Así fue la emotiva boda de Rocío Hazán, la hija de Lucía Galán de Pimpinela, en Buenos Aires
Para cualquier madre, ver a su hija dar el “sí, quiero” es un momento imposible de olvidar. Y para Lucía Galán, integrante del icónico dúo Pimpinela, lo ha vivido con profunda emoción. Su única hija, Rocío Hazán, ha sellado su historia de amor con Damián Aramendi en una ceremonia civil íntima y cargada de significado, rodeada de familia y amigos cercanos. El enlace se celebró en el Registro Civil de la calle Uruguay, en la ciudad de Buenos Aires, en un ambiente familiar que reflejó a la perfección el espíritu de la pareja. Allí, entre sonrisas, abrazos y miradas cómplices, Rocío y Damián formalizaron una relación que comenzó hace más de seis años y que nació, curiosamente, en el mismo entorno que marcó la vida artística de la familia.
Una historia de amor que comenzó en la música
La historia de la pareja tiene un origen tan particular como romántico. Damián Aramendi trabajaba como road manager de ‘Pimpinela’ cuando conoció a Rocío durante una gira. Según contó con humor Lucía Galán en más de una ocasión, el romance comenzó discretamente durante un viaje a Las Vegas, cuando el dúo recibió un premio a su trayectoria. Aunque los jóvenes creían que mantenían el secreto, la familia pronto se dio cuenta de lo que estaba pasando.
Con el paso de los años, la relación se consolidó y la pareja decidió construir su vida juntos en España, donde residen desde hace tiempo. Sin embargo, para formalizar su unión eligieron volver a la Argentina, un gesto que permitió celebrar el momento junto a sus seres más queridos.
Una ceremonia íntima y llena de emoción
El casamiento fue un encuentro sencillo, pero profundamente emotivo. Entre los invitados estuvieron Joaquín Galán, hermano de Lucía y compañero musical durante décadas, así como el empresario Alberto Hazán, padre de la novia. La presencia de ambos reflejó la unión familiar que caracteriza a los Galán. Lucía, visiblemente emocionada, acompañó cada momento del evento. Para ella no fue solo una celebración, sino también un viaje emocional por los recuerdos de la infancia de Rocío, la niña que creció entre escenarios, giras y música. La cantante no ocultó su felicidad al ver a su hija comenzar una nueva etapa de su vida.
Tras la ceremonia, los recién casados salieron del registro civil con la tradicional libreta roja en la mano y fueron recibidos con una lluvia de arroz, símbolo de prosperidad y buenos deseos para la nueva vida que comienza.
Una novia con estilo propio
Lejos del vestido de novia tradicional, Rocío apostó por un look moderno y elegante que reflejaba su personalidad. Eligió un conjunto tipo sastre compuesto por una camisa blanca y un pantalón amplio gris, acompañado de stilettos negros y un peinado recogido en una cola alta. El toque romántico lo aportó su ramo, un mix de rosas rojas y blancas. La elección estilística no fue casual. Cada vez más novias optan por propuestas cómodas y contemporáneas para el civil, y Rocío se sumó a esta tendencia con una estética sofisticada pero relajada.
El orgullo de una madre
Para Lucía Galán, el casamiento tuvo un significado muy especial. Rocío es su única hija y siempre ocupó un lugar central en su vida. Nacida en 1997, creció rodeada de arte y desde pequeña mostró interés por la música, el canto y la actuación. Incluso se formó en comedia musical y piano, además de participar en proyectos solidarios vinculados a la fundación Hogar Pimpinela para la Niñez.
Durante años acompañó a su madre en giras y proyectos artísticos, convirtiéndose en una presencia habitual en el universo musical de la familia. Por eso, este paso hacia una nueva etapa personal fue vivido por todos con una mezcla de emoción y alegría.







