EL DEDAZO SE ATORA EN EL PAN: CHIHUAHUA NO SE NEGOCIA… ¿JUÁREZ SÍ?
Por Eduardo Arredondo
En el PAN de Chihuahua ya comenzaron los jaloneos por el 2027 y, aunque sus dirigentes presumen unidad, democracia y generosidad política, detrás de los discursos se asoma la verdadera batalla: el control de las candidaturas y el reparto del poder.
La sesión del Consejo Estatal dejó un mensaje que no debería pasar inadvertido: en Chihuahua capital no quieren que les impongan candidato desde las oficinas del partido.
Los consejeros aprobaron por unanimidad recomendar que la candidatura a la Alcaldía se defina mediante elección de militantes, consulta abierta o encuesta. Traducido al lenguaje de la política: le pusieron un freno al dedazo.
Y aquí comienza lo interesante.
¿Por qué en Chihuahua sí se colocan candados y en Ciudad Juárez se deja abierta la puerta a la designación directa? ¿Hay dos criterios democráticos dentro del mismo partido o simplemente hay municipios donde las dirigencias quieren conservar las manos libres?
La diferencia no es menor. En política, cuando las reglas cambian dependiendo del territorio, las sospechas aparecen solas.
DEMOCRACIA PARA UNOS, DEDAZO PARA OTROS
El Consejo Estatal, encabezado por Daniela Álvarez y con Marco Bonilla como figura central de la reunión, autorizó explorar alianzas con otros partidos, particularmente con el PRI.
La votación fue contundente: 121 votos a favor y una abstención.
Pero no confundamos las cosas. Una cosa es autorizar negociaciones y otra tener amarrada una coalición. Por ahora, PAN y PRI están en la etapa de acercamientos, aunque nadie ignora que la posibilidad de competir juntos está sobre la mesa.
El problema vendrá cuando comiencen a repartir las candidaturas.
¿Quién pondrá los candidatos? ¿El PAN, el PRI o una mesa de negociaciones donde los acuerdos pesen más que los votos de la militancia?
Porque si algo ha desgastado a los partidos tradicionales es precisamente esa vieja costumbre de decidir entre unos cuantos y después pedirle a la militancia que salga a hacer campaña.
BONILLA Y LA OPERACIÓN 2027
Marco Bonilla salió a defender los acuerdos y aseguró que el PAN está unido. Dijo que las diferencias son parte de la democracia interna y que los intereses personales deben quedar por debajo del proyecto político.
El discurso suena bien, pero la realidad política es otra: cuando hay una gubernatura en juego, las diferencias no desaparecen por decreto.
Bonilla es hoy el principal referente panista rumbo a la sucesión estatal y su peso político será determinante en las decisiones que vienen. Sin embargo, también tendrá que demostrar que puede conducir un partido donde no todos necesariamente comparten las mismas aspiraciones ni aceptan las mismas reglas.
El candado para la capital es una señal de que existen grupos que no quieren entregar toda la capacidad de decisión a las dirigencias.
EL PRI, ¿ALIADO O SOCIO EN EL REPARTO?
La posible alianza con el PRI abre otro frente.
PAN y PRI tienen experiencia compartiendo estrategias electorales, pero también cargan con el desgaste de sus respectivas historias políticas. La pregunta es si una coalición realmente representa un proyecto común o si se trata, sencillamente, de una operación para conservar posiciones y cerrar el paso a sus adversarios.
En Chihuahua, el electorado tendrá que evaluar si detrás de esa alianza existe una propuesta de gobierno o solamente una suma de estructuras y candidaturas.
Y cuidado: las alianzas no siempre fortalecen. Cuando se construyen desde las cúpulas y no desde las coincidencias, pueden terminar convirtiéndose en una carga electoral.
MUCHO DISCURSO Y UNA PRUEBA PENDIENTE
La aprobación de siete ejes de plataforma política y el respaldo partidista al exfiscal César Jáuregui también formaron parte de la sesión.
Pero esos acuerdos no resuelven el principal desafío del PAN: convencer a los ciudadanos de que representa una alternativa y no solamente una maquinaria electoral preocupada por conservar el poder.
La dirigencia habla de familia, seguridad, prosperidad, infraestructura y reconstrucción institucional. Muy bien. Ahora falta explicar cómo piensa convertir esos conceptos en resultados concretos.
LA PREGUNTA INCÓMODA
El PAN presume democracia, pero el Consejo tuvo que colocar un candado para evitar que la candidatura de Chihuahua capital termine en una designación directa. En Juárez, en cambio, esa posibilidad quedó disponible.
Entonces, ¿cuál es el verdadero criterio?
¿Democracia interna o conveniencia política?
El 2027 todavía está lejos en el calendario, pero dentro de Acción Nacional la disputa ya comenzó. Y lo que se vio en el Consejo Estatal apenas es el primer capítulo de una batalla que seguramente tendrá más protagonistas, más negociaciones y, sobre todo, más intereses en juego.
Porque el problema del PAN no es solamente decidir con quién se alía para ganar en 2027. El verdadero problema será decidir quién manda, quién pone los candidatos y quién está dispuesto a aceptar que no le toque.
En política, la unidad se presume en las fotografías; las fracturas aparecen cuando se reparten las candidaturas.
Eduardo Arredondo







