El Poder de Luque y la Raza de San Román Imponen Su Ley en León
León, Guanajuato – En una tarde soleada en la Monumental “La Luz”, con motivo de la celebración del 450 aniversario de la fundación de la ciudad, se llevó a cabo la cuarta corrida de la feria, una jornada que dejó grandes recuerdos en los corazones de los aficionados presentes. Con media entrada en el coso leonés, los triunfadores fueron los matadores Diego San Román y Daniel Luque, quienes se adueñaron del festejo al cortar orejas y salir a hombros, mientras que Diego Silveti no tuvo suerte ante los toros de la ganadería jalisciense de Villa Carmela.
Un Reconocimiento y Una Fiesta Taurina
Antes de dar inicio a la corrida, el público rindió un minuto de aplausos en honor al reciente y sensible fallecimiento del arquitecto Mario del Olmo Sánchez. Además, el Centro Taurino de León entregó un reconocimiento a la ganadería Villa Carmela como triunfadora del serial 2025, destacando la calidad de sus toros, que resultaron ser una gran prueba para los toreros.
La Faena de Daniel Luque: Arte y Maestría
El sevillano Daniel Luque comenzó su tarde con un toro de buen comportamiento, que le permitió mostrar su torería clásica y profunda. En el primer toro de su lote, un animal noble pero de embestida a media altura, Luque templó con suavidad y armonía en los lances a la verónica, conectando con el público desde el primer momento. Con la muleta, logró muletazos de cartel y adornos que encandilaron al tendido. A pesar de la falta de transmisión del toro, Luque fue capaz de firmar una faena artística que le valió una ovación.
Pero fue en su segundo toro, “León 450”, cuando el sevillano realmente deslumbró. Recibiendo al astado de rodillas con una larga cambiada, Luque cuajó una faena de mucha clase y temple, aprovechando al máximo la calidad del animal. Aunque el toro no duró mucho, Daniel supo exprimir lo mejor de él, realizando series de muletazos que llegaron a lo más profundo del público. Con una estocada certera, cortó una oreja que reflejaba la calidad de su labor. Para cerrar su tarde, Luque regaló un séptimo toro de la ganadería Sucesores de Teófilo Gómez, al que, tras bregar con destreza, realizó una faena llena de cadencia, logrando pases de gran profundidad, especialmente con la mano derecha. Tras una estocada final, obtuvo una oreja más, que selló su éxito en el festejo.
Diego San Román: Raza y Valentía
Por su parte, el guanajuatense Diego San Román dejó claro que tiene la raza de los grandes toreros, especialmente en su segundo toro. A pesar de que el primero no le permitió mucho, San Román mostró disposición y entrega desde el capote, saludando con verónicas de rodillas que emocionaron a los presentes. Sin embargo, la faena con la muleta no tuvo el recorrido esperado. Con valentía y sin cambiar su estilo, el torero se metió entre los pitones, sin embargo, no logró redondear su labor. A pesar de los esfuerzos, el toro pedía mayor distancia, lo que dificultó la faena, terminando con silencio tras un aviso.
No obstante, en su segundo, San Román mostró toda su raza. El toro “Gaonero” fue noble, y el torero, sin dudar, se entregó de lleno con la pañosa, destacando en un par de cambiados por la espalda que levantaron al público. De rodillas, con temple y disposición, logró muletazos llenos de emoción. A pesar de los momentos atropellados, la gente se rindió a su esfuerzo y le otorgaron las orejas tras una estocada certera, permitiéndole salir en hombros.
Silveti: Una Faena Emotiva, Pero Sin Suerte
El torero mexicano Diego Silveti tuvo una tarde marcada por la falta de suerte ante sus toros. A pesar de estar en disposición y de ofrecer momentos de gran torería, no pudo redondear sus faenas. En su primer toro, un animal noble y con clase, Silveti mostró su buen hacer con el capote y la muleta, pero falló con la espada y todo terminó en silencio. A su segundo toro, un ejemplar de la misma ganadería, aprovechó su buena condición, pero la faena no terminó de cuajar y, nuevamente, el fallo con la espada dejó la tarde en silencio.
La Ganadería Villa Carmela: Calidad y Variedad
El encierro de Villa Carmela, compuesto por siete toros, en su mayoría ofreció una gran calidad y un buen comportamiento. El segundo y el cuarto toro destacaron por su nobleza y fueron aplaudidos en el arrastre, mientras que el primero también mostró buenas cualidades, aunque con un poco de altura en sus embestidas. El quinto toro fue de buen juego y, al igual que el sexto, dejó buenas sensaciones en el público. La única excepción fue el tercero, que vino a menos durante la lidia. En cuanto al séptimo toro, que fue de regalo, se destacó por ser enrazado y entregado.
El festejo de este sábado en León dejó claro que el poder de la técnica de Daniel Luque y la raza de Diego San Román se impusieron en una tarde marcada por el arte y la valentía. Los dos toreros salieron a hombros, mientras que Silveti, aunque dispuesto y entregado, no logró redondear su actuación. El público leonés disfrutó de una corrida memorable, con una ganadería de calidad que permitió a los toreros lucirse en el ruedo.







