El público reconoció la entrega de los diestros, pero la falta de acierto con la espada impidió el triunfo.
La plaza de toros Nuevo Progreso de Guadalajara vivió una tarde de contrastes en la que los matadores Alejandro Talavante, Ernesto Javier “Calita” y Héctor Gutiérrez se enfrentaron a un encierro de Teófilo Gómez —con excepción del segundo, de Villa Carmela— que ofreció un juego variado. Destacaron con claridad el tercero y el sexto de la tarde, ambos con bravura y calidad, mientras que los demás carecieron de transmisión.
Talavante, sin opciones
El extremeño Alejandro Talavante poco pudo hacer ante el primero, un toro deslucido que apenas se empleó en varas. Pese a su disposición y algunos muletazos sueltos de buen trazo, la faena no tomó vuelo. En su segundo turno, un toro de mejor condición pero falto de chispa, el torero mostró destellos de clase y temple, aunque sin lograr redondear la labor. Silencio en ambos.
Calita, valentía sin premio
Ernesto Javier Calita apostó fuerte desde el inicio, recibiendo a portagayola al segundo de la tarde. El toro, de Villa Carmela, se partió un pitón antes de iniciar la faena de muleta, obligando al torero a abreviar. En el quinto, volvió a irse a la puerta de chiqueros y desarrolló una faena llena de entrega y gusto, con tandas templadas por ambos pitones que conectaron con fuerza en los tendidos. Sin embargo, el fallo con el acero le privó de un triunfo mayor, escuchando un aviso y saludando palmas.
Gutiérrez, torería y expresión, pero sin espada
El aguascalentense Héctor Gutiérrez firmó las dos faenas más completas de la tarde. Ante el tercero, un toro bravo y con calidad de Teófilo Gómez, toreó con hondura y expresión por ambos lados, especialmente al natural, en una labor que fue a más y que el público reconoció con ovación. El toro fue premiado con el arrastre lento.
En el sexto, otro gran ejemplar, volvió a mostrar temple y torería, cuajando series ligadas y de gran estética. Cerró por bernadinas ajustadas, pero nuevamente el mal uso del acero le arrebató las orejas, quedando todo en una ovación.







