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El infarto que sufrió Antonio Banderas es lo “mejor” que le ha podido pasar.
El actor, de 65 años, sufrió un infarto en 2017, pero ese susto le impulsó a adoptar un nuevo estilo de vida, que incluyó dejar de fumar y mudarse a Málaga, España.
La estrella de cine declaró a la revista PEOPLE: “Siempre tienes presente que vas a morir. Pero cuando lo tienes tan cerca, es un recordatorio increíblemente claro de lo estúpido que eres al perder el tiempo en cosas que no merecen estar en tu vida”.
Antonio explicó que dicho susto le impulsó hacia un cambio que hacía tiempo que debía haberse producido.
Dijo: “Mi infarto fue lo mejor que me ha pasado en la vida. Fue como si me hubieran puesto unas gafas para poder ver la realidad que antes no veía”.
Antonio vivió décadas en Estados Unidos y se consagró como una estrella en Hollywood. Pero ahora disfruta de la vida en Málaga, su ciudad natal.
Él compartió: “Fueron años hermosos y emocionantes en Los Ángeles, pero siempre tuve esa sensación de provisionalidad, de que no iba a durar toda la vida. Sabía que no debía estar en Malibú, sino en Málaga. La gente vive como si fuera inmortal. Coleccionan cosas. Yo no quiero coleccionar nada. Lo único que me interesa ahora es la experiencia de vivir”.
A principios de este año, Antonio describió su ataque al corazón como una “advertencia muy seria”.
La estrella de cine declaró al periódico The Times: “La mía fue una advertencia muy seria. Cambió mi perspectiva de la vida. Al enfrentarme a la muerte, me di cuenta de que, en realidad, soy actor de teatro. Nunca había sido tan feliz”.
Antonio también bromeó diciendo que cuando muera, volverá para “rondar su teatro”.
El actor bromeó: “Unos meses antes de que mi padre muriera, estábamos viendo pasar la procesión del Santo Sepulcro la noche del Viernes Santo y, de repente, sin mirarme, dijo: ‘Creo que no hay nada. Creo que no hay nada después de la muerte’. Mi padre, que era muy católico, dijo eso. Volveré como un fantasma. Para rondar mi teatro”.







