En un ambiente de fervor religioso y memoria viva, las reliquias de San Pedro de Jesús Maldonado regresaron este fin de semana al Templo de la Sagrada Familia en la ciudad de Chihuahua, como parte de las celebraciones por el 25º aniversario de su canonización.
El emotivo acto religioso se llevó a cabo en el marco del Año Jubilar convocado por la Arquidiócesis de Chihuahua. Con una solemne concelebración eucarística encabezada por el padre Jorge —rector del templo—, miembros de la Congregación de la Virgen María, la señora Guadalupe Ortega, familiares directos del santo y numerosos fieles devotos, se dio la bienvenida a una de las urnas que resguardan los restos del primer santo y mártir chihuahuense.
Durante la ceremonia, que congregó a docenas de asistentes, se colocó la urna en el altar principal, acompañada de una imagen del Padre Maldonado. También se exhibieron algunos objetos personales del santo, como su sombrero y su crucifijo, en un gesto simbólico que evocó su vida de entrega pastoral y su martirio durante la Guerra Cristera.
El regreso de las reliquias al recinto tiene un profundo significado histórico y espiritual. Fue precisamente en este templo —construido a inicios del siglo XX— donde el Padre Maldonado celebró su cántamisa en 1918, su primera misa solemne tras su ordenación sacerdotal.
Las reliquias concluyen así un extenso peregrinaje que comenzó en 2024 y que llevó los restos del santo por todas las parroquias y capillas de la Arquidiócesis, permaneciendo un mes en cada decanato. Este agosto, el recorrido culminó en el Decanato de la Catedral, con una misa especial concelebrada por los sacerdotes de la zona.
San Pedro de Jesús Maldonado nació en Chihuahua en 1892 y fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del año 2000. Es reconocido como el primer santo originario del estado y símbolo de resistencia en la fe, cercanía con su comunidad y entrega pastoral hasta el martirio.
Aunque sus reliquias permanecen resguardadas principalmente en una urna de madera en la Catedral de Chihuahua, su presencia temporal en el Templo de la Sagrada Familia representa un acto de reconciliación entre la memoria histórica y la espiritualidad viva del pueblo.
Las celebraciones por el 25º aniversario de su canonización continuarán a lo largo del año con actividades litúrgicas, conferencias y peregrinaciones que buscan mantener vigente el legado del santo chihuahuense.







