Franco Nahuel Rios
Una nueva demanda colectiva en Estados Unidos acusa a Honda de utilizar una cámara frontal defectuosa que puede desactivar sistemas como el control de crucero adaptativo, el mantenimiento de carril y la mitigación de colisiones.
Una cámara que resulta clave para Honda Sensing
La nueva demanda colectiva afecta a varios modelos de Honda vendidos en Estados Unidos, entre ellos el Odyssey y Pilot de 2018 a 2025, Civic de 2022 a 2025, HR-V de 2023 a 2025 y Clarity Plug-In Hybrid de 2018 a 2021. El elemento señalado es la cámara del sensor frontal, una pieza fundamental para que funcionen diferentes asistentes electrónicos de conducción.
Cuando este componente presenta un fallo, el vehículo puede mostrar diferentes mensajes de advertencia y desactivar funciones de seguridad. Entre ellas se encuentran el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril y los sistemas de mitigación de colisiones frontales, lo que convierte una avería electrónica en un problema mucho más relevante para los propietarios.
No es la primera demanda contra Honda por este problema

El caso actual no llega en solitario. Honda ya había sido objeto de otra demanda relacionada con presuntos fallos de las mismas cámaras frontales y con problemas en el funcionamiento del sistema Honda Sensing. Ambas acciones legales apuntan a modelos que comparten buena parte de esta tecnología de asistencia a la conducción.
Honda Sensing funciona como un sistema de asistencia de nivel 2, por lo que no convierte al vehículo en autónomo. El conductor debe mantener en todo momento la atención sobre la carretera y estar preparado para intervenir. Aun así, la demanda sostiene que los propietarios están pagando por unas funciones que pueden quedar inutilizadas cuando aparece el defecto.
Una propietaria asegura haber gastado casi 3.000 dólares
La nueva demanda está encabezada por Beverly Mason, una propietaria de Virginia que adquirió un Honda Clarity Plug-In Hybrid de 2018 en 2019. Según la documentación presentada, durante diciembre de 2025 comenzaron a aparecer diferentes mensajes de advertencia relacionados con Honda Sensing.
El problema no terminó con la aparición de los avisos. Mason asegura que tuvo que gastar casi 3.000 dólares de su propio bolsillo para diagnosticar, reparar y sustituir componentes relacionados con el sistema. Incluso después de acudir al concesionario, la propietaria teme que el fallo vuelva a aparecer y genere nuevos gastos.
El temor a una avería que vuelve después de la reparación
Uno de los puntos centrales de la demanda es precisamente la posibilidad de que la reparación no constituya una solución definitiva. La acusación sostiene que los propietarios pueden quedar expuestos a nuevos fallos de la cámara y a futuras facturas, incluso después de haber llevado el vehículo al taller para solucionar el problema.
Esta cuestión resulta especialmente delicada porque la cámara no controla un elemento secundario del automóvil. Forma parte de la arquitectura electrónica que permite al Honda detectar determinadas situaciones de peligro y utilizar sistemas de asistencia que cada vez tienen mayor protagonismo en los coches modernos.
Honda vuelve a quedar bajo presión
La demanda también sostiene que Honda supuestamente conocía los problemas relacionados con las cámaras frontales y Honda Sensing antes de continuar comercializando vehículos equipados con estos componentes. Se trata, por ahora, de alegaciones incluidas en el proceso judicial y no de hechos demostrados definitivamente por una sentencia.
El caso tendrá que avanzar en los tribunales para determinar si existe un defecto generalizado, qué alcance tiene y qué responsabilidad corresponde al fabricante. Al tratarse de una demanda colectiva, el procedimiento afecta potencialmente a propietarios y arrendatarios estadounidenses de los modelos incluidos en la reclamación.
Los asistentes de conducción dependen cada vez más de estos sensores
El caso demuestra hasta qué punto los automóviles actuales dependen de cámaras, radares y unidades electrónicas para ofrecer funciones que hace apenas unos años eran propias de vehículos mucho más avanzados. Una única cámara puede ser suficiente para dejar fuera de servicio varios sistemas de asistencia, aunque el coche continúe funcionando con normalidad en sus funciones básicas.
La situación también pone sobre la mesa el coste de reparar estas tecnologías cuando dejan de funcionar. Mientras una avería mecánica tradicional puede solucionarse sustituyendo una pieza concreta, los sistemas ADAS pueden requerir diagnósticos electrónicos, calibraciones y componentes específicos, elevando considerablemente la factura final.
Qué puede ocurrir ahora con los Honda afectados
Por el momento, la demanda no significa que todos los vehículos incluidos vayan a sufrir necesariamente el fallo ni que exista una retirada generalizada. El proceso judicial tendrá que determinar si Honda debe asumir reparaciones, compensaciones u otras medidas para los propietarios afectados.
Para los conductores de un Odyssey, Pilot, Civic, HR-V o Clarity Plug-In Hybrid incluido en los años señalados, cualquier aviso relacionado con Honda Sensing o la cámara frontal merece atención. Si las funciones de asistencia dejan de estar disponibles, lo recomendable es acudir a un servicio oficial y conservar la documentación de cualquier diagnóstico o reparación realizada.







