La fiesta más importante del cine español regresa después de cuatro décadas a Barcelona. El Auditorio Forum CCIB de la Ciudad Condal ha acogido la 40ª edición de los Premios Goya, donde se ha desplegado una espectacular alfombra roja en la que no solo se ha respirado cine, sino también moda.
El made in Spain ha estado muy presente entre las elecciones de las actrices, modelos e influencers que han posado ante los focos, celebrando el talento de las firmas españolas. El vestido ha sido sin duda la opción predilecta por las asesitentes, con looks de princesa como el de Hiba Abouk o el de Laura Escanes o creaciones de inspiración nupcial, como el de Belén Rueda o Michelle Jenner.
Sin embargo, hay invitadas que se han atrevido a innovar con opciones cómodas, como ha sido el caso de María Pedraza y Laura Ponte, eligiendo trajes de chaqueta y pantalón firmados por Mango.
La intérprete, estrella de La casa de papel o Élite, ha aparecido encarnando el power suit que que durante la década de los 80 se consolidó como referente estilístico de las mujeres ejecutivas que reclamaban su espacio en el mundo corporativo.
Se trata de un traje de dos piezas formado por una americana oversize con amplias solapas satinadas y un único botón (250 euros), a juego con un pantalón de sastre largo y de tiro alto en color negro (120 euros). A contraste, la actriz ha optado por una camisa blanca clásica a la que ha añadido una corbata.
Una potente e inusual elección para una alfombra roja como esta, que ha acompañado con unos zapatos de tacón de puntera afilada, dejando su melena suelta y apostando por un maquillaje natural con un punto de luz en el lagrimal y labios nude jugosos, de Lancôme.
El conjunto de María Pedraza pertenece a Mango Capsule, la exclusiva línea de la marca española orientada a prendas de edición limitada pensadas para ocasiones especiales. Y precisamente de la misma colección ha sido el traje que Laura Ponte ha lucido también en esta velada.
La modelo, a quien en enero veíamos debutar en la Alta Costura de París desfilando para Chanel, ha admitido momentos antes de la gala que se siente siempre cómoda llevando este tipo de piezas sartoriales. Todo el sentido tenía para la gallega enfundarse en este traje en blanco impoluto.
También de corte oversize es la blazer de Laura Ponte, con detalle de botones forrados y diseño cruzado (250 euros), combinada con un pantalón palazzo de pernera ancha y caída fluida, con cinturilla satinada (160 euros). A juego y creando un total white look, ha incorporado una camisa con detalles semitransparentes y flecos visibles en la parte baja. Como único accesorio, un clutch tipo baguette alargado y en color negro.
El traje, símbolo de seguridad y ambición
Convertido en uno de los uniformes favoritos de las royals europeas, a lo largo de las últimas décadas hay celebrities que han demostrado que no solo tiene cabida en el ámbito profesional, sino que también puede ser una opción de lo más elegante para una alfombra roja.
Quizá uno de los ejemplos más icónicos sea el de Julia Roberts en 1990, cuando recogió el Globo de Oro por su trabajo en Magnolias de acero, llevando a la gala un traje gris de Armani, combinado con una camisa blanca impecable y una corbata. Una aparición con la que rompió moldes, pues no era nada habitual que las actrices optasen por esta pieza típica del armario masculino.
“Durante los años 80, el power suit, con hombreras muy marcadas, se consolidó como referente de las mujeres. Era símbolo de seguridad y ambición”, explica la diseñadora y estilista Paula Faced a ¡HOLA!, aclarando la idea de que no era solo un look estético y funcional, sino que era una armadura de confianza.







