Controversial …
La máscara de la realidad alterada
El método: hacerse víctima.
Por: Raúl Sabido.
Cuando alguien intenta cambiar la verdadera realidad por una versión convenientemente distorsionada, lo que se exhibe no es tanto el hecho en sí, sino la intencionalidad psicológica de manipulación. Desde la perspectiva de la conducta humana, este acto revela un mecanismo defensivo porque se busca desviar la atención del núcleo del problema hacia un escenario superficial, más cómodo o menos comprometedor.
Querer cambiar la realidad es un acto de manipulación que revela más de quien lo ejecuta que del hecho mismo. La verdad, aunque disfrazada, se filtra en los gestos, en las miradas y en la persistencia del asunto que se pretende ocultar.
> El comportamiento social:
En el plano colectivo, la manipulación se traduce en narrativas sociales que buscan distraer a la comunidad de los problemas de fondo, buscando imponer la verdad que convenientemente quiero que crean. Se generan discursos superficiales que apelan a emociones inmediatas como el miedo, la esperanza, la indignación o encubriendo el verdadero fondo para intentar desviar la mirada de lo esencial. La sociedad, sin embargo, desarrolla anticuerpos al observar que la repetición de versiones incongruentes detona la desconfianza y erosiona la credibilidad de quienes insisten en sostener una realidad maquillada convenientemente.
> El análisis político:
En el terreno político, esta práctica de manipulación convenientemente de la realidad se convierte en estrategia. Los grupos de poder recurren a la manipulación para preservar privilegios y evitar que se discutan las raíces de los conflictos. Se construyen “realidades” convenientemente paralelas que buscan controlar la percepción ciudadana. Sin embargo, la insistencia en ocultar lo evidente termina siendo contraproducente porque la verdad se filtra en los gestos, en el descaro y el cinismo, en las contradicciones del discurso y en la resistencia social que emerge frente a la manipulación.
Pero la manipulación psicológica, social y política no logra borrar la verdad, solo la posterga. El intento de disfrazar la realidad indica miedo, revela intenciones ocultas y, finalmente, expone a quienes lo practican. La verdad, aunque se intente tapar, siempre encuentra un resquicio para salir a la luz.
> La verdad que se oculta tras el discurso:
El aspecto psicológico.
La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván , al no acudir a la entrevista solicitada por la FGR en Ciudad Juárez y optar por entregar un escrito en la CDMX, refleja un patrón psicológico de evitación. Se rehúye al contacto directo demostrando inseguridad y carencia absoluta de fortaleza para sostener su verdad, se sustituye, convenientemente, la entrevista con la autoridad, con un escrito ramplón y sin contexto demostrando desdén e irrespetuosidad por la autoridad pero, lo sustituye por un trámite burocrático, y construye un relato alternativo: la victimización. Este mecanismo busca desplazar la atención del motivo real de la citación, la presencia de agentes estadounidenses de la CIA portando armas y uniformes de la fiscalía estatal, hacia un discurso más aceptable y manipulable hacia ella para distorsionar la realidad de la presencia de los agentes del CIA utilizando el falso combate al narcotráfico.
> La manipulación social:
La narrativa de “persecución” política se amplifica en el espacio público. Se convocan concentraciones en Chihuahua, Ciudad Juárez y la CDMX, pero la asistencia ciudadana resulta menor que la presencia de periodistas de fuentes policiacas. En Juárez, incluso, los grupos panistas se enfrentan a golpes por el incumplimiento de pagos prometidos por asistir. Este hecho desnuda la fragilidad del apoyo social que posee la gobernadora Campos, la movilización no surge de convicción, sino de incentivos económicos y de manipulación emocional (estrategia de víctima). La sociedad percibe la incongruencia entre el discurso de combate al narco (por sus resultados) y la realidad del citatorio, generando desconfianza colectiva, y rechazo, que se traduce en abandono.
¿Por qué había agentes extranjeros (CIA) uniformados y armados en operativos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua?
Esa pregunta, y otras en el mismo sentido debería de haber contestado y lo evadió, no lo afrontó y no “dio la cara”. Su escrito es mas una retórica de su intencionalidad de justificar su victimización y nada más.
> El análisis político:
En el plano político, la estrategia es clara: encubrir la gravedad de haber permitido la presencia de agentes extranjeros armados y uniformados como si fueran parte de la fiscalía estatal. Este acto constituye una violación a la Constitución y a las leyes nacionales y por ello se le citó en la FGR y por nada mas. Sin embargo, la gobernadora insiste en montar la narrativa del combate al narcotráfico como eje central, desplazando el verdadero motivo de la investigación. La victimización sistemática se convierte en herramienta política buscando transformar un citatorio por violaciones legales en un supuesto ataque por su lucha contra el crimen.
En conclusión, la secuencia revela un patrón: psicológicamente, se evita la confrontación directa; socialmente, se manipula la percepción con movilizaciones frágiles y vacías; políticamente, se encubre una violación grave a la soberanía nacional. La intencionalidad de manipular la verdad se filtra en los hechos, y en las contradicciones, de su propio relato con sus declaraciones públicas y mediáticas.
La parte más importante, e impactante, del discurso de Maru Campos, la gobernadora de Chihuahua, en el espectáculo afuera de la FGR y, el momento más álgido del mismo, es al final cuando les dice a los liderazgos panistas presentes, unos 15:
“Chin, Chin, Chin…. El que se raje cabrones”
* Y así mostró, y advirtió, su desconfianza a los liderazgos.
* Romero, líder nacional, le retiró el micrófono.
* 200 años de cárcel sumaban, en ese espectáculo, los panistas presentes.
* Se van a volver locos los panistas si tocan a la gobernadora.
* Tenemos suficientes manicomios en el país para recibirlos.







