Luis F. Sánchez
El quarterback cubanoamericano Fernando Mendoza dio una clase maestra y condujo a los invictos Hoosiers de Indiana (15-0) a una aplastante victoria 56-22 sobre los Ducks de Oregón (13-2), el número cinco, en las semifinales del football universitario por el Peach Bowl, la noche del viernes en el Mercedes Benz Stadium en Atlanta, y avanzó a la finalísima.
Los Hoosiers, el equipo número uno de Estados Unidos, chocará contra los Huracanes de la Universidad de Miami (13-2), número 10, por el título nacional en el Hard Rock Stadium en Miami, el 19 de enero.
Los Huracanes vienen de vencer 31-27 a los Rebels de Ole Miss, la noche del miércoles en Glendale, Arizona, en la otra semifinal por el Fiesta Bowl.
Por lo tanto, el partido máximo del football universitario se disputará por primera vez con sabor cubanoamericano porque la UM es dirigida por Mario Cristóbal, nacido en Estados Unidos de padres cubanos quienes habían escapado de su país en busca de libertad.
Mendoza, de los Hoosiers, completó 17 de 20 pases para 177 yardas, cinco touchdowns, 28 yardas corridas y una vez fue derribado.
Por su parte, el quarterback de los Ducks, Dante Moore, completó 24 de 39 pases para 285 yardas , dos pases de touchdown, una intercepción y tres veces fue derribado.
Arranque fulminante
Apenas a los 11 segundos de juego, ya los Hoosiers estaban adelante en el marcador gracias a una intercepción de D’Angelo Ponds a Dante Moore. El defensive back devolvió 25 yardas el ovoide para poner adelante 7-0 a su escuadrón.
Moore se compuso y en la siguiente posesión condujo 75 yardas a su equipo con 14 jugadas para sellarla con una conexión de 19 yardas a Jamari Johnson para touchdown y empatar 7-7 el partido.
Acto seguido entró en acción Mendoza, ganador del Trofeo Heisman, al mejor jugador del football universitario, y con la maestría de un consagrado llevó a su escuadra también 75 yardas, pero en 11 jugadas.
El pase del cubanoamericano a Omar Cooper fue de ocho yardas para touchdown y puso arriba 14-7 a los Hoosiers.
Un nuevo costoso error de Moore, en el inicio del segundo periodo, lo pagó caro Oregón.
El quarterback se disponía a dar un pase, pero al estirar el brazo el ovoide chocó con un compañero y cayó al piso y lo recuperó el linebacker Mario Landino en la tercera yarda. Desde ahí, Kaelon Black corrió una yarda para touchdown y aumentar 21-7 la ventaja.
El momento se inclinó completamente a favor de Indiana. Moore fue derribado y volvieron los Hossiers a tener posesión del ovoide. Mendoza dio un pase de 36 yardas a Charlie Becker para ampliar la pizarra 28-8.
En la siguiente acción, Moore fue derribado nuevamente, otra vez perdió el ovoide e Indiana estaba de nuevo en el ataque. Mendoza, con precisión quirúrgica dio un pase de dos yardas a Elijah Sarratt para irse al descanso con un superventaja 35-7.
A todo vapor
En la reanudación, los Hoosiers no quitaron el pie del acelerador y Mendoza dio un pase de 13 yardas a E.J. Willims para touchdown y la pizarra subió 42-7.
Los Ducks tenían que salvar el honor y acto seguido Jay Harris con una corrida de dos yardas anotó un touchdown y Moore pasó para los dos puntos de conversión y la ventaja se acortó 42-15.
Apenas iniciado el cuarto periodo, Mendoza dio un pase de tres yardas a Sarratt para alejarse 49-15.
Mientras, Black corría 23 yardas para aumentar 56-15 la diferencia. Por su parte, Moore pasaba una yarda a Roger Saleapaga para sellar 56-22 la pizarra.
Desde el principio del partido quedó establecida en la cancha la superioridad de Indiana.
Lo fantástico de este equipo es que no perdona a los rivales y en ese sentido Oregón le facilitó la tarea incluso antes del minuto de juego cuando su quarterback se descuidó y su pase fue interceptado para empezar a cavar su propia tumba y la de su equipo.







