Es un hecho sin discusiones que Jesús no es una religión y tampoco vino a instaurar una religión, vino para salvarnos a todos de la muerte y darnos vida en abundancia, vida eterna. Nos salvó del pecado que separó al hombre con Dios, Jesús es la redención para los hombres, no la religión y sus costumbres.
Al principio Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, ¿para qué? la respuesta es muy sencilla: para adorarlo; y Dios quiso además que tenga potestad sobre las cosas ya creadas antes que el hombre.
Génesis 1:26-28
Creación del Hombre y de la Mujer
26 Y dijo Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo): “Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.” 27 Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Dios los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.”
Pero lamentablemente el error de Adán y Eva, es decir el pecado cometido en el huerto del Edén, separó al hombre y la mujer de Dios. Ante esto, el Creador ya trazó el plan de salvación para los hombres a través de un solo mediador: Jesús
Sin embargo, a lo largo de la historia del hombre y la mujer, no han terminado de entender que deben vivir para Dios, desde los descendientes de Adán y Eva y el pueblo de Israel hasta las futuras generaciones que se expandieron por el mundo no comprenden lo que significa y empiezan a vivir para sí, o prácticamente viven para servir al diablo y no a Dios.
Entonces el hombre crea la religión para justificar su camino hacia Dios, no obstante, la religión se vuelve una costumbre y se inventan tradiciones que nada tienen que ver con el verdadero propósito del Rey del Universo.
El hombre y la mujer empiezan a creer que con ir cada domingo a la iglesia está solucionado su relación con Dios y el resto de la semana “deben vivir la vida como les da la gana”, porque la “religión es para los religiosos” y por ende piensan erróneamente que las cosas de Dios son solo para quienes han decidido entrar en un convento, hacerse sacerdotes o pastores o líderes de iglesias.
Y en este punto es cuando se desbordan las religiones, porque empieza el hombre a inventarse algunas doctrinas de supuestos líderes que tuvieron visiones de aparentes contactos con Dios, proliferándose las sectas en las cuales se enseña sobre el mundo y no sobre la verdadera Palabra de Dios.
Así los feligreses dirigen sus miradas a supuestos líderes o representantes de Jesús en la tierra y empiezan a ensalzar o incluso adorar a personas de carne y hueso igual de pecadoras, y sin darse cuenta siguen sus instrucciones y falsas doctrinas alejadas completamente de la Palabra de Dios verdadera.
Empiezan adorar imágenes que Dios mismo ha prohibido, seguir costumbres y tradiciones que Jesús jamás hablo sobre ello, seguir doctrinas de supuesta prosperidad mal entendida que Dios nunca manifestó y una serie de eventos totalmente distanciados del verdadero camino de Jesús.
Frente a todo esto se generan cuatro tipos de hombres y mujeres
1. Los que verdaderamente siguen a Jesús

Quienes en verdad han optado por seguir al único Dios verdadero, sin alejarse en lo absoluto de su verdadera doctrina, asistiendo a iglesias de sana doctrina precisamente donde se predica todo basado en el único documento histórico verdadero que es la Palabra de Dios a través de la Biblia.
Quienes han entendido que Jesús no es una religión, sino una relación intrínseca y responsable para salvar nuestra alma de la condenación; y una relación de todos los días, no solo el domingo.
Quienes viven a Cristo todo el tiempo y tratan de cumplir a cabalidad sus propuestas y mandatos sin poner excusas ni pretextos que les impida mantener una comunión con Él, pese a los problemas y dificultades.
Quienes desean vivir una vida plena y feliz en la tierra con igual o mayores obstáculos que siempre surgirán, pero seguros de que Dios los va a solucionar, porque la batalla nos es nuestra sino de Él, porque caminar con el verdadero Jesús, es caminar seguros hacia la eternidad.
2. Los que piensan que están bien como están

En este grupo están hombres y mujeres que cumplen “religiosamente” las tradiciones y costumbres impuestas por quienes las inventaron. Ir a la iglesia todos los domingos, hacer penitencias cada Semana Santa, comprar regalos en Navidad para congraciarse con los demás y solo por esa época supuestamente estar en armonía con todos y “con tal de hacer el bien y buenas obras para irme al cielito” están conformes.
Mientras tanto “puedo hacer con mi vida lo que me plazca”, si tengo que abortar, aborto; si tengo que ingerir alcohol o drogas, lo hago; si tengo que tener relaciones sexuales con la o el que se me cruce, las tengo; si tengo que cometer un acto de corrupción en una función pública o privada sin que “nadie se dé cuenta”, lo hago. Al final, con tal de ir a “misa” y decir “por mi culpa, por mi culpa”, o con tal de ir a la iglesia y escuchar al Pastor, solucionado el problema.
Cuán alejados de la verdad se encuentra este grupo y de lo que realmente quiere Jesús de nosotros.
Si continúas así lo único que conseguirás es ir al infierno, a menos que te arrepientas de corazón y empieces a vivir una vida apegada a las normas de Dios.







