Matan, roban y desaparecen… todo en un lunes común en Chihuahua { ´{ eduardo arredondo
Otra vez amanecimos con muertos en Chihuahua. Seis, para ser exactos. En un solo lunes. Y no, no es una exageración. Lo dijo el reporte de seguridad nacional, ese que saca el gobierno todos los días como quien actualiza el marcador de una liga que nadie quiere ver.
Veracruz tuvo ocho. Michoacán, siete. Nosotros seis. Triste competencia.
Lo más preocupante no es la cifra, sino la costumbre. Ya nadie se sorprende. Ya ni siquiera preguntamos quiénes eran, por qué los mataron, si hubo funeral, si alguien dejó flores. Las coronas están ahí, pero los nombres se olvidan rápido.
Y mientras eso pasa, otro problema va creciendo por debajo del radar: el robo de autos usados en la ciudad. Sí, esos coches que ya tienen sus años, que uno cuida con cariño porque todavía aguantan el camino… ahora están en la mira de los delincuentes.
La Fiscalía Zona Centro reportó que este año se han asegurado 17 vehículos que fueron robados y usados para cometer delitos. En 2024 fueron nueve. O sea, casi el doble.
¿Y para qué los usan? No para irse de viaje. Los usan para robar, para transportar droga, incluso para cometer homicidios. Autos que ayer eran de familia, hoy se convierten en parte del crimen.
Es decir: no solo matan, también se llevan el coche. Y no lo hacen para venderlo, sino para seguir matando. El círculo perfecto de la impunidad.
Así vivimos en Chihuahua. Entre muertos, coronas y autos robados. Nos estamos acostumbrando a ver la violencia como parte de la rutina, como si fuera otro bache en la calle o un semáforo descompuesto.
Pero ojo: cuando normalizamos lo anormal, ya perdimos la mitad de la batalla.
Porque hoy fueron seis. Mañana pueden ser más. Y uno de esos carros… podría ser el tuyo.







