La expectativa rumbo a Los Ángeles 2028 comienza a crecer, especialmente porque marcará el regreso de los Juegos Olímpicos a Estados Unidos tras más de tres décadas. En ese escenario, uno de los grandes interrogantes gira en torno a Simone Biles, la gimnasta que ha redefinido la historia de este deporte y que, después de arrasar en París, no descarta volver a competir en la próxima justa olímpica.
Con 28 años recién cumplidos, Biles llegaría a los Juegos de Los Ángeles con poco más de treinta, una edad poco común para la élite de la gimnasia. Tras su brillante actuación en París, dejó claro que aún no ha tomado una decisión definitiva sobre su futuro, pero también abrió una ventana de ilusión para los fanáticos. Durante una visita a Australia para convivir con jóvenes atletas, fue cuestionada sobre su participación en 2028 y dejó un mensaje sincero: “No lo sé aún. Estoy tomando tiempo para descansar mental y físicamente. Nunca digas nunca, porque no sabes lo que puede pasar”, declaró, según recogió Forbes.
La estadounidense subrayó que el camino hacia unos Juegos Olímpicos no comienza un año antes, sino con una preparación de cuatro años que exige entrega total, sacrificios y un entorno de apoyo. “Es un compromiso de equipo, no solo mío”, explicó, recordando que detrás de cada rutina exitosa hay un grupo de entrenadores y especialistas que también cargan con el peso de la competencia. Por eso, antes de tomar cualquier decisión, Biles prefiere enfocarse en recuperar energías y evaluar sus próximos pasos con calma.
Lo que sí aseguró es que su presencia en Los Ángeles está garantizada, aunque no necesariamente como competidora. “Si no estoy en el piso, seguro estaré alrededor. Me verán en Los Ángeles, pero en qué capacidad aún no lo sé. Me encantaría estar involucrada lo más posible”, señaló la gimnasta, dejando abierta la posibilidad de contribuir como mentora, embajadora o incluso comentarista. Su influencia va más allá de las medallas, y el solo hecho de estar vinculada al evento le da un brillo especial.
Con 11 preseas olímpicas —la cifra más alta para una gimnasta estadounidense— y 30 medallas en Campeonatos Mundiales, Simone Biles ya es una leyenda viva. Desde su debut en Río 2016 ha competido en tres Juegos Olímpicos y se convirtió en la cuarta mujer estadounidense en lograrlo. Si decide extender su carrera hacia Los Ángeles 2028, escribiría un capítulo histórico: ser la primera gimnasta en representar a Estados Unidos en cuatro ediciones olímpicas, consolidando aún más un legado que ya parece intocable.







