Controversial …
Reflexiones diarias.
Por: Raúl Sabido
DEPREDACIÓN
“Hay fortunas que se construyen innovando, produciendo y compitiendo. Y hay otras que florecen sobre las ruinas ajenas. La historia humana ha conocido ambas. A la primera se le llama prosperidad. A la segunda, depredación”.
• LA REALIDAD NO SE NEGOCIA
El mundo contempla hoy, quizá como pocas veces en las últimas décadas, las consecuencias de confundir poder con derecho, riqueza con virtud y soberbia con liderazgo. Desde la cúspide de los Estados Unidos se ha pretendido vender la idea de que imponer aranceles, romper equilibrios comerciales, tensionar cadenas de suministro y utilizar el poder económico como arma geopolítica generaría bienestar hasta para los propios ciudadanos. Sin embargo, la economía posee una característica incómoda para los depredadores y demagogos: que la economía no negocia con la realidad. Sus leyes pueden ignorarse temporalmente, pero terminan imponiéndose con una precisión casi matemática.
• LA FACTURA LLEGO
Llegó en forma de inflación. Llegó en forma de alimentos más caros. Llegó en forma de combustibles inaccesibles para millones de familias. Llegó en forma de transporte encarecido, manufacturas más costosas y pérdida gradual del poder adquisitivo. Llegó con la pérdida de empleos y recortes laborales. Aquello que fue anunciado como una estrategia brillante terminó convirtiéndose en un impuesto disfrazado, silencioso pero devastador, que acabó recayendo sobre los hombros de los consumidores.
Porque los aranceles no son pagados por las naciones extranjeras. Los pagan los mercados. Los absorben las cadenas productivas. Los trasladan las empresas. Y finalmente los desembolsa el ciudadano común cada vez que llega al supermercado, llena el tanque de gasolina o paga un servicio básico.
• LA ECONOMIA SIEMPRE ENCUENTRA LA MANERA DE COBRAR LAS FANTASIAS POLITICAS.
Pero sería ingenuo considerar que todo esto fue únicamente un error de cálculo. La historia enseña que detrás de las grandes crisis suele aparecer una constante: mientras las mayorías pierden, las minorías privilegiadas ganan. Mientras el ciudadano promedio ajusta su presupuesto familiar, determinados grupos financieros registran ganancias extraordinarias ofensivas. Mientras los hogares enfrentan incertidumbre, ciertos fondos de inversión celebran rendimientos históricos. Mientras la gente cuenta con menos posibilidades, alguien cuenta con millones de ganancias .
• ESA ES LA NATURALEZA DE LA DEPRADACIÓN
El depredador no necesita construir riqueza. Le basta controlar el entorno donde otros la pierden. No requiere producir más. Le resulta suficiente manipular condiciones que eleven artificialmente los costos de la sociedad. No necesita crear valor. Obtiene beneficios apropiándose del valor generado por los demás.
• Y CUANDO EL RECURSO ESTRATEGICO EN DISPUTA ES LA ENERGIA, LA TENTANCION SE VUELVE IRRESISTIBLE.
Durante décadas, diversas potencias han intentado influir, controlar o apropiarse de regiones poseedoras de petróleo, gas y recursos minerales esenciales. No se trata únicamente de geopolítica. Se trata de dinero. De cantidades obscenas de dinero. El petróleo ha financiado guerras, ha derribado gobiernos, ha moldeado alianzas y ha convertido a naciones enteras en piezas de un tablero donde pocas veces se consulta a los pueblos involucrados.
Venezuela representa una herida abierta en ese panorama. Irán constituye otro capítulo muy distinto. Allí donde algunos gobiernos se derrumbaron por corrupción, divisiones internas o traiciones, otros, en cambio, encontraron una resistencia que los obligó a descubrir que existen pueblos para los cuales la soberanía no es una consigna sino una convicción.
Y es precisamente ahí donde la arrogancia suele cometer su mayor error.
El poderoso termina creyendo que el dinero puede comprarlo todo.
• Que la dignidad tiene precio.
• Que la independencia es negociable.
• Que los recursos ajenos son una extensión natural de sus intereses.
• Que la fuerza equivale a la razón.
Sin embargo, tarde o temprano aparece un muro. A veces militar. A veces económico. A veces moral. Un límite que recuerda que incluso los imperios tienen fronteras.
Mientras tanto, quienes financiaron, promovieron o se beneficiaron de la desestabilización continúan acumulando riquezas inimaginables (Las petroleras y refinadoras estadounidenses). La historia está llena de personajes que descubrieron cómo convertir las crisis en dividendos. Individuos que parecían quebrados financieramente hasta que encontraron en el poder político la herramienta perfecta para multiplicar fortunas personales, sobre las desgracias de los demás, y recompensar a sus aliados finaciadores de campañas políticas …. El saqueo a Venezuela habla claro de ello.
• No son comerciantes.
• No son industriales.
• No son emprendedores.
• Son depredadores.
• Su riqueza aumenta en proporción directa al deterioro colectivo.
• Su prosperidad depende de que alguien más pierda.
• Su abundancia exige escasez para otros.
Y ésa es la diferencia fundamental entre el capitalismo productivo y el capitalismo depredador. El primero genera riqueza para participar de ella. El segundo genera crisis para explotarla.
Lo verdaderamente inquietante es que muchos ciudadanos siguen observando el fenómeno como si fuese una tormenta pasajera. Confían en que los precios volverán a la normalidad. Suponen que las tensiones geopolíticas encontrarán pronto una salida. Esperan que los mercados se estabilicen por sí mismos.
Tal vez ocurra … Tal vez no.
Pero la experiencia histórica demuestra que cuando la ambición se disfraza de estrategia y la codicia se viste de patriotismo, las consecuencias suelen prolongarse mucho más de lo que sus promotores prometen.
Por eso la pregunta ya no es quién se está enriqueciendo.
• LA PREGUNTA ES QUIEN ESTA PAGANDO LA CUENTA.
Y la respuesta está frente a nosotros: la paga el trabajador cuando compra alimentos, la paga el transportista cuando carga combustible, la paga el agricultor cuando adquiere insumos, la paga el comerciante cuando repone inventarios, la paga cada familia que descubre que su dinero vale menos que ayer.
La paga el mundo entero:
• Mientras unos pocos cobran.
• Mientras unos pocos acumulan.
• Mientras unos pocos celebran.
Y lo más preocupante es que, observando el horizonte económico, energético y geopolítico, todavía resulta imposible afirmar que hemos visto lo peor.
Después de todo, la depredación rara vez termina cuando la presa ya está herida. Generalmente continúa hasta que no queda nada por devorar.
Y aún no llega el invierno.







