El traje de luces más atrevido de Morante de la Puebla esconde un profundo significado
Morante de la Pueblareapareció el Domingo de Resurrección en la Real Maestranza de Sevilla en una de las tardes más esperadas de la temporada taurina. Su vuelta al albero, tras su inesperada retirada el pasado mes de octubre en Las Ventas, despertó una gran expectación y dejó una imagen muy comentada: la de su traje de luces, cargado de simbolismo y firmado por el diseñador Justo Algaba, nacido en Villapalacios (Albacete) en 1948.
La pieza, de un inusual color negro, poco frecuente en el universo taurino, estaba bordada con pedrería de azabache de acabado cristalino, creando un efecto luminoso sorprendente dentro de este tipo de indumentaria. Una elección arriesgada que, sin embargo, encajaba con el carácter único del torero y con el significado de la fecha. El resultado es una creación irrepetible, fruto de meses de trabajo artesanal en el taller del reconocido sastre, donde cada puntada responde a una intención estética y simbólica muy concreta.
“Es un traje muy atrevido, porque tiene mucho simbolismo dentro. Es un vestido que está diseñado puramente para Morante”, dijo Justo Algaba en una entrevista con Canal Sur Televisión a la entrada de la plaza de toros. “El vestido quiere transmitir la Resurrección de Cristo. La pedrería que lleva es una luz nueva, no se ha visto en los vestidos de luces nunca”, explicó. “Es un vestido atrevido, pero muy dentro de lo que es lo taurino, muy personalizado a lo que es Morante, a lo que él suele llevar”, añadió.
La confección del traje de Morante comenzó antes de las navidades y se ha prolongado durante tres meses, un proceso minucioso en el que la tradición y la innovación se han dado la mano. “Casi me veo negro para terminarlo. Es un vestido que lleva muchísimo trabajo, pero porque está muy personalizado“, confesó Justo Algaba, dejando entrever la complejidad técnica y el nivel de detalle que implica una pieza de estas características.
Morante, que cortó dos orejas en La Maestranza y con el rey Juan Carlos como testigo, aseguró que regresaba a los ruedos porque “hago falta”. “O por lo menos eso es lo que me transmiten los aficionados yy los empresarios. Y como me debo a mi público, vamos a hacer este último esfuerzo o por lo menos vamos a pensar en que todo el esfuerzo lo vamos a poner en esta temporada”, dijo en una entrevista concedida a ABC.
Morante de la Puebla y el amor
El torero, de 46 años, se casó en 2005 con Cynthia Antúnez en la iglesia Nuestra Señora de la Granada, patrona de la localidad sevillana de La Puebla del Río. A pesar de la lluvia, la boda fue una auténtica celebración popular: todo el pueblo se echó a la calle para acompañar a los novios. “Estoy muy contento con el paso que voy a dar en mi vida. Tenemos 27 años los dos y ya era hora de darlo”, declaraba entonces Morante.
Entre los invitados figuraban reconocidos compañeros de profesión como Espartaco, Enrique Ponce, Finito de Córdoba, José María Manzanares, Víctor Puerto, Juan José Padilla, Pepín Liria o Rafael Peralta. Después del “sí, quiero”, los recién casados brindaron por su unión en la Hacienda Atalaya Alta, en Carmona.
Antes de separarse en 2008, el matrimonio dio la bienvenida a su hijo José Antonio, que es futbolista del Betis y la selección española sub-18.
Tiempo después, el torero, que padece un trastorno de despersonalización y agorafobia, rehízo su vida junto a Elisabeth Garrido, con quien se casó en una ceremonia civil en noviembre de 2010 en la Hacienda de Los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra. Entre los 150 invitados, solo acudieron unos pocos compañeros del mundo del toro, como Curro Vázquez y Luis Antonio Gaspar ‘Paulita’. Fruto de su relación nacieron María, que ha debutado como alguacilillo a caballo, y Lola.







