ANDREA CHÁVEZ LOS RETA: ¿QUIEREN ENCUESTA? PÍDANLA, YO NO ME ESCONDO
Se acabó el lloriqueo. La designación fue por consenso, como marcan los estatutos. Y si dudan, que se midan.
Por Eduardo Arredondo
Ciudad Juárez
Que quede claro de una vez: a Andrea Chávez Treviño no la designaron por capricho. La designaron porque es la única que puede ganar Juárez y con Juárez, Chihuahua.
Y ante el berreo de los de siempre, la senadora hizo lo que ninguno de ellos haría: salió a dar la cara, a poner el estatuto sobre la mesa y a retarlos en su propio terreno.
Punto uno, y que lo entiendan bien los que se dicen morenistas de manual: el consenso es legal, es estatutario y está por encima de la encuesta. Lo dice el documento que todos firmaron cuando se afiliaron. No es dedazo, es el mecanismo privilegiado del partido. La dirigencia nacional no tenía que encuestarla contra nadie, porque ella ni siquiera se registró para la pelea local. A ella la trajeron desde México para una misión mayor: tomar Juárez.
¿Por qué? Porque mientras los aspirantes locales se pelean por una regiduría, Andrea opera con Claudia Sheinbaum. Porque mientras otros hacen grupos de WhatsApp, ella define presupuesto en el Senado. Morena entendió que Juárez no necesita un coordinador de colonia, necesita una operadora nacional. Y esa es Andrea.
Punto dos, el nocaut:
“Si alguien considera que hay que hacer encuestas, que las solicite y con mucho gusto lo acompañaré”.
No hay frase más contundente y más humillante para sus críticos. Les está diciendo: pidan la encuesta, sin miedo. Yo no me escondo detrás de la dirigencia. Yo me mido, y les gano.
Sabe perfectamente que en cualquier medición seria en esta frontera, los duplica o triplica. Sabe que el pueblo de Juárez ya decidió. Por eso puede darse el lujo de invitarlos a medirse. Los que lloran por encuesta son los mismos que saben que la pierden.
Y punto tres, el que realmente importa: la unidad no es un favor, es una orden.
Andrea no pidió unidad por cortesía. La exigió por supervivencia política. Les recordó a diputados, regidores, funcionarios y aspirantes algo que la dirigencia nacional ya sentenció: sin Juárez no hay gubernatura. Punto.
Juárez tiene el 40% de los votos de Chihuahua. El que pierda Juárez por 50 mil votos, pierde el estado. Así de simple. Así de brutal.
Por eso su mensaje no fue de candidata a alcaldesa rogando apoyos. Fue de jefa política poniendo a disposición su liderazgo, su equipo, su estructura nacional y su relación directa con Palacio Nacional para convertir a Juárez, por primera vez, en el factor definitorio de Chihuahua.
Dijo que tiene Senado hasta 2030. Que no necesita hueso. Que no responde a tribus. Que su único compromiso es con Morena y con el proyecto de Sheinbaum y López Obrador.
Traducción: no vengo a quitarles nada, vengo a darles la única oportunidad real que tienen de ganar el estado. O se suben, o se quedan abajo.
Se acabó la grilla de café. Se acabó el tiempo de los aspirantes que creen que Juárez se gana con espectaculares en la Gómez Morín.
Andrea Chávez ya tomó la coordinación. Y les dejó el recado más claro de todos: si quieren pelear, pidan encuesta. Si quieren ganar, cierren filas.







