Eduard Cauich
El irlandés Conor McGregor regresa a las artes marciales mixtas este sábado cuando enfrente a Max Holloway en la pelea estelar de UFC 329, programada para el T-Mobile Arena de Las Vegas (6 p.m., Paramount+).
Pero para quienes no han visto a McGregor en los últimos años, podrían notar algo diferente.
McGregor, de 37 años, ya no es aquel peleador hablador que intimidaba a sus rivales con su personalidad explosiva, sus insultos creativos en las conferencias de prensa y su letalidad en el Octágono. Su última participación en 2021 terminó insultando a Dustin Poirier, con sus ojos llenos de coraje, después de que se quebró la pierna y no pudo continuar aquella contienda de revancha, lo que significó su segunda derrota consecutiva.
La pelea de este sábado forma parte de la edición 2026 de la International Fight Week de la UFC y representa el regreso del irlandés, una de las máximas figuras de UFC, tras su prolongado receso. Los dos peleadores se enfrentarán en la división de peso welter, lo que marcará el regreso de McGregor a la competencia tras más de cinco años de ausencia.
“Tendremos una noche emocionante”, dijo McGregor, para luego persignarse, al hablar con la prensa el miércoles en Las Vegas.
Su conversión espiritual también llega tras un diluvio de casos y problemas legales.
El miércoles, al ser cuestionado por la prensa, McGregor volvió a defender su inocencia tras las críticas que ha enfrentado por su regreso a la actividad, luego de que un tribunal civil en Irlanda lo declarara responsable en una demanda por agresión sexual relacionada con un incidente ocurrido en 2018. El jurado falló a favor de la denunciante, quien lo acusó de haberla agredido en un hotel de Dublín. McGregor apeló el fallo, pero la apelación fue desestimada por los tribunales. El caso penal no avanzó ante una corte penal después de que la policía irlandesa señaló que no había pruebas suficientes para encontrarlo culpable.
Durante el día de medios de UFC 329, el peleador insistió en su inocencia y afirmó que seguirá sosteniendo esa postura. Reconoció que el proceso legal ha sido un golpe duro, pero dijo que continuará defendiéndose.
“Soy un hombre inocente, y voy a defender mi inocencia”, dijo McGregor. “Hay una razón por la que el caso no prosiguió y se fue a un juzgado civil. Sé la verdad, sé que las mentiras son una abominación de Dios”.
Incluso antes de su última pelea contra Poirier, ya comenzaba a tener problemas con la ley. En 2019, el irlandés tuvo un incidente con un aficionado, al arrebatarle su celular mientras lo grababa y destruir el aparato al arrojarlo al piso. Ese mismo año, salió a la luz un video en el que golpeaba a un hombre mayor en Dublín.
En 2020, fue detenido en la isla francesa de Córcega por presuntas acusaciones de exhibicionismo indecente y agresión sexual en un bar, y pasó dos días bajo custodia, aunque ocho meses después las autoridades determinaron que no había pruebas suficientes para procesarlo.
En 2021, el DJ italiano Francesco Facchinetti lo acusó de golpearlo y romperle la nariz afuera de un hotel en Roma.
En marzo de 2022 fue detenido en Dublín tras ser acusado de conducción peligrosa, sin licencia, sin seguro y sin presentar la documentación requerida, además de que le fue incautado su auto deportivo. En julio de ese mismo año, una mujer irlandesa alegó que McGregor la atacó durante una celebración de cumpleaños en su yate frente a Ibiza, España, acusándolo de insultarla, golpearla, además de amenazarla con ahogarla. La mujer luego retiró la demanda.
En 2023, fue acusado de haber agredido sexualmente a una mujer durante el Juego 4 de las finales de la NBA en Miami, aunque los cargos fueron posteriormente desestimados.
Además de sus problemas legales, el irlandés ha reconocido sus adicciones. Durante su reunión con la prensa del miércoles, señaló que, tras su pelea de boxeo con Floyd Mayweather Jr. en 2017 y al ser dueño de una marca de whisky, cayó en el vicio.
“Quedé atrapado. Tenía dos botellas bajo los brazos”, dijo McGregor, quien es copropietario de Bare Knuckle Fighting Championship.
En 2024, McGregor iba a enfrentarse a Michael Chandler, pero la contienda fue suspendida debido a una lesión en un dedo del pie de McGregor.
En su regreso al octágono, McGregor es una incógnita, pues ha estado fuera del deporte durante mucho tiempo, mientras que Holloway está subiendo de peso, lo que podría mejorar su poder.
Holloway, conocido como “Blessed” (Bendecido), llega a la revancha con la intención de corregir el resultado de su primer combate ante McGregor, disputado hace 13 años en Boston, cuando ambos comenzaban su camino hacia el título de peso pluma de UFC. En aquella ocasión, McGregor ganó por decisión unánime.
“No se puede ni comparar”, dijo Holloway, excampeón de peso pluma, al hablar de aquel duelo de 2013 y el de ahora. “Cada pelea es diferente”.
“(McGregor) supuestamente ha encontrado a Dios. Tiene las conexiones, viene de una lesión terrible. Sus hijos van a estar aquí en la pelea”, dijo Holloway el miércoles, de cara al duelo ante McGregor. “Está haciendo las cosas bien, estoy esperando al Conor McGregor más peligroso que conozco; una vez que estés confiado, es cuando las cosas no van bien para ti”.
Holloway peleó en marzo pasado y cayó ante el brasileño Charles Oliveira por decisión unánime. El originario de Hawái llegó a tener un récord de 20-0 en MMA tras vencer a Oliveira, Anthony Pettis, José Aldo y Brian Ortega, antes de perder su invicto ante Poirier en 2019 al intentar ganar el título interino de peso ligero. Luego de vencer a Frankie Edgar, sufrió dos derrotas titulares seguidas ante Alexander Volkanovski, perdiendo el campeonato de peso pluma y luego la revancha. Volvió con victorias sobre Calvin Kattar y Yair Rodríguez, para perder de nuevo en un tercer intento contra Volkanovski por la corona de peso pluma.
Acumuló una victoria sobre Chan Sung Jung y obtuvo el título “BMF” de UFC al vencer por nocaut a Justin Gaethje en 2024. Ese mismo año cayó ante Ilia Topuria por el título de peso pluma y luego vengó su derrota ante Poirier en 2025.
Holloway es un peleador que pelea por primera vez en peso wélter, por lo que será interesante ver cómo combina su acostumbrado cardio, con su fuerza y su acostumbrado volumen de golpes.
“Es un animal, es un guerrero, no tengo más que respeto por él”, indicó Holloway sobre McGregor, a quien calificó como alguien peligroso pues no tiene necesidad de pelear.
“No tiene motivo para pelear, pues es un millonario, lo que realmente demuestra que quiere pelear”, añadió Holloway, de 34 años.







