Chicago celebró algo más que una victoria. Celebró historia pura.
Después de 85 años, los Chicago Bears volvieron a derrotar a los Green Bay Packers en un partido de playoffs, al imponerse 31-27 en la Ronda de Comodines, en un Soldier Field que estalló de felicidad al ver caer a su acérrimo rival.
En su momento fue el equipo de George Halas; hoy, los dirigidos por Ben Johnson escribieron su nombre con letras doradas en la memoria de la franquicia. Con garra, carácter y un espíritu inquebrantable, los Bears protagonizaron una remontada épica tras estar abajo por 18 puntos en la segunda mitad.
El gran villano de la noche para Green Bay fue Brandon McManus, quien falló tres goles de campo, errores que le costaron siete puntos vitales a los Packers y terminaron inclinando la balanza.
La jugada que selló la hazaña llegó en el momento justo: un pase de 30 yardas de Caleb Williams a DJ Moore, que silenció cualquier intento de reacción y aseguró el boleto a la ronda divisional para una franquicia hambrienta de gloria.
Ahora, Chicago espera rival: San Francisco 49ers o Philadelphia Eagles, en el siguiente capítulo de su camino en la postemporada.
Este triunfo significa avanzar, sí, pero también marca un punto de inflexión en una de las rivalidades más antiguas de la NFL. Por primera vez en décadas, los Bears pueden presumir algo que dolerá en Wisconsin: paternidad sobre Green Bay en partidos de playoffs







