El Zócalo de la Ciudad de México se convirtió este domingo 1 de marzo en el epicentro de un fenómeno que rozó lo surrealista. Mientras miles de personas se congregaban para disfrutar del concierto gratuito de Shakira, una figura conocida por dividir opiniones apareció en escena para robarse, aunque fuera por unos minutos, el protagonismo. Shakibecca, la famosa imitadora venezolana de la cantante, no quiso perderse la cita en la capital mexicana, pero su presencia terminó encendiendo una mecha de críticas que parece no tener fin.
La “doble oficial”, cuyo nombre real es Rebeca Maiellano, ha construido una carrera basada en su impresionante parecido físico con la intérprete de “Hips Don’t Lie”. Sin embargo, lo que para algunos es un homenaje lleno de talento, para el fandom más fiel de la colombiana se ha transformado en un comportamiento que califican de “inquietante”. Esta vez, la plancha del Zócalo fue el escenario de una confusión que escaló rápidamente a los trending topics debido a las tácticas de la influencer para captar la atención de los asistentes.
El balcón de la discordia y el “engaño” visual
La chispa que detonó el odio en redes sociales fue un video viral donde se observa a la imitadora de Shakira asomada al balcón de uno de los edificios que rodean la Plaza de la Constitución. Desde las alturas, Maiellano comenzó a saludar efusivamente a la multitud, imitando los gestos y la cadencia de la verdadera intérprete colombiana. Para muchos fans que aguardaban bajo el sol desde temprano, el parecido visual fue suficiente para generar un alboroto momentáneo, creyendo que la loba original estaba saludando a su manada antes del show.
La reacción al descubrirse la identidad de la persona en el balcón fue demoledora. Comentarios como “otra vez ella”, “Shakiloca”, “Esa mujer neta está bien enferma”, y “¿Cómo le permiten hacer eso?” inundaron las plataformas digitales.
La crítica principal radica en que Shakibecca parece haber cruzado la línea entre la imitación profesional y la suplantación de identidad, con usuarios llegando a sugerir que “se le puede demandar por usurpadora” al considerar que está “tomando un papel que no es de ella”.
Una gira marcada por el roce y la “obsesión”
Este no es el primer “round” entre la doble y los seguidores de la artista durante la actual etapa de Las mujeres ya no lloran World Tour. Ya en presentaciones anteriores de la gira, Shakibecca intentó realizar la famosa caminata hacia el escenario junto a la propia Shakira, un momento que terminó en un debate nacional. Mientras algunos la defienden como una fanática apasionada, la mayoría la señala por intentar “opacar” a la estrella original al caminar siempre delante de ella y saludar al público como si el evento fuera propio.
De acuerdo con reportes de medios de entretenimiento como TVNotas y diversas cuentas de monitoreo de fans, en México se le habría negado el acceso a ciertas áreas restringidas para evitar, precisamente, que entorpeciera el flujo del equipo oficial de la cantante.
¿Homenaje o aprovechamiento? El veredicto de las redes
A pesar de los calificativos de “insoportable” o “aprovechada”, Shakibecca se mantiene firme en su postura. La influencer ha respondido a los ataques asegurando que su trabajo es un tributo honesto y que continuará personificando a su ídolo sin importar el qué dirán.
No obstante, el sentimiento general en el Zócalo fue de rechazo, especialmente tras los rumores de que su presencia confunde la logística y distrae a los cuerpos de seguridad que deben diferenciar entre la artista y su imitación en momentos críticos de acceso.
La controversia en la CDMX deja claro que el límite de la imitación es un terreno pantanoso. Mientras Shakibecca celebra su capacidad de mimetismo, el público mexicano parece haber llegado a su límite de paciencia, exigiendo que la influencer dé un paso atrás para dejar que la verdadera estrella brille sin interferencias.







