Hannah Broughton
El presidente Trump ha amenazado con crear nuevas normas y el debido proceso para impulsar la nueva legislación sobre IA mediante la aprobación de los estados de EE. UU., creando así un “manual único” para la inteligencia artificial. El lunes anunció a través de su red social, Truth Social, que si no lo hacía, “la IA sería destruida en sus inicios”.
La nueva “orden ejecutiva de una sola regla” tendría como objetivo anular las aprobaciones estatales de IA, aunque la legalidad de tal acción presidencial aún no está clara.
Escribió: “Debe haber un solo reglamento si queremos seguir liderando la IA. Estamos superando a TODOS LOS PAÍSES en este punto de la carrera, pero eso no durará mucho si vamos a tener 50 Estados, muchos de ellos malhechores, involucrados en las REGLAS y el PROCESO DE APROBACIÓN”.
“¡NO HAY DUDA AL RESPECTO! ¡LA IA SERÁ DESTRUIDA DESDE SUS INICIOS! Esta semana promulgaré una Orden Ejecutiva de UNA REGLA. No se puede esperar que una empresa obtenga 50 aprobaciones cada vez que quiera hacer algo. ¡ESO JAMÁS FUNCIONARÁ!”.
El anuncio es la última demostración de competitividad del presidente en el mundo de la Inteligencia Artificial, que ha visto billones de dólares de inversión por parte de las empresas.
Según el Informe del Índice de IA de la Universidad de Stanford, solo en 2024, las empresas a nivel mundial invirtieron $37 mil millones en infraestructura de IA privada.
Trump ha seguido intentando posicionar a Estados Unidos a la cabeza de la carrera para construir y controlar herramientas de IA, que se prevé que transformarán la forma en que vivimos tal como la conocemos.
El mes pasado, Trump prometió instaurar “una norma federal” para gobernar la tecnología, para abordar lo que según él era una “excesiva regulación” por parte de ciertos estados de Estados Unidos.
La medida propuesta provocó una reacción violenta tanto entre republicanos prominentes como entre partidarios de MAGA, quienes acusaron al presidente de inclinarse ante las grandes tecnológicas.
Muchos demócratas y algunos republicanos han expresado su preocupación por los posibles daños económicos y sociales, y es probable que el último intento de Trump encuentre mucha oposición.







