Carlos Marqués
Fernando Tejero (61) ha sido uno de esos actores españoles que durante años ha conseguido dibujarnos más de una sonrisa en nuestros rostros mientras se ponía en la piel del icónico conserje en Aquí no hay quien viva, Emilio Delgado, o cuando se mudó de comunidad vecinal a Montepinar para dar vida a Fermín Trujillo en La que se avecina. Lo que no sabíamos hasta el momento era queel artista estuvo muy cerca de quitarle el papel estrella a Paco León en Aída y convertirse en Luisma.
El intérprete ha contado en Lo de Évole varios detalles hasta el momento desconocidos de su amplia trayectoria profesional. En primer lugar, ha explicado que en su época dorada, cuando Aquí no hay quien viva alcanzaba extraordinarios datos de audiencia, le pusieron encima de la mesa la oportunidad de desarrollarse artísticamente en otros ámbitos como la música —”grabar un disco, por ejemplo”—, ya que al actor le “gusta cantar”. De hecho, tal es su pasión por el mundo de la música que en su niñez, a pesar de que sabía que el arte corría por sus venas, tenía serias dudas sobre elegir el camino del séptimo arte o el de las notas musicales. “Había un programa que se llamaba Gente joven y yo fui a hacer las pruebas”. El artista acudió junto a su hermana y cantó una canción, Soy un corazón tendido al sol, de Víctor Manuel.
Sin embargo, la sorpresa llegó cuando Fernando confesó que “el personaje de Aída de Paco León —y esto es la primera vez que lo digo— era para mí, Luisma era para mí“. De hecho, explicó que Telecinco le ofreció una suculenta oferta: un cheque en blanco, que él mismo rechazó por el siguiente motivo: “No quise hacerlo porque digo: no me voy a enemistar, que acabo de empezar con una cadena ya” (en ese momento estaba en Antena 3).
Además, también señaló que se considera un hombre generoso y que no sería capaz de dejar tirada a “la gente que me da una oportunidad”. Sin embargo, parece que el tiempo sí hizo que Tejero finalmente acabara en Telecinco, ya que posteriormente, tras su participación en la serie de Antena 3, lo vimos compartiendo piso con “su hija Lola y el exyerno Javi”, interpretando el papel de uno de los personajes más carismáticos y caóticos a partes iguales: Fermín Trujillo.
El artista ya ha demostrado que es un hombre muy camaleónico y a Évole también le explicó que le ofrecieron trabajar en el universo de la comunicación como presentador. Y, si lo pensamos detenidamente, tampoco es de extrañar, ya que el hombre que sin lugar a dudas nos ha dejado boquiabiertos con su espectacular casa rústica en El Escorial —se mudó a la sierra para buscar paz y tranquilidad— también se convirtió en un “hombre reality” cuando se puso el delantal y se puso frente a los fogones de la primera edición de MasterChef Celebrity, donde ni más ni menos consiguió llegar a la final y donde, junto a su compañera de gremio Loles León, nos dio más de un momentazo televisivo.
Sin embargo, el actor también ha querido confesar que su experiencia por el talent fue mala. Explicó que, a pesar de que no se sentía muy convencido para vivir la experiencia, sus compañeros de casting de aquel año —Loles León y Cayetana Guillén Cuervo— le convencieron y, además, él tiene un problema: le cuesta decir que no. Aun así, dejó claro que de MasterChef “no tengo buen recuerdo”.







