El disfraz de la fe
El verdadero dios: el dinero, la riqueza, lo ajeno.
Por: Raúl Sabido.
“El 2 de abril de 2026, en un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca, la tele-evangelista Paula White-Cain, pastora evangélica y asesora espiritual de Donald Trump, se atrevió a compararlo con Jesucristo. No fue un lapsus ni una metáfora inocente, fue la “glorificación” descarada, y monetizada, de un político como si fuera un enviado de la divinidad. Esa frase dicha, que lo presenta como un “Jesucristo moderno”, es un insulto a la fe y una peligrosa exaltación de la soberbia”.
> Y, los evangélicos ¿Quiénes son?
Para entender la gravedad, y lo descarado del hecho, conviene recordar quiénes son los evangélicos. Se trata de un movimiento cristiano protestante que pone la fuerza de evangelización y vida en la autoridad de la Biblia, la experiencia personal de conversión y las bases de las misiones. Son comunidades diversas, que van desde bautistas hasta pentecostales, y que han tenido una enorme influencia en la vida social y política de Estados Unidos. En teoría, su fe debería girar en torno a la humildad, la justicia y el amor que predicó Jesucristo. Sin embargo, cuando líderes como Paula White-Caín convierten esa fe en propaganda política, lo que se obtiene es un culto exacerbado a la personalidad disfrazado de religión.
> Lo peligroso de la acción aduladora:
Y aquí está el verdadero peligro porque no hablamos de un hombre cualquiera. Hablamos de Donald Trump que tiene su dedo en el gatillo del arma más poderosa del planeta, capaz de aniquilar pueblos enteros y poner en riesgo a la humanidad completa, hablamos de un criminal con sentencias y señalamientos sustentados de pederasta, cuyo único dios que venera es el dinero, y el deseo de las riquezas de los demás, envidioso, mentiroso, apocalíptico. ¿De verdad alguien puede creer que la arrogancia, la petulancia, la soberbia, engreimiento y el egocentrismo de Trump son comparables con la entrega y el sacrificio de Jesucristo? La sola idea es grotesca.
> La banalización de la fe.
La comparación con lo divino no solo banaliza lo sagrado, también normaliza la idea de que un líder político pueda ser venerado como una divinidad convertida en salvador de la humanidad. Eso es fanatismo puro. La democracia no se construye sobre la adoración aduladora de individuos amorales, sino sobre la integridad de hombres y mujeres que, con pulcritud y responsabilidad, sirven de ejemplo a los demás mediante acciones encaminadas al bien común y coherencia moral. Se edifica sobre instituciones sólidas, leyes justas, reconocimiento de derechos y debate plural.
Cuando se confunde lo terrenal con lo divino, lo que se abre es la puerta al autoritarismo y la intolerancia. La adoración deja de ser un gesto de respeto y se convierte en parte del protocolo amoral y ególatra, que alimenta el culto a la personalidad disfuncional. Y ese culto, disfrazado de fe, no es más que la antesala de la manipulación, engaño y el abuso.
> La indignación es inevitable:
No se trata de estar a favor o en contra de Trump, sino de rechazar la manipulación de la fe como herramienta de poder. Jesucristo, para quienes creen en él, representa amor, justicia y humildad. Trump representa todo lo contrario: la ostentación, el ego desmedido y la amenaza constante de usar su poder como arma para destruir y chantajear, para arrebatar lo que no es de él. Equipararlos es una blasfemia política y espiritual, que por supuesto, aún siendo la Señora White evangelista, es lo que menos le importa, lo verdaderamente importante para ella, y quienes la siguen, es la correspondencia de poder y de dinero.
En tiempos de polarización, necesitamos líderes que rindan cuentas, no ídolos que se crean intocables. La frase de Paula White-Caín es un recordatorio de lo que ocurre cuando la religión se convierte en propaganda y la política en culto. Y ese camino, ya lo sabemos por la historia, conduce al desastre.
> Pero, quien realmente es Paula White-Caín:
Paula White-Caín es una tele-evangelista estadounidense nacida en Tupelo, Mississippi, en 1966. Ha sido pastora ya de varias iglesias, fundadora de ministerios televisivos y asesora espiritual de Donald Trump. Su trayectoria está marcada por la defensa de la “teología de la prosperidad” y por múltiples controversias relacionadas con dinero, poder y escándalos eclesiásticos.
> Entendiendo la esencia de “la teología de la prosperidad”:
Y no es exclusiva de los evangélicos.
“La teología de la prosperidad” es una corriente dentro del cristianismo evangélico que sostiene que la fe, las declaraciones positivas y las donaciones económicas a la iglesia traerán bendiciones materiales y bienestar físico a quien las ofrece. En otras palabras, por las donaciones se promete riqueza y salud como parte de la voluntad de Dios, entre mas rica es la iglesia más salud y bendiciones de Dios recaen en los feligreses que donan.
Paula White-Caín, la evangelista aduladora blasfema de Trump ha convertido a los feligreses en víctimas de un sistema de explotación religiosa, donde la fe se transforma en negocio y la devoción en fuente de enriquecimiento personal.
> Los escándalos los White:
Su iglesia “Without Walls International Church” , fundada junto a su exesposo Randy White, llegó a ser una de las más grandes de Florida. Pero detrás del éxito, los escándalos no tardaron en aparecer: investigaciones del Senado revelaron que entre 2004 y 2006 la iglesia recibió más de 150 millones de dólares , parte de los cuales se usaron para financiar lujos personales como mansiones, banalidades mundanas, jets privados, lujos, fiestas y más, las “bendiciones” divinas recayeron solo en Randy y Paula White. Las acusaciones de enriquecimiento ilícito y malversación de fondos han acompañado su nombre, y su vida, durante años.
A ello se suma su vida personal mediática, marcada por divorcios y matrimonios, incluido el actual con Jonathan Caín, tecladista de la banda Journey. Todo esto ha alimentado la percepción de que White-Caín representa más el espectáculo que el negocio que la espiritualidad genuina, representa la hipocresía, y el mercantilismo, de la fe. Su trayectoria es un ejemplo de cómo el dinero, el poder y la ambición han ganado la batalla sobre el verdadero liderazgo eclesiástico en muchos sectores de las iglesias estadounidenses.
Por eso, cuando Paula White-Caín se atreve a comparar a Donald Trump con Jesucristo, no lo hace desde la pureza de la fe, sino desde la lógica del poder, la conveniencia económica y la inmunidad jurídica. Su mensaje adulador no es un acto de devoción, sino una estrategia política, económica remunerativa pero que hoy, su hipocresía y adulación, fue exhibida ante todo el mundo.
Entender sus antecedentes es clave para comprender por qué su voz no representa la espiritualidad, sino la manipulación de la religión para beneficio propio y de quienes ostentan el poder.
> El entendimiento con Trump:
Donald Trump y Paula White-Caine son uno para el otro, amorales ambos, pero están en la cúspide de sus carreras escandalosas y criminales y, con ello, se refuerza la idea de que ambos comparten un mismo patrón:
* Egocentrismo, ostentación, falta de ética y deseo de poder basado en adulación, entrega y dinero.







