Controversial …
Reflexiones diarias.
Por: Raúl Sabido
* PRIVATIZAR.
“Privatizar no es solo “vender lo público”. Es un proceso político y económico que busca trasladar funciones esenciales del Estado a manos privadas, bajo la premisa de que el mercado es más eficiente que lo público. En su versión más agresiva, privatizar implica desmantelar la capacidad operativa del Estado, reducirlo a un administrador de contratos y convertir servicios colectivos -salud, energía, seguridad social- en negocios sujetos a rentabilidad. Privatizar es, en esencia, cambiar la lógica de un derecho por la lógica de un producto”.
* LA PRIVATIZACIÓN SILENCIOSA
¿Cómo el neoliberalismo quiso convertir al IMSS en una oficina recaudadora?
Durante los sexenios neoliberales PRI-PAN-PRI, México vivió un proceso sistemático de debilitamiento institucional que no fue casual ni accidental. Fue una estrategia. Una arquitectura política diseñada para justificar la privatización de los pilares del Estado: primero PEMEX, luego CFE, y finalmente el Sistema de Salud, con el IMSS como objetivo central.
La lógica era simple: si quieres privatizar algo que es público, primero debes convencer a la sociedad de que lo público ya no sirve.
* LA DOCTRINA NEOLIBERAL: PRIVATIZAR LO RENTABLE, SUBROGAR LO INDISPENSABLEMENTE RENTABLE
Desde los años ochenta, los gobiernos neoliberales ( PRI-PAN ) adoptaron una premisa: el Estado debía retirarse de la operación directa de servicios y limitarse a “regular” y “administrar”. Bajo esa filosofía, el IMSS dejó de ser visto como un sistema integral de salud y seguridad social, y comenzó a ser tratado como un gigante burocrático que debía “MODERNIZARSE”.
La “modernización”, en el lenguaje neoliberal, significaba una cosa:
subrogar servicios a privados.
La subrogación se presentó como un mecanismo administrativo eficiente, pero en realidad era un proceso de privatización fragmentada, disfrazada, contractual a muy largo plazo. No se privatizaba el IMSS completo, sino sus funciones vitales: guarderías, laboratorios, servicios médicos, ambulancias, mantenimiento, infraestructura, medicinas, incluso áreas de diagnóstico y hospitalización.
El objetivo final era claro: convertir al IMSS en una oficina recaudadora de cuotas, mientras los privados operaban los servicios y cobraban por ellos.
* EL DIAMANTE DE LA CORONA: PEMEX, CFE Y EL ENSAYO GENERAL
Antes de tocar el sistema de salud, el neoliberalismo (la derecha) probó su método en dos gigantes:
• PEMEX, la empresa más rentable del país, fue sometida a décadas de recortes, endeudamiento y campañas mediáticas que la presentaban como obsoleta e ineficiente.
• CFE, la empresa eléctrica nacional, fue fragmentada en subsidiarias y obligada a competir con privados que recibían condiciones preferenciales.
El patrón era repetitivo y aplicable en cualquier parte del mundo: Desfinanciar.
• Dejar caer la infraestructura.
• Generar crisis operativa.
• Crear indignación social.
• Presentar la privatización como solución inevitable.
Ese fue el ensayo general. El siguiente acto sería el sistema de salud.
* El IMSS COMO BOTIN: LA CAIDA INDUCIDA
Para justificar la subrogación masiva, era necesario que el IMSS pareciera incapaz de cumplir su función. Y así ocurrió:
• Se congelaron plazas médicas.
• Se redujeron presupuestos de mantenimiento.
• Se saturaron hospitales sin ampliar infraestructura.
• Se permitió el deterioro de equipos y quirófanos.
• Se alentó la narrativa mediática de “IMSS ineficiente”, “IMSS colapsado”, “IMSS burocrático”.
La crisis no era natural: ERA INDUCIDA.
Cuando la gente se queja de un servicio público, la privatización deja de parecer un abuso y empieza a parecer una solución.
* LA SUBROGACION COMO MECANISMO DE CAPTURA
La subrogación permitió que empresas privadas operaran servicios que antes eran públicos, pero con una diferencia crucial, el riesgo lo asumía el IMSS, la ganancia la recibía el privado Y EL POLITICO MAYOR QUE LO PROMOVIO.
Ejemplos documentados:
• Guarderías subrogadas con cuotas preferenciales.
• Laboratorios privados que cobraban más por prueba que los laboratorios internos.
• Servicios de ambulancia y traslado tercerizados con tarifas superiores a las del IMSS.
• Contratos de mantenimiento inflados.
• Clínicas privadas que recibían pacientes del IMSS bajo convenios de pago por servicio.
El IMSS pagaba. El privado cobraba. La sociedad creía que el IMSS ya no podía operar por sí mismo.
Era la tormenta perfecta.
* LA NARRATIVA PUBLICA: “LO PRIVADO ES EFICIENTE, LO PUBLICO ES OBSOLETO”
Durante los sexenios neoliberales PRI-PAN-PRI , se instaló una narrativa cultural: lo público es sinónimo de atraso; lo privado, de eficiencia.
Esa narrativa no surgió sola. Fue alimentada por:
• Campañas mediáticas.
• Opiniones de “expertos” vinculados a consultoras privadas.
• Organismos internacionales que promovían la privatización de sistemas de salud.
• Legisladores remunerados que impulsaban reformas para ampliar la subrogación.
El objetivo era que la sociedad aceptara -incluso celebrara- la idea de que el IMSS debía dejar de operar servicios.
* EL DESENLACE BUSCADO
Un IMSS sin hospitales, sin médicos, sin infraestructura. Si el plan hubiera llegado a su fase final, el IMSS habría quedado reducido a:
• Recaudar cuotas patronales.
• Administrar expedientes.
• Pagar facturas a hospitales privados.
• Liquidar servicios subrogados.
• Un IMSS sin médicos propios.
• Un IMSS sin hospitales propios.
• Un IMSS sin capacidad operativa.
• Un IMSS convertido en aseguradora pública que financia a privados.
Ese era el proyecto.
* LA RESISTENCIA SOCIAL Y EL GIRO POLITICO
La privatización total no se concretó por tres razones:
• Resistencia de trabajadores del IMSS, que denunciaron la caída inducida.
• Escándalos públicos, como el caso ABC, que expuso los riesgos de la subrogación.
• Cambio de proyecto político en 2018, que frenó la privatización y reorientó la inversión hacia infraestructura pública.
Pero el intento existió. Fue real. Fue sistemático. Y dejó cicatrices profundas y abiertas que aún se sienten en los servicios del IMSS
El neoliberalismo nunca quiso destruir al IMSS: quiso demostrar que no servía, para luego venderlo por partes.
• La subrogación fue su bisturí.
• La crisis inducida, su anestesia.
• La privatización, su cirugía mayor.
En México, durante los sexenios neoliberales PRI-PAN-PRI, la privatización rara vez se presentó como tal. Se disfrazó de “modernización”, “eficiencia”, “competitividad” o “subrogación”. Pero el objetivo era el mismo: reducir al Estado a un cobrador, mientras los privados operaban, facturaban y acumulaban ganancias ….
Y la sociedad, sin saberlo, estuvo a punto de firmar el consentimiento.







