Baeza y la memoria que incomoda
Hay políticos que apuestan al olvido.
Y luego está José Reyes Baeza.
El exgobernador de Chihuahua vuelve a la escena pública como si nada hubiera pasado, llamando a construir una alianza opositora rumbo a 2027. Habla de unidad, de competitividad, de un “frente sólido”. Palabras grandes. Discurso conocido.
Pero en Chihuahua la memoria no es tan corta.
En política, la memoria suele ser incómoda. Y cuando se intenta ignorarla, el costo público puede ser aún mayor.
El reciente llamado del exgobernador José Reyes Baeza para construir una alianza opositora rumbo a las elecciones de 2027 ha reavivado un debate que va más allá de la estrategia electoral: el de la congruencia política y la responsabilidad histórica.
Baeza ha reaparecido en el escenario público con un discurso centrado en la unidad, la competitividad y la necesidad de un “frente sólido” entre partidos de oposición. Sin embargo, en Chihuahua su figura continúa generando cuestionamientos que no han sido resueltos con el paso del tiempo.
La memoria que incomoda
Durante su administración estatal, distintos sectores han señalado que se registró un incremento en la violencia y una mayor presencia de grupos criminales. Estos episodios marcaron una etapa compleja para la entidad, cuyos efectos aún resuenan en la percepción pública.
A ello se suma su participación en acuerdos políticos que, según críticos, contribuyeron a reconfigurar el escenario electoral en favor del Partido Acción Nacional, facilitando posteriormente la llegada al poder de María Eugenia Campos.
Este antecedente resulta particularmente relevante ante su actual propuesta de गठar alianzas opositoras, lo que ha generado dudas sobre la coherencia de su postura.
Del gobierno estatal al ámbito federal
Tras su gestión en Chihuahua, Baeza ocupó cargos dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), etapa que también estuvo acompañada de señalamientos e investigaciones que, para algunos sectores, dejaron interrogantes abiertas sobre su desempeño.
Si bien no todos estos cuestionamientos derivaron en sanciones, el desgaste político ha sido un factor constante en su trayectoria reciente.
¿Autoridad moral o reciclaje político?
El regreso de Baeza al debate público plantea una pregunta central: ¿con qué legitimidad puede encabezar o influir en la construcción de una nueva oposición?
Para sus críticos, su discurso actual no representa una propuesta renovadora, sino un intento de reposicionamiento dentro de un tablero político que él mismo ayudó a configurar. En ese sentido, su llamado a la unidad es percibido más como una estrategia de reciclaje que como un proyecto con credibilidad.
Más allá de la estrategia
El debate de fondo no es únicamente si la oposición debe o no unirse rumbo a 2027. La discusión real gira en torno a quiénes deben liderar ese proceso y bajo qué condiciones de confianza pública.
En un contexto donde el electorado muestra cada vez mayor exigencia, la memoria colectiva se convierte en un factor determinante. Y en Chihuahua, esa memoria sigue presente.
Porque en política, como en la vida, el pasado no desaparece. Permanece. Y, tarde o temprano, vuelve a ocupar el centro de la conversación.







