EL PAN TAMBIÉN MOVILIZA! ¿POR QUÉ A MORENA LE LLAMAN ACARREO?
Por Eduardo Arredondo Delgado
La política tiene sus contradicciones y Ciudad Juárez acaba de poner una sobre la mesa.
Marco Bonilla tomó protesta ante la presencia de Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, y de la gobernadora Maru Campos. Hubo organización, militantes, simpatizantes y una demostración de fuerza partidista rumbo a 2027.
Pero aquí viene la pregunta que incomoda: ¿por qué cuando el PAN reúne gente se habla de convocatoria y cuando Morena llena sus eventos aparecen las acusaciones de acarreo?
¿Hay movilizaciones buenas y movilizaciones malas según el color del partido?
Seamos claros: ningún acto multitudinario demuestra por sí solo acarreo, pero tampoco basta con llamarlo movilización legítima para dar por cerrado el debate. Si existen pruebas de irregularidades, deben presentarse. Si no las hay, las acusaciones son solamente descalificaciones.
¡LA MISMA VARA PARA TODOS! Esa debería ser la regla. Lo que el PAN cuestiona en Morena también debe estar dispuesto a revisarlo en sus propios eventos.
JUÁREZ NO ES ESCENARIO DE TEMPORADA
Bonilla tiene un reto que va más allá de una toma de protesta. Ciudad Juárez no es Chihuahua capital y sus habitantes no viven de discursos políticos ni de fotografías multitudinarias.
La frontera necesita respuestas sobre seguridad, transporte, infraestructura, servicios públicos y desarrollo económico. Por eso, la presencia de los liderazgos panistas abre otra interrogante: ¿el interés por Juárez será permanente o aumentará conforme se acerque la elección de 2027?
Porque gobernar y hacer política no consiste únicamente en aparecer en el templete. También implica responder por los resultados y escuchar a quienes no necesariamente simpatizan con el partido.
BONILLA, A PRUEBA
La primera demostración de organización ya ocurrió. Ahora viene el desafío: mantener presencia, sumar ciudadanos de distintos sectores y demostrar que el proyecto político puede trascender la estructura partidista.
¿Podrá reunir una asistencia similar en sus próximos actos? ¿Logrará conectar con los juarenses más allá de sus simpatizantes? Esas preguntas tendrán respuesta con el tiempo, no con una sola fotografía.
Y hay algo más: una plaza llena no equivale automáticamente a votos, así como una plaza cuestionada no prueba automáticamente acarreo.
La diferencia está en los hechos, no en las etiquetas.
El PAN tiene derecho a movilizar a sus simpatizantes. Morena también. Lo que ninguno debería tener es el privilegio de juzgar al adversario con una vara y a sí mismo con otra.
Si el PAN exige explicaciones a Morena, que también acepte las preguntas. Si Morena exige respeto a sus movilizaciones, que presente argumentos cuando corresponda. La congruencia no tiene partido.
Marco Bonilla ya tuvo su fotografía en Juárez. Ahora deberá demostrar que su presencia política puede sostenerse con trabajo, resultados y respaldo ciudadano.
Porque rumbo a 2027, el verdadero examen no será quién llena primero un recinto, sino quién logra convencer a los ciudadanos.
EGO Chihuahua | Eduardo Arredondo 
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