Eduardo Arredondo
Con una frase clásica que ya se ha vuelto su sello, “¡No están solos!”, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ha dado instrucciones a su gabinete para que coordinen el apoyo a las familias afectadas por las intensas lluvias de este lunes. Sin embargo, la mandataria, como es su costumbre, se ha mantenido cómodamente en su despacho, lejos del terreno y de las verdaderas dificultades que atraviesan los afectados, al igual que su predecesor, César Duarte, quien tampoco era de los que se mojaban los pies en situaciones de emergencia.
A pesar de los esfuerzos anunciados, las imágenes de la ciudad inundada no son nuevas. Y mientras las familias se enfrentan a las consecuencias de las lluvias, Maru se ha limitado a pedir que se coordinen esfuerzos entre el Gobierno Estatal y el Ayuntamiento, en un esfuerzo por enviar recursos y “solidaridad” a quienes más lo necesitan.
En su mensaje, la gobernadora, tan distante de los hechos, expresó: “¡No están solos! Cuentan con todos nosotros.” Y, por supuesto, con los recursos del gobierno, que no dejan de ser una promesa… como siempre.
Por su parte, la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) emitió un llamado a la precaución, señalando que el riesgo sigue siendo alto, especialmente en puntos críticos como la avenida Tecnológico, el canal de las Nogales y el Periférico de la Juventud, entre otros. Pero la pregunta es: ¿por qué no hay una respuesta más tangible desde los primeros momentos de la emergencia? Parece que la coordinación se da mejor sobre el papel que en el terreno, y a pesar de los esfuerzos, la sensación de desconexión entre los gobernantes y los gobernados no cambia.
La gente, como siempre, está en la calle lidiando con el desastre, mientras que los que están a cargo prefieren seguir operando desde sus oficinas, lejos de mojarse los pies.







