Noelia Bonilla, sobre su sorprendente divorcio de Íñigo de Lorenzo tras 9 meses casados: “Ya no estoy enamorada, pero para mí es familia”
Hace apenas semana y media que firmó el divorcio del amor de su vida, y ahora puede decir que el cariño pesa más que la decepción y la tristeza que sintió meses atrás, cuando Noelia Bonilla decidió separarse de Íñigo de Lorenzo por la infidelidad de él medio año después de la boda. Ha logrado desconectar y, con energías renovadas y el corazón remendado, confiesa a ¡HOLA! que “nos divorciamos la semana pasada, ya firmamos ante notario y todo, pero entre nosotros no existe tensión a día de hoy, sino todo lo contrario. Hay cariño y y respeto“.
Mucho más serena y alejada del ruido que supuso su ruptura a los nueve meses de casarse, confiesa que su exmarido sigue formando parte de su vida. “Cuando pasó todo no podíamos tener la cordialidad que tenemos ahora o el instinto de protección que tiene él conmigo. Por ejemplo, ahora me acaba de recoger porque mañana tengo el Festival de Cine de Málaga y tenía que recoger las joyas y dice ‘te acerco yo para que estés más tranquila’, y ahora estamos comiendo juntos”.
Una historia de amor de cuento de hadas
La pareja se conoció durante el confinamiento e inició una relación de cuento de hadas. Ella, modelo e influencer cacereña; él, empresario español especializado en el sector del ocio nocturno y la hostelería, uno de los más afectados durante el COVID. Antes de empezar su relación con Noelia, Íñigo había mantenido un noviazgo con Marta López Álamo, actual pareja de Kiko Matamoros. Después de tres años juntos, Íñigo le propuso matrimonio a Noelia. “Nos hemos querido tanto, tanto, tanto, para mí ha sido el amor de mi vida, y yo creo que para él también lo he sido, porque si tardó hasta los 50 para poner un anillo digo yo que algo le removería…”.
A pesar del amor tan grande del que habla Noelia, está segura de que no habrá segundas partes. “Ya no va a haber vuelta atrás. Mientras firmaba me caían las lágrimas porque en mi cabeza solamente aparecían momentos malos, la infidelidad, las ausencias que ya había a los meses de casarme…”. “Una vez que nos casamos, él se enfocó más en la parte laboral que en la parte personal. A día de hoy él se arrepiente muchísimo y me dice ‘termino a mi hora y no me voy a tomar algo a ningún sitio’, y digo ‘qué mala suerte que haya tocado justo cuando yo me he casado'”, cuenta apesadumbrada.
“Ahora solamente canalizo las cosas bonitas que he vivido con él, veo la versión de quien me enamoré y me encanta pasar tiempo con él, pero ya no como marido”. “Ya no estoy enamorada, aunque le sigo queriendo muchísimo. Cuando te llevas una decepción tan grande de un proyecto de vida y de una unión tan bonita, pasa a convertirse en tu familia, pero enamorada ya no, no pude perdonarlo”, reconoce Noelia ahora que ya solo les une el cariño por lo que vivieron juntos.
“Él hubiera intentado salvar lo nuestro”
Se separaron en junio de 2025, y alargaron el momento de firmar el divorcio por si la esperanza de recuperar su historia de amor seguía viva. “Él hubiera seguido conmigo, me pidió perdón mil veces y él hubiera intentado salvar lo nuestro, pero yo ya no podía mirarle de la misma manera. Cuando te casas, te creas un vínculo, una familia, y a raíz de la infidelidad perdí esa admiración hacia él”. “A veces le miro y me duele pensar en lo bonito que teníamos y cómo lo dejamos perder de esa manera”, reconoce Noelia.
Los hechos están ahí, no quiere borrarlos porque son parte de la historia de su vida y porque para llegar hasta aquí Noelia ha tenido que pasar por un duelo inesperado. “Lo he pasado muy mal, ha sido duro, porque al final es duro separarte de la persona con la que piensas que vas a estar toda tu vida, con la que tienes un proyecto de futuro. Duele que todo eso se trunque, y a una parte de mí todavía le duele que no estemos juntos”.
Quiere volver a enamorarse
De momento, el amor no ha vuelto a llamar a su puerta, pero Noelia reconoce que está receptiva y preparada para volver a enamorarse, algo que le gustaría que sucediera más pronto que tarde. “Me encantaría que llegara otra persona que me volviese a traer esa ilusión, esas cosquillas del principio. De hecho, es algo que incluso Íñigo me lo dice y hijo me lo dice: ‘Me da pena, pero siento que te mereces alguien que te haga feliz'”.
Más allá de la firma que confirma su divorcio, Noelia pone el punto y final a su historia de amor con una sentencia: “Nunca me arrepentiré de haberme casado porque a día de hoy sigue siendo el día más feliz de mi vida, aunque también me haya hecho llorar mucho”.







