La columna
POR CARLOS JARAMILLO VELA
· UNAM: el costo académico de una decisión superficial.
· El “R1”: ¿último eslabón del asesinato de Carlos Manzo?
La UNAM está hoy en medio de la controversia nacional e internacional, al haber aplicado por primera vez, en línea internet, el examen de admisión a la licenciatura. Dicho examen, que resultó ser un fraude porque careció de los controles de seguridad para impedir la aprobación de estudiantes que no reunieran los méritos necesarios, es hoy la causa de la vergüenza de la máxima institución educativa de México. El resultado atípico, consistente en un número extraordinario de estudiantes con una considerable cantidad de aciertos alcanzados dentro del total de preguntas objeto de evaluación, fue la pauta que permitió detectar la anomalía, ahora convertida en escándalo.
Ha ocurrido lo de siempre, pues el rector, Leonardo Lomelí Vanegas, apegado a los cánones de lo éticamente y políticamente correcto, formó una Comisión Investigadora, para aclarar lo sucedido y tomar las medidas pertinentes. Ha trascendido que la empresa Territorium Life, encargada de diseñar la fallida plataforma (software) del programa del examen en línea, ha firmado contratos por varios millones de pesos con diversas instituciones públicas, de las cuales la UNAM es solo uno más de sus clientes. El bochornoso asunto del examen trampeado por miles de estudiantes, pone en evidencia tanto a la empresa proveedora de servicios informáticos, como a las autoridades universitarias que contrataron un servicio de mala calidad.
Han surgido manifestaciones públicas de exigencia para que se respeten los resultados del examen. Tal vez entre los manifestantes se halle el numeroso grupo integrado por miles de estudiantes que, sin apego a las normas de la honestidad y la ética, utilizaron tecnologías de la información y aplicaciones diversas para violar el mencionado y frágil sistema de evaluación para aspirantes de nuevo ingreso. Este triste capítulo en la historia de la UNAM ha dañado su imagen. Ante el desprestigio que hoy sufre la Universidad mayor de México, ésta se halla obligada a desechar el examen cuestionado, para aplicar uno nuevo de manera presencial y con el rigor académico pertinente, si no a todos los aspirantes, al menos a quienes con su deshonesto desempeño contribuyeron a generar el atípico resultado que desató la controversia. En teoría, habría que detectar a los defraudadores, para aplicarles en forma presencial el examen.
La UNAM debe tomar una decisión firme que permita despejar dudas, de lo contrario no podrá resarcir su pérdida de credibilidad. Los estándares académicos no se miden por principios democráticos, pues a las aulas no se llega con el respaldo de la mayoría ni con manifestaciones públicas o con respaldos por simpatía, sino con el argumento que nace del estudio y del conocimiento. Hoy la UNAM está pagando el alto costo de una mala decisión, tomada con ausencia de rigor académico e intelectual.
Ramón Álvarez Ayala, alias “El R1”, líder de una de las células armadas del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha caído, y con el anuncio de esta captura el Gobierno Federal mexicano ha anunciado lo que desde su particular perspectiva es el supuesto cierre del caso del asesinato de Carlos Manzo, ex alcalde de Urupapan, Michoacaán, ocurrido en noviembre de 2025. Según la información dada por el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, al “R1” se le imputa la autoría intelectual del asesinato del político michoacano. Manzo, quien era opositor a Morena y líder del conocido Movimiento del Sombrero, se caracterizaba por sus firmes posturas contra algunos personajes del oficialismo y de la delinciuencia organizada, y además era visto dentro y fuera de Michoacán como un sólido aspirante para suceder al gobernador morenista de esa entidad, Alfredo Ramírez Bedolla.
Es difícil descartar el móvil político en el asesinato de Carlos Manzo; por ello, pese a las declaraciones del Gobierno de México, algunos periodistas y analistas políticos dudan de que el líder delincuencial denominado “R1” sea el último eslabón de la cadena del caso Manzo. Elia Castillo Díaz, del diario “El País”, y Ciro Gómez Leyva, del “Grupo Radio Fórmula”, figuran entre los críticos escépticos respecto al “carpetazo” que se pretende dar al homicidio del ex edil de Uruapan. Aún no están contestadas las perguntas fundamentales: ¿Por qué mandaron matar a Carlos Manzo? y ¿Quién fue el verdadero ordenante de su asesinato?
carloshjaramillovela@yahoo.com
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.







