Un operativo, muchas contradicciones
Por Eduardo Arredondo
Lo que comenzó como la versión de un accidente en la sierra de Chihuahua hoy se ha convertido en un caso rodeado de contradicciones, silencios y preguntas sin respuesta. La muerte de un agente de la CIA y dos elementos de la Agencia Estatal de Investigación no solo exhibió fallas en un operativo de alto riesgo, sino que también abrió el debate sobre el verdadero nivel de participación de agencias estadounidenses en territorio mexicano.
La narrativa oficial sostiene que la tragedia ocurrió cuando la camioneta en la que viajaban cayó a un barranco tras perder visibilidad por el polvo levantado por otra unidad del convoy. Sin embargo, conforme avanzan las investigaciones, aparecen detalles que difícilmente pasan desapercibidos.
Primero vino la confirmación desde Estados Unidos: los extranjeros fallecidos pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia, la CIA. Una revelación que inicialmente fue manejada con discreción y que terminó alimentando las sospechas sobre el tipo de operación que realmente se realizaba en la sierra de Morelos.
Después surgieron versiones sobre dos sobrevivientes de la cia que ya habrían declarado ante las autoridades de Estados Unidos y cuya versión podría cambiar por completo la historia oficial. También comenzaron las dudas sobre el manejo de los cuerpos y las maniobras de rescate, pues trascendió que existió hermetismo alrededor de la identidad de los agentes estadounidenses.
Y luego apareció otro elemento difícil de explicar.
Respecto a la explosión registrada posteriormente en la unidad accidentada, los peritos señalaron que ésta ocurrió durante las labores de rescate debido a los bidones con combustible que eran transportados en la caja de la camioneta.
La pregunta resulta inevitable: ¿qué funcionario de primer nivel, en un operativo de inteligencia y combate al narcotráfico, transporta grandes cantidades de gasolina en una unidad oficial?
Ese detalle, lejos de cerrar el caso, provocó todavía más dudas. Porque en medio de un operativo donde participaron agentes extranjeros, laboratorios clandestinos y corporaciones estatales, cada pieza fuera de lugar alimenta nuevas sospechas.
Mientras tanto, el Gobierno Federal mantiene abiertas investigaciones para determinar bajo qué condiciones operaban los estadounidenses en Chihuahua y quién autorizó su participación directa en acciones dentro del estado.
Más allá del accidente, el tema de fondo parece ser otro: cuánto ha avanzado realmente la intervención de agencias norteamericanas en México y cuánto de esa colaboración permanece lejos de la mirada pública.
Porque cuando en un mismo caso aparecen agentes de inteligencia, versiones contradictorias, sobrevivientes, explosiones y hermetismo oficial, las dudas difícilmente desaparecen con un simple peritaje.







