Pudieron haber relevado a Randy Rhoads en Ozzy Osbourne, pero…
Eduardo Arredondo Delgado
La muerte de Randy Rhoads (19 de marzo de 1982 en Florida) cimbró la corriente musical del Heavy Metal y por poco deshace la banda de Ozzy Osbourne. Rhoads era un músico joven de dotes peculiares cuyas cualidades asombraron a un poco talentoso, John Michael “Ozzy” Osbourne cuando lo escuchó en una audición (tal vez estaba borracho o incluso drogado) prácticamente de inmediato lo incluyó a la banda.
Tras la muerte de Rhoads, candidatos (guitarristas) sobraron para ser parte de la banda. Fugazmente, Bernie Torme proveniente de la Ian Gillan Band reemplazó a Rhoads. Y fue Brad Gillis quien se quedó con el empleo, aunque solo para grabar Speak of the Devil (1982) álbum que homenajeaba a Black Sabbath y que curiosamente entre el álbum Dawn Patrol (Night Ranger, banda de Gillis) solo hubo cuestión de semanas porque los álbumes aparecieron en noviembre de 1982. Gillis renunciaría a Ozzy y creería en su proyecto de Night Ranger con el su amigo, Jack Blades.
Tal vez los más idóneos pudieron haber sido, Warren DeMartini (Ratt) o George Lynch (Dokken). Lynch se quedó a nada de ser oficializado el nuevo guitarrista. Pero fue Sharon, esposa de Ozzy quien no quedó satisfecha por Lynch (han dicho que era el cabello) se quedó marginado, regresando a Dokken, con quien tendría casi un asiento permanente al lado de Don.
Ambos guitarristas tenían todas las credenciales para ser parte de Osbourne.
Lynch colaboró y ensayó con Ozzy Osbourne, pero nunca fue miembro oficial. En es breve estancia, DeMartini lo relevó en Dokken solo un en un pasaje muy efímero porque cuando regresó Lynch, Warren ya se encontraba formando parte de Ratt con Pearcy y Crosby. Dicho sea de paso, Jake E. Lee consiguió el empleo para Ozzy y así grabar Bark at the Moon (1983). El tema central, que hace alusión al álbum, se le atribuye en parte a Jake. E. Lee, pero no se le dio crédito en la producción, otro acto reprobable de la esposa de Osbourne, acostumbrada a pisotear el talento que rodeaba a la banda y paradójicamente lo
mejor que le pudo haber ocurrido en el seno de Osbourne -en su vida artística -fue de reunirse de músicos excepcionales. Porque las aportaciones de Osbourne eran precarias y carentes de sentido más cuando era un “artista” que vivía en el fondo de los excesos. Los fans debieron darse cuenta de que prácticamente fue un milagro que siguiera vivo, más por ese tren de excesos y vida caótica, más cuando estuvo a punto de asesinar a su segunda esposa, Sharon y cambiar el “estilo de vida”, con recurrentes renuncias y adioses mercadológicos que después ya no tuvieron efecto. El ejemplo es que Sharon su esposa y representante quiso a fuerza que contrataran a su esposo en una de las ediciones del festival Lollapalooza (creado por Perry Farrell) y fracasó. Es por eso por lo que nació Ozzfest.
Lee grabó con Osbourne, solo dos producciones (Bark at the Moon y The Ultimate Sin) y en 1987 fue despedido, para que luego formara Badlands (1988) con una relativa corta vida. El año pasado el guitarrista nacido en Virginia y criado en San Diego, California fue baleado y milagrosamente sobrevivió.
Otros que fueron señalados para incorporarse, eran Michael Schenker y Gary Moore, probablemente dos de los héroes de la guitarra menos comprendidos.
A Gary Moore le ofrecieron el empleo y a Michael Schenker también. Para esos momentos ambos ya brillaban en el zenit de su carrera.
Don Arden, un representante artístico conocido como el Capone de los managers, papá de Sharon vio a Gary varias veces y creía que sería perfecto para Ozzy y quizás mucho antes de que Randy Rhoads llegará y a su muerte otra vez fue un fuerte candidato para incorporarse a la agrupación.
El alemán, Michael Schenker había sido parte de Scorpions y a su salida buscaba formar su propia banda y aunque si hubo coqueteos, el teutón prefirió descartar la posibilidad de convertirse en parte del sapito, Ozzy Osbourne, quien fuera despedido de Black Sabbath por su amigo, Bill Ward (batería en ese momento) a fines de los setenta.
Osbourne falleció, después de tres semanas después de haber ofrecido un recital en su natal Birmingham, Inglaterra llamado “Back to the Beginning” (05 de julio del 2025) donde reunió a sus compañeros de Black Sabbath y un elenco importante de músicos, encabezados por Tool, Metallica, Steven Tyler, Tom Morello, etc.
John Michael tenía 76 años y ya sufría de la enfermedad de Parkinson y pese a los pesimistas pronósticos mercadotecnia en pudo, postrado en una silla/sillón decorada con calaveras y otros elementos propios del llamado “Príncipe de las Tinieblas” pero más bien parecía un osito domesticado alicaído por el paso del tiempo y de la ineludible mercadotecnia en la que siempre estuvo inmerso el cantante que chantajeó a sus acólitos y a los promotores que lo vieron como un hombre escándalo que vendía álbumes por esa propia condición superficial.
En vida procreó a cinco hijos con dos esposas diferentes y adoptó a un hijo, que luego fallecería.
Los fans pasarían a la historia por un sinfín de ridiculeces, propias de su ceguera infantil. Lloraron a un hombre que nunca conocieron (la mayoría) y que erróneamente lo vieron como el “Padrino” del Heavy Metal y entonces: ¿Qué hicieron Led Zeppelin y Deep Purple? Por mucho estas agrupaciones fueron mejores bandas que Black Sabbath tanto en el contenido como músico por músico. Y por lo mismo ningún artista de estas bandas anteriormente mencionadas fue invitado. Opacarían la fiestecita convenenciera. Esto, “Back to the Beginning” se debió haber hecho, por lo menos quince años atrás, cuando el sapito Osbourne, tenía movimiento y mejores facultades en el plano artístico y mental.







