Guillermo García Pulido pagó con sangre su entrega el pasado sábado en Alalpardo, parada de la última corrida de la segunda fase de la Copa Chenel. Una extensa cornada entrando a matar a su primero de la que, por suerte, ya se recupera con la férrea moral que caracteriza a los toreros.

‘Estoy empezando a andar y ya me he podido poner de pie, aunque no sé todavía cuanto será el tiempo de recuperación. Estoy esperando a que me hagan una ecografía para ver el panorama y que me dirán plazos y demás indicaciones. Obviamente, quiero volver cuanto antes, pero tampoco quiero forzar las cosas, básicamente porque me acabo de levantar esta mañana. El sábado me costaba levantarme porque todavía no podía’, cuenta García Pulido.
La cornada, de una extensión considerable, tiene como gran hándicap la limitación de movimiento que le ha provocado al toledano, además de otros destrozos musculares de consideración. ‘La cornada, de 25 cm. en total, presenta dos trayectorias. Una de 10 cm. que va hacia dentro del muslo y esa es la que me produce destrozo en el vaso interno y destrozos musculares, que es la que me impide andar. La otra, de 15 cm., me baja hasta la rodilla pero es más limpia y sin tanta afectación como la otra’, explica el toledano.
Antes del percance, Pulido había cuajado a un buen ejemplar de Monte La Ermita. La ambición le hizo no aliviarse y tirarse con todo en la suerte suprema. ‘El toro de Monte La Ermita fue un gran toro, pude estar a gusto con él por ambos pitones. Fue una faena medida por que el animal fue gastándose y, con la espada, sabía que me tenía que tirar encima porque la recompensa podía ser grande. Todos sabemos la importancia que tiene la Copa Chenel’.
La entrega no se negocia y el de Castillo de Bayuela pagó el precio de la gran dimensión que está dando durante el certamen. ‘Me tiré recto y con mucha fe, con la mala suerte que el pitón me atrapa y me hiere. Cuando me quedo en el suelo y me veo la cornada, intento levantarme y ver si puedo continuar, pero me doy cuenta de que no podía incorporarme porque, básicamente, no podía apoyar la pierna’, añade Pulido.
Le preguntamos sobre su posible presencia en la siguiente fase, a lo que responde con sinceridad y delegando esa decisión en los que componen el jurado. ‘Es algo que no depende de mí. Lo que yo crea o piense no va a ser lo que piensen los jurados, entonces habrá que ver. Yo hice mi trabajo, lástima que solo pude matar uno, que al que más le hubiera gustado matar el otro es a mí. Tampoco puedo decir mucho porque no vi a los compañeros ni sé a que nivel estuvieron, yo me quedé en el segundo’, concluye García Pulido.







