Las calabacitas son de los mejores vegetales para combinar con queso, para que deleites tu paladar y el de toda la familia, te compartimos esta deliciosa receta de calabacitas con queso manchego, estamos seguros de que te encantará
¿Cómo hacer calabacitas gratinadas?
Preparación:
- Comienza por lavar y corta las 6 calabacitas en tiras o rodajas al gusto, reserva.
- En un sartén derrite los 40g de mantequilla, una vez que se haya derretido, agrega el diente de ajo y sofríe hasta que se comience a dorar.
- Posteriormente, añade las 2 cucharadas de harina y mezcla hasta que se vea de un color dorado.
- Añade la taza y media de la crema para batir y la media cucharadita de nuez moscada, mezcla hasta que se hayan eliminado todos los grumos.
- Cuando ya no haya grumos, agrega los 90g de queso crema y mezcla hasta que se derrita.
- Por último, agrega una taza del queso manchego rallado y mezcla, reserva.
- Coloca en un refractario una capa de calabacitas, después una de la mezcla de queso y continua así hasta terminar con todos los ingredientes, la última capa debe ser la taza de queso manchego que sobro.
- Mete al horno a 180° C las calabacitas durante 25 minutos o hasta que se gratine por completo.
- Cuando estén listas, sirve y disfruta.
¿Cuáles son las diferencias entre la calabaza y la calabacita?
La calabaza y la calabacita, aunque pertenecen a la misma familia botánica, las Cucurbitáceas, presentan diferencias notables en su apariencia, sabor, textura y usos culinarios. Estas distinciones están profundamente influenciadas por su ciclo de cultivo, características físicas y composición nutricional.
La calabaza, también conocida como zapallo en algunos países, es un fruto de mayor tamaño y peso, con una cáscara gruesa y dura que puede variar en color desde el naranja intenso hasta tonos verdosos. Su pulpa es densa, con un sabor dulce y terroso que se intensifica al cocinarla.
En su interior, alberga semillas grandes y planas, que también son comestibles y valoradas por su contenido nutricional. Las calabazas suelen cultivarse durante los meses cálidos y se cosechan en otoño, lo que las asocia con celebraciones estacionales y preparaciones tradicionales como purés, sopas y postres.
Por otro lado, la calabacita, conocido como zucchini en algunos lugares, es una variedad de calabaza de verano. De menor tamaño, presenta una piel fina, lisa y comestible, que puede ser verde clara, verde oscura o incluso amarilla.
Su pulpa es más suave y acuosa, con un sabor delicado y neutro que lo convierte en un ingrediente versátil en la cocina. A diferencia de la calabaza, el calabacín se consume principalmente fresco y no requiere largas cocciones. Es común encontrarlo en ensaladas, salteados, rellenos o incluso crudo, en rodajas o espiralizado como alternativa a la pasta.
Desde un punto de vista nutricional, la calabaza es más rica en carbohidratos y aporta una mayor cantidad de betacarotenos, responsables de su color naranja y conocidos por sus propiedades antioxidantes. El calabacín, en cambio, contiene menos calorías y es más hidratante debido a su alto contenido de agua, lo que lo hace ideal para dietas ligeras.
Estas diferencias entre la calabaza y el calabacín no solo los distinguen visualmente, sino que también influyen en sus usos culinarios, nutricionales y culturales, adaptándose a diversas recetas y preferencias alimenticias.
Disfruta de estas deliciosas calabazas con queso manchego y dale a tu familia un platillo muy rico y muy sencillo de preparar.
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