Carlos Marqués
Maxi Iglesias, uno de los actores más reconocidos a nivel nacional, ha sido uno de los invitados en el programa de Jesús Calleja. Y, como suele ser típico en el formato, el presentador aprovecha los encuentros con los famosos para poder mostrar a los espectadores la parte más personal y humana de cada uno de los invitados. En esta ocasión ha sido el actor el que, tras una conversación frente a frente con él, ha mostrado ser un hombre bastante selectivo con su trabajo, ya que ha explicado que rechazó ponerse en la piel de un personaje a pesar de que podría haber conseguido “uno de los mejores sueldos”de su vida.
El artista, que hace pocos días sopló 35 velas, ha querido sumarse a la aventura del viajero y alpinista. Recordemos que el presentador es el encargado de conducir Universo Calleja —un formato que nos permite conocer las parcelas más íntimas de sus invitados mientras visitan distintos lugares y viven diferentes aventuras—. Jesús y Maxi, en su travesía por Canadá, han tenido tiempo de observar bonitos paisajes, realizar actividades físicas en bicicleta —un ejercicio que acabó con el presentador de TV en urgencias—, y, sobre todo, de poder sentarse y explicar ante las cámaras algunos detalles que hasta ahora para nosotros eran desconocidos.
Maximiliano Teodoro hizo un repaso de su trayectoria profesional. Confesó que empezó en el mundo de la interpretación desde muy chiquitito, de hecho empezó “como hobbie” a los 6 años: “Me gustaba… igual que te gusta jugar a las muñecas o te gustan las cocinas o te gusta la pelota, pues yo sabía que me gustaba hacer cosas de actuar, venga ahora soy médico, ahora soy bombero”. Desde que era solo un niño empezó a participar en agencias de catálogos para publicidades: “Hice unos cuantos, sí, porque de pequeño era muy guapo (…) lo típico, ojos azules, pelo rubito”. Sus padres le apoyaron en todo momento, siempre y cuando cumpliera una sola condición: el artista no podía bajo ningún concepto abandonar sus estudios.
Posteriormente, recordaron uno de sus hitos televisivos: su paso por los pupitres de Física o Química. “Esa serie fue la que nos abrió las puertas”. No olvidemos que aquella ficción reunió a varios personajes muy conocidos a día de hoy, como Úrsula Corberó, Ana Milán o Javier Calvo. También tenemos que añadir que él no lo pasó tan bien mientras rodaba aquella serie. Si tiramos de hemeroteca, recordaremos algunas declaraciones suyas donde explicaba que sus compañeros de reparto se lo pusieron bastante difícil mientras interpretaba a Cabano: “Conmigo han sido muy malas personas en el colegio. Me han hecho mucho bullying. No contentos con eso, cuando salgo del colegio de verdad, me hacen bullying en el colegio de mentira, mis compañeros de Física o Química”, explicó en el podcastMalas personas.
Abandonó un proyecto muy “suculento”
El actor de Velvet, Los protegidos o Asesinos inocentes, entre otras producciones, dejó claro que es un hombre muy selectivo a la hora de elegir los papeles que interpreta. El presentador del programa quería saber si Maxi habría rechazado algún papel a pesar de que la propuesta económica hubiera sido bastante atractiva: “¿Has dicho no rotundamente a un papel que te lo pagaban bien y dices, mira no, porque ya estoy harto de hacer papeles de guapo?”. A lo que el invitado respondió con contundencia que sí ha cerrado la puerta a algún que otro proyecto profesional, ya que “era peligrosamente parecido a otra cosa que había hecho anteriormente”, a pesar de haber podido conseguir “uno de los mejores sueldos de mi vida”. Sin embargo, también quiso matizar que lo que realmente le mueve es el guion: “Ahora vengo de hacer una película que no tenía apenas presupuesto, pero que por guion me ha encantado y he dicho esto tengo que hacerlo”.
Actor y también escritor
Maxi, además, dejó claro que no solo se encuentra cómodo en el mundo de los focos. También le dio tiempo a explicar que ha escrito una novela cuyo título es Horizonte artificial. Una novela que, para poder perfeccionarla lo máximo posible, se ha sacado incluso la licencia de piloto privado: “yo escribí el libro pensando que podía hacerse una película perfectamente”. Él asegura que gastaría sus ahorros por apostar por una producción suya.







