> “Siempre es tiempo de hacer lo correcto”
La democracia estadounidense no podrá sobrevivir bajo el dominio del odio.
Por: Raúl Sabido.
“La supremacía blanca y el fascismo han representado siempre una amenaza existencial, no solo para las minorías, sino para la esencia misma de cualquier sistema democrático. La frase de Martin Luther King que nos obliga a actuar: “siempre es tiempo de hacer lo correcto”, y lo correcto hoy es confrontar la intolerancia con firmeza, defender la diversidad y proteger la verdad histórica.”
La diversidad construye, la exclusión destruye libertades:
No puedes permanecer pasivo.
La historia nos recuerda que las naciones no se construyen sobre la exclusión, sino sobre la diversidad. Estados Unidos en dos siglos y medio se levantó como potencia mundial gracias a la conjugación de pueblos indígenas, afrodescendientes, inmigrantes europeos, asiáticos, latinoamericanos, anglosajones, judíos, árabes, musulmanes, etc.
Todos como inmigrantes en una tierra que no era suya, era de los nativos americanos, los verdaderos originarios. Sin embargo, hoy Estados Unidos enfrenta un peligro que se disfraza de patriotismo: la supremacía blanca y el fascismo, que son ideologías que buscan usurpar un país que nunca les perteneció en exclusividad, la supremacía forma parte de él, pero no lo construyeron solos ni tampoco jamás les ha pertenecido en exclusiva.
La amenaza:
Martin Luther King lo advirtió con su vida, y con su muerte, cuando señaló que
“la injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes”.
Su lucha no fue solo contra la segregación racial, sino contra la mentira estructural que sostiene que unos seres humanos valen más que otros. King entendió que el silencio y la indiferencia son cómplices del odio, y que la democracia solo se sostiene cuando se defiende activamente.
Hoy, la seguridad del mundo, y la democracia estadounidense, parecen pender de un hilo, sujeta de un “botón rojo” que podría estar en manos de un supremacista intolerante, cruel, ególatra y criminal. Esa imagen no es una metáfora exagerada porque es la representación real del riesgo de que el poder nuclear, la política exterior y la estabilidad interna de la nación están hoy manipulados por quienes desprecian la diversidad y glorifican la violencia y que están construyendo su perpetuidad en las estructuras de Estados Unidos.
El fascismo no llega de golpe, se infiltra poco a poco, normalizando discursos de odio, debilitando instituciones y reescribiendo la historia. Lo vimos en la Alemania nazi, lo vimos en los regímenes autoritarios del siglo XX, y lo vemos hoy en los Estados Unidos, donde grupos extremistas se sienten legitimados, y muy motivados, para manifestarse con símbolos de odio y con ello les embelesaron un mundo a los ciudadanos diferente al que realmente viven hoy, reclamando un país que nunca ha sido suyo, como tampoco lo será porque no tienen el control de la diversidad étnica, pero, tienen el poder, y el instrumento para exterminar.
La lección de Martin Luther King es clara cuando advertía que “siempre es tiempo de hacer lo correcto”. Y lo correcto hoy es denunciar, resistir y confrontar la supremacía blanca y el fascismo con la misma firmeza con la que él enfrentó la segregación. No se trata solo de proteger a las minorías, se trata de proteger la esencia misma de la democracia, el país de todos, que no puede sobrevivir bajo el dominio del odio.
La frase de Martin Luther King, “Siempre es tiempo de hacer lo correcto”, sintetiza una ética política que trasciende generaciones. En el contexto actual de Estados Unidos, donde hoy resurgen discursos de supremacía blanca y tendencias autoritarias, esta enseñanza adquiere una relevancia crítica. La democracia estadounidense, construida sobre la diversidad étnica y cultural, enfrenta una amenaza que no solo pone en riesgo su estabilidad interna, sino también la seguridad global.
Reflexionemos con la historia:
La historia ofrece advertencias que no pueden ser ignoradas. El nazismo sometió y engañó a Alemania durante apenas doce años, un periodo breve en la cronología de la humanidad, pero devastador en sus consecuencias donde hubo millones de muertos, una nación totalmente destruida, y un legado de horror que aún hoy marca la memoria colectiva. Fue un régimen sostenido por supremacistas racistas que se apropiaron del poder, manipularon la verdad y convirtieron el odio en política de Estado.
Hoy, en Estados Unidos, el movimiento MAGA reproduce patrones inquietantemente similares: exaltación del líder, manipulación de la historia, glorificación de la supremacía blanca y desprecio por la diversidad que dio origen a la nación. La analogía es clara y peligrosa: lo que Alemania vivió en doce años de engaño y sometimiento, Estados Unidos lo podría enfrentar si permite que el fascismo se normalice bajo nuevas banderas.
La lección es contundente, el nazismo terminó en ruinas, y quienes lo sostuvieron fueron responsables de la destrucción de su propio país. Si el supremacismo y el fascismo se consolidan en Estados Unidos, el desenlace no será distinto. Ninguna democracia puede sobrevivir bajo el dominio del odio.
Siempre es tiempo de hacer lo correcto, y lo correcto hoy es resistir con firmeza y convicción, antes de que la historia vuelva a repetirse.
El reparto del mundo por hegemonías:
El reparto del mundo por hegemonías constituye la mayor amenaza de perpetuidad de la supremacía blanca y del fascismo en los Estados Unidos.
Cuando los tres grandes se sienten a repartirse realmente el planeta, la humanidad no avanzará porque entrará en una etapa de retroceso de libertades, sometida a las ambiciones imperialistas que ya una vez destruyeron naciones enteras, el derecho internacional se terminará de ir a la basura y las organizaciones mundiales serán aniquiladas por lo innecesario de su existencia.
Hay que entender esto, la supremacía fascista ira tomando las riquezas de la parte del planeta que le corresponda en común de acuerdo con las otras dos hegemonías y, si no te has dado cuenta aun de ello, entonces comienza a ver la estratégica formación Trumpista del “Grupo de la Paz” donde la premisa es “la paz con el poder de la fuerza” y eso significa sometimiento y sumisión y, Rusia está invitada a formar parte, China aún no.







