El hospital fantasma y el terreno que ya tenía dueño
Por [EDURDO ARREDONDO ]
En política, como en los viejos trucos de magia, las apariencias importan más que la realidad. El reciente revuelo en Chihuahua por la presunta donación de un terreno para construir un hospital del IMSS no solo deja en evidencia la falta de coordinación entre autoridades, sino también un intento por capitalizar políticamente una promesa que nunca se concretó.
El caso parece sacado de un expediente surrealista. El Ayuntamiento de Chihuahua, en febrero de 2021, aprobó en Cabildo la desincorporación de un predio para ser donado al Instituto Mexicano del Seguro Social. Hasta ahí, todo bien. El problema es que dicho terreno ya tenía dueño: pertenecía al ejido “La Concordia”, y así lo confirmó el Registro Agrario Nacional en un documento de diciembre de ese mismo año.
¿Nadie lo revisó antes de anunciar con bombo y platillo la donación? ¿Nadie pensó en preguntar si el predio era, efectivamente, propiedad del municipio?
Lo cierto es que esa supuesta donación nunca se materializó. El acuerdo tenía una vigencia de dos años y caducó en 2023, sin que se diera ningún paso firme. Hoy, el IMSS confirma que no tiene ningún terreno donado en la capital del estado, y que se encuentra en gestiones con el Ayuntamiento para identificar un predio que realmente pueda usarse para levantar el tan necesitado hospital.
Mientras tanto, las cámaras empresariales y algunos sectores sociales intentan rescatar el proyecto, conscientes de que la capital del estado no puede seguir posponiendo una infraestructura hospitalaria que urge desde hace años.
La lección es clara: no se puede construir salud pública sobre terrenos de papel, ni hospitales sobre promesas sin sustento. Y cuando las instituciones públicas se prestan a montajes políticos, quienes terminan pagando los costos son siempre los ciudadanos.
El IMSS, por lo pronto, espera. Y la población, como siempre, también.







