source: NASA
Una vez allí, recorrerá más de 30 km en sus primeros 100 días de misión. Mientras explora regiones en sombra permanente, sus instrumentos permanecerán constantemente encendidos recopilando datos.
Esas zonas sombreadas alcanzan temperaturas de hasta -203 °C. Allí, analizará la distribución del agua e investigará el terreno plagado de cráteres.
No está solo, desde la Tierra, el rover cuenta con un equipo de soporte que dirigirá las operaciones desde el “Centro de Investigación Ames de la NASA” en Silicon Valley.
Todo listo para 2027
Después del trabajo de VIPER, les llegará el turno a los LTV o vehículos de Terreno Lunar, diseñados para servir tanto de transporte para los astronautas, como de vehículo dirigido en remoto para transportar equipos y explorar el terreno. Podrán avanzar hasta **6 km (3,7 millas) al día** para cartografiar la superficie en alta resolución.
Según ha explicado la NASA, estos permitirán hasta 3 paseos lunares por misión tripulada. Entre las especificaciones que ha exigido la agencia espacial para estos diseños está que puedan transportar hasta 80 kg de herramientas y muestras geológicas. Además, deben tener un rango de autonomía de hasta 10 km con una sola carga de batería.

Vehículo lunar tripulado (CLV-1) de Astrolab | Source: NASA-Astrolab
Son vehículos de nueva generación que combinan el diseño del rover Apolo con la tecnología de los rovers marcianos. Por un lado está el CLV-1 ( Crewed Lunar Vehicle 1),
Astrolab ya ha entregado a la NASA un modelo a escala real (mockup) para realizar pruebas de interacción y control con astronautas usando trajes espaciales reales. Antes de enviar el CLV-1, enviarán este rover robótico más pequeño que servirá como banco de pruebas para evaluar neumáticos, baterías, radios y cámaras en las condiciones reales del Polo Sur.
La plataforma FLIP (FLEX Lunar Innovation Platform) se lanzará a finales de 2026 a bordo de la misión Griffin Mission One de Voyager Technologies para probar neumáticos, baterías, radios y cámaras.
El módulo de aterrizaje lunar Griffin Mission One (Griffin-1) de Voyager Technologies ha superado con éxito las pruebas de aceptación de la NASA en octubre de 2026. La misión se lanzará a finales de 2026 a bordo de un cohete SpaceX Falcon Heavy hacia el Cráter Nobile, en el polo sur de la Luna.

Lunar Outpostehículo lunar Pegasus de Lunar Outpost. | Source: NASA -Lunar Outpost
Por otro lado, la empresa Lunar Outpost se encarga de LTV Pegasus. Se trata de una versión más ligera y lista para la misión del rover Eagle. De momento, han construido tres maquetas del vehículo y, una de ellas, se ha puesto a prueba en el Centro Espacial Johnson para evaluar la visibilidad, comodidad de los asientos y manejo de controles con astronautas vistiendo trajes presurizados.
Lunar Outpost lanzó su primera misión de rover en 2025 para validar su software de mando, y enviará un nuevo rover explorador a principios de 2027 para probar tecnologías aplicables al Pegasus.
Ambos fabricantes probarán maquetas conducibles con tripulación de la NASA en terrenos lunares simulados durante los próximos meses, pues los dos deben estar listos para volar a finales de 2027.







