Con una tarde soleada y un ambiente expectante, la Plaza de Toros Nuevo Progreso vio el regreso de las corridas tras su temporada de primavera. La decimotercera corrida de la Temporada Grande inició con una asistencia de alrededor de un cuarto del aforo, donde se lidiaron seis toros de la ganadería jalisciense Santo Toribio, de encaste Domecq, propiedad de Don José Alberto Martínez Barone y Doña Beatriz Martínez Vázquez
La estética de los toros fue impecable; finos de presentación, bien armados, con un promedio de peso de unos 504 kg suertematadortoros.com. No obstante, carecieron de bravura y fondo, operando con escasa transmisión, aunque todos mostraron fuerza suficiente al empujar con vigor en el caballo
Actuaciones destacadas
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Fernando Robleño, el matador español que llegó a Guadalajara para debutar y despedirse de los ruedos mexicanos, ofreció una actuación discreta y de trámite. Frente a su primero logró ejecutar tres naturales ajustados y tres derechazos en redondo, rematados con pases de pecho, pero el toro pronto decayó en fuerza y el trasteo careció de brillantez. Mató de estocada caída para recibir leves palmas
En su segundo toro —el más serio del encierro—, Robleño realizó una faena medida, sin asumir riesgos, culminando con tres naturales de mérito. La gente lo reconoció en el tercio más por su trayectoria que por la lidia, tras pinchar y lograr el descabello
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Fermín Rivera, finalmente, hizo su reaparición en Guadalajara. Con el primero logró buenas tandas, especialmente por derechazos templados y naturales sentidos; sin embargo, un desarme en la suerte suprema ensombreció su faena, que concluyó en silencio tras un bajonazo fallido Con el quinto, su labor fue apagada desde el inicio, terminando casi sin impacto, con el público impaciente y pitos al toro en el arrastre
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Diego Sánchez firmó la actuación más destacada del festejo. Con el tercero, un toro de excelente tipo pero con embestida sosa, supo entenderlo: toreo templado, cercano y de cabeza fría. Sacó pases de mérito, incluyendo dos naturales tersos y un brillante cierre de dosantinas con molinete y pase de pecho. Mató de estocada entera, ganó una oreja justa y dio la vuelta al ruedo entre aplausos y reconocimiento
Con el sexto, rubricó su tarde con tesón y claridad, extrayendo muletazos de mérito pese a la falta de embestida del toro, terminando entre palmas







